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¡Apoyadme en Patreon! Desde hace unas semanas estoy probando un nuevo experimento llamado Patreon. Pero, ¿qué es Patreon?

Patreon es, en esencia, una plataforma de mecenazgo personal. Es decir, no se trabaja por proyectos como podríamos encontrar en Verkami o en Kickstarter. Aquí, apoyas al autor en todos sus proyectos y tú decides cuánto pagas convirtiéndote en mecenas.

En función de lo que eliges pagar, recibes una serie de recompensas llamadas Tiers, a la vez que apoyar al autor. Los Tiers son los grados de recompensa que se obtienen según lo que el mecenas esté dispuesto a pagar.

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Pues tengo unos niveles diferentes según el interés y las inquietudes como autor:

Semilla de Aventura

3 € al mes.

Este nivel Semilla de Aventura obtendrás:

  • 1 Semilla de Aventura para una partida de rol en 500 palabras. Adaptable al trasfondo del juego y a ambientaciones detallas. Envío en formato PDF. 
  • Encargar una Semilla de Aventura personalizada para tu partida de rol y tu ambientación de juego.
  • Encargos (digitales)

Universo WormJammers

5 € al mes

En este nivel Universo WormJammers, obtendrás:

  • 1 Relato de 1500 palabras ambientado en el universo WormJammers. Relatos de ciencia ficción ambientados en el mundo presentado en la novela Wormhole: Tiempo Perdido. (Secuencia Ediciones)
  • PDF descargable del relato.
  • Posibilidad de dar el nombre y crear un personaje dentro del universo  WormJammers como tú quieras.
  • Se el primero. Contenido de primera mano
  • Acceso a borradores y proyectos en desarrollo

Mecenas oficial

5,50 € al mes

Este nivel Mecenas Oficial obtendrás:

  • ¡Acceso anticipado para leer cada nueva historia o artículo antes de que se lance al público!
  • Un vistazo temprano a mis proyectos, con acceso exclusivo para usuarios a capítulos / escenas de muestra y publicaciones «detrás de escena» sobre proyectos en progreso.
  • Te escucho: ¡A menudo consulto con mis lectores!
  • También proporciono a los miembros de Patreon copias de revisión gratuitas de mis libros electrónicos.
  • Preguntas y respuestas exclusivas para mecenas
  • Acceso a borradores y proyectos en desarrollo
  • Se el primero. Contenido de primera mano
  • Encargos (digitales)

Mecenas VIP

20 € al mes

¡El nivel Mecanas VIP viene con todos los beneficios de los niveles inferiores!

  • Recibe 1 copia física del libro «Wormhole: Tiempo Perdido» firmado y dedicado.
  • Acceso a borradores y proyectos en desarrollo
  • Preguntas y respuestas exclusivas para mecenas
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WormJammers: Marcando Diferencias

WormJammers: Marcando diferencias

Isla de Ibsanor, en pleno océano de Allhêthamar. Entre los continentes de Terym y Marhil. Una isla de origen volcánico de poco más de quinientos setenta kilómetros cuadrados, de terreno abrupto, y abundante vegetación selvática. Descubierta hace siglos por navegantes ters, pronto formó parte del Imperio, como uno de los Territorios Adyacentes. En 1775 u.t.e. era la única posesión de ultramar del Imperio, en el hemisferio norte, con una Confederación que se iba expandiendo. Bajo la salvaje tierra se encontraron grandes bolsas de petróleo, combustibles fósiles y yacimientos de valiosos minerales, y gentes de todas partes acudieron a esta nueva fiebre del oro.

Debido a esto, antes de la fatídica fecha del 26 de febrero de 1777 u.t.e., tropas procedentes de la Confederación desembarcaron en la isla, y tras violentos combates con las fuerzas imperiales ocuparon la zona este de la isla. A raíz de este incidente, uno más en la agravante tensión entre las potencias, se inició ese oscuro día una guerra termonuclear entre ambos países. Treinta años después de aquella brutal guerra, estas tierras se volvieron a ver sacudidas por un nuevo conflicto armado causado por la avaricia del género humano. Debido a discrepancias burocráticas entre el Imperio Ter y la Confederación de Marhil, comenzó un nuevo enfrentamiento, que por un período de trece años encaró a ambos países. Este conflicto tuvo una implicación local, pero su resultado tuvo repercusiones en las distintas áreas de influencia de ambos bandos. Aún hoy dura la enemistad entre ambas potencias, y desde que se llegó a una resolución pacífica, debido a la intervención de la Unión de Naciones, la isla está dividida en tres sectores. Uno controlado por tropas ters, al occidente, otro controlado por las tropas de la Confederación, a oriente. Y un tercer sector al sur, que incluye la ciudad de Mgilla, con el mayor puerto marítimo de la isla, controlado por tropas internacionales de las fuerzas pacificadoras de la Unión de Naciones.

06:15 a.m.

En el norte, aproximadamente a dos kilómetros del puerto de Mgilla, en el interior de la espesura tropical de la isla se levanta una construcción militar. Esta corresponde a un puesto de vigilancia fronteriza levantado por la Confederación como medida de vigilancia del territorio bajo su autoridad, para evitar las posibles incursiones del enemigo. Desde el norte de la isla, hasta el sur, se pueden encontrar hasta un total de noventa y cinco puestos como esto, formando un muro impenetrable, o eso se cree.

Desde este cuartel, en particular, la Confederación gestiona y controla todo el entramado defensivo de la frontera más militarizada del mundo. Desde este punto se tiene un control total del entramado de cuarteles de fronterizos, puestos de vigilancia y baterías de misiles, cuyas cabezas apuntan al sector controlado por el Imperio.

La noche esta dando sus últimos coletazos, antes del despertar de un nuevo día. El sol aún no ha aparecido en el horizonte, pero sus rayos comienzan a entreverse en la línea del confín del mundo. A estas horas de la madrugada, los agotados soldados que permanecen en el turno de guardia esperan con impaciencia el despuntar del sol para así poder abandonar la vigilancia y poder disfrutar de unas horas de sueño tan necesarias para ellos, y que ya comienzan a echar en falta.

Y es, aprovechando las sombras de la noche y el cansancio de los hombres, es en esos instantes cuando un grupo de misteriosos asaltantes, cruzan las líneas defensivas y se apoderan de los puestos de guardia, eliminando toda resistencia. Protegidos por las sombras que los rodean, toma al asalto las instalaciones de seguridad, en el mayor de los mutismos y sin que nadie hasta varias horas después sepa a ciencia cierta que ocurrió aquella mañana.

ISLOTE AL SUR DE ORIANT’E   08:30 a.m.

– No lo entiendo, Jona.

– ¿Qué es lo que no entiendes, Jenny?

– Si somos un cuerpo especial dentro del C.I.M. ¿por qué hemos sido exiliados a este perdido islote? Ni aparece en los mapas.

– Según el alto mando, para poder tener una mayor libertad, además de poder mantener en secreto nuestras operaciones.- se apresura a responderle.

– Pueden decir desde arriba lo que quiera, pero sigue sin gustarme, Jona.

– No es una mansión, pero es funcional. Ahora, Jenny, si no te importa ¿podemos continuar con el ejercicio?

– Adelante.- dice ella, dirigiendo su mirada a uno de los monitores de la Cámara de Guerra.

Al otro extremo de la mampara de protección, se extiende una gran sala de entrenamiento, ideal para el entrenamiento de misiones en grupo. En el centro de aquella sala, totalmente empapados en sudor, con fatigosa respiración, y forzados los músculos hasta el máximo, se encuentran cinco hombres. Llevan en este tipo de entrenamiento conjunto hora y media, según su superior, aun les resta otro tanto antes de poder salir de allí. Ya únicamente podrán darse un relajante ducha, y dormir el resto del día.

En esta sección de entrenamiento pretendo evaluar a parte de los hombres que tengo a mi disposición. Con anterioridad los dividí en dos equipos, cada uno de ellos dispuesto para que estuvieran compensados lo mejor posible, tengo que crear dos equipos completamente sincronizados. Y para conseguirlo, antes, cada uno de ellos debe de trabajar como los dedos de una mano, todos en función de todos. Tras la primera prueba individual ahora han de enfrentarse al trabajo en grupo, un buen equipo sólo sobrevive si cada uno de sus miembros actúa en conjunto. Estoy evaluando al grupo con los hombres con mejor condición física, pero carecen de una unidad, uno de mis hombres iniciales no pasó las pruebas psicotécnicas, ya tengo bastante con la tensión que hay por ser jefe de campo, veamos como reaccionan. Es hora de verlos en acción.

MISIÓN: Eliminar resistencia y trasladarse hasta la zona de contención para liberar a los rehenes. 

EFECTIVOS: Los miembros G.I.E. Keerk, Haha, Blind, Shawdow. 

OPOSICIÓN: Droides de combate, láser rastreador de calor y A.S.V. 

El grupo está encabezado por Haha, él es uno de los tiradores. Tiene que asegurar el perímetro y permitir el avance del grupo, una acción de gregario. Él elimina al primero de los droides. Tras él camina Pulse, ella se mueve con rapidez, y es muy efectiva, es buena con el arma. Más despacio, pero con total seguridad de movimientos, se desplaza Blind, su discapacidad natural no es impedimento para poder dar lo mejor de sí. Como elemento de mando está Delta, lo he elegido porque tiene gran experiencia, él tiene que ser el comandante del grupo, pero veremos si es capaz de manejar el grupo. Por último Pickle, asegura la retaguardia del grupo. Él si que es una elección difícil, y no sé si será una buena idea incluirlo. Espero no equivocarme.

Los cinco se las apañan bien en la sala, los droides no presentan muchas dificultades para tiradores como ellos. Tienen una buena coordinación como equipo, aunque se nota que cada uno de ellos va por libre.

Haha es el más veterano del cuarteto, tiene 47 años. La mitad de ellos los ha pasado en infantería de marina y como soldado de fortuna. Se puede decir que es tirador nato, es mortal con un arma entre las manos. Aunque hace falta algo de mano dura para hacer entrar algo en su dura cabezota. Nunca he luchado junto a él en el campo de batalla, espero que pueda aportar algo al grupo.

Uno de los láseres dispara contra ellos, produce una gran explosión, con numerosos daños colaterales. Pero el grupo aún continúa en pie.

– Blind, ¿tu situación?- pregunta Haha, tras verlo echado sobre el suelo.

– Sigo entero. Pero la explosión ha dañado mi equipo de visión.

– ¿Puedes continuar sin él?- pregunta Pickle.

– Ha sufrido graves daños, tendré que continuar sin él.

Blind tiene 30 años y es ciego de nacimiento. Este ha sido su tercer año dentro del C.I.M. antes de destinarlo a mi grupo, los científicos desarrollaron para él un ultramoderno sistema de visión, según tengo entendido, calorífico y espectral. Utilizando el visor puede empuñar un arma con un setenta y siete por ciento de acierto. Sin la ayuda del visor utiliza armas blancas gracia a sus sentidos. Tiene totalmente desarrollados los otros sentidos, como el oído y el olfato, y puede manejarse en situaciones de riesgo casi a la perfección. Además posee un sexto sentido que actúa en forma de scanner. Puede ser ideal para misiones nocturnas y silenciosas.

– Blind, droides a las cinco.- alerta Pulse.

– Los he oído desde que se pusieron en marcha. Saquemos el armamento.- Tira a un lado su fusil, del cinturón extrae un largo objeto de metal, que le sobresale del puño. De súbito una luz surge de un extremo.

– ¿Una espada láser? Menudo cacharro.- dice excitado Pickle.

– ¡A por ellos, chicos!- alienta Haha a sus compañeros cuando se enfrenta a los droides.

– Pickle, deja que Blind se ocupe de esos dos. Detén a los que vienen por las ocho.- Delta comienza a ordenar el grupo por encima de Haha.

Pickle tiene 27 años, proviene de la prisión de Westhammer, era miembro del grupo terrorista Movimiento de Liberación, allí ha estado por un período de tres años, desde que mi grupo, por orden de Inteligencia, desarticuló su comando, y lo llevara a prisión. No lo ha sacado porque tenga sentimientos de culpabilidad, necesitaba un experto en explosivos y él es el mejor que conozco. Tiene una corta experiencia militar, pero está más que familiarizado con el trabajo en equipo.

– Sector A, limpio.- dice Haha.

– Sector B, barrido total.- grita Pulse.

– Sector C, asegurado.- reseña Pickle.

– He acabado con lo mío. Pero delante tenemos otro grupo.- alerta Blind.

– Las cosas se van a poner feas, son a.s.v.- dice Delta.

– Ya conocéis el plan, atizarles duro y rápido.- dice Haha a la vez que comienza a disparar por doquier.

Androides y humanos se enzarzan en una sucesión de descargas de plasmas y disparos de munición convencional.

– Fuerte resistencia a las dos en punto, necesito cobertura y rápido.- dice Haha.

– ¿Sabes cuál es tu problema, Haha? Hablas demasiado, déjame advertirte algo, contra chatarra como ésta lo fundamental es la coordinación.- Delta intenta controlar la situación, evitando que Haha le robe el mando del grupo.

Delta tiene 32 años, es veterano de la guerra de Ibsanor, y ha participado en otros enfrentamientos armados en Ambherljand. Tiene cualidades más que suficiente para conducir este grupo, tiene potencial para el liderazgo.

Tras dos ráfagas de disparos, por la espalda de los androides, Haha se ve a salvo de sus atacantes.

– Eh, Heinhan, que tengas un orgullo como el tuyo no quiere decir que te encargues tú de todo lo que haya por ahí. Deja que el resto podamos disfrutar con algo. – le dice Pickle a Haha llamándole por su nombre de pila.

– Te equivocas, Ellemore, sólo los entretenía para ti. Y nunca vuelvas a llamarme por mi nombre si no te lo pido. – respondió furioso Haha.

– No le hagas caso. Mister «más macho que nadie» no sabe tener la boca cerrada. Y por ella se le escapa todo el aire del cerebro.- le reprocha por su actitud a Haha, Pulse.

Pulse, es la más joven del equipo, con apenas 21 años. Ella al igual que Haha es tiradora, antes de ser elegida llevaba un año en el C.I.M. después de una meteórica carrera en el ejército regular. Ella confirma la tendencia actual, de que las mujeres son mejores militares que los hombres, la tendencia general se ha modificado en a balanza, son ahora ellas las que llevan el peso del ejército.

– Dejad la pelea para después, acabemos con esto de una vez, quiero tomarme una cerveza. – interrumpe la bronca Blind.

Completan con éxito la misión, rebajando en casi un minuto la simulación anterior.

– Muy bien chicos, se acabó el trabajo por hoy, daos una ducha fría y mañana hablaremos del resultado. – les digo una vez terminado de evaluarlos.

Mientras los chicos se marchan a los vestuarios, Jenny se me acerca y me comunica:

– Jona, hay en espera una llamada urgente desde el Alto Mando, se necesita tu código retinal para recibirla.

– Muy bien, enseguida voy.

Tras el control retinal, elemento básico de seguridad en las misiones de alto riesgo, me pongo al habla con el contacto del alto mando relacionado con el G.I.E. Desconozco de quien se trata, lo único que recibo es una transmisión codificada.

«Comunicado urgente. Envío G.I.E. Situación en alerta azul.

 Ataque enemigo contra posiciones de la Confederación, en Ibsanor. 

– Mis equipos no están preparado al cien por cien. Enviaré lo mejor de lo que dispongo. Recibidas coordenadas. Partimos para allá.

Al final mis hombres se han quedado sin su merecido descanso, los he tenido que reunir para esta repentina misión, que en nada nos conviene. No tenían que habernos enviado, no estamos preparados. Atravesamos el océano en un avión supersónico. Esta será nuestra primera misión en grupo. Bajo mis órdenes tengo a un grupo escogido por el alto mando, y yo soy el responsable de organizarlo. Para esta primera misión he elegido a los hombres mejor preparados física y anímicamente.

– Teniente, nos encontramos a menos de una hora de nuestro objetivo.

– Gracias, Jenny.

– Bien grupo, revisamos de nuevo el plan. Entramos, sacamos los rehenes y aseguramos el puesto militar. ¿Todo claro?

– Alto y claro, teniente.- dice Pulse.

– Pues, quiero que todos se ciña al plan, no quiero nada de excesos, ni de héroes. Entendido Haha.- él se limita a asentir con la mirada. Y después de repartir las órdenes, el resto del vuelo se realiza en el más de los completos silencios.

– Teniente, estamos sobre el objetivo.- nos informa Jenny.

– Recibido. Jenny recógenos dentro de cuatro horas en el punto de encuentro.

– Roger Teniente.

– Bueno chicos hora de saltar.- digo señalando a la escotilla recién abierta.

Uno a uno todos van saltando, tras Blind es mi turno.

– Jona, buena suerte.- me dice Jenny instantes antes de saltar.

Son las 10:00 horas, todo va según lo previsto. Blind y Pulse van delante, explorando el terreno. El lugar aún siendo un puesto fronterizo es grande e impresionante. Me pregunto como pudieron tomarlo los comandos ters. Asaltamos con algo de dificultad los muros, a simple vista parece que no están muy vigilados. Aún cuando llegamos a tocar el suelo no nos tropezamos con nadie, siempre había escuchado alabanzas sobre lo profesionales que eran las fuerzas de elites del Imperio, y ahora me pregunto si sólo eran rumores o nos estamos metiendo de cabeza en la boca del lobo.

Blind y Pulse tienen como misión introducirse con sigilo e intentar de sacar a los rehenes del fregado. Delta, con Haha y yo debemos llegar hasta el interior del puesto. Hay un silencio mortal, mientras nos desplazamos por el complejo, pero Haha lo rompe al encontrarnos con los primeros soldados. Los derriba con rapidez y continuamos, antes de atraer más atención de la debida. O eso creíamos, en medio del patio tropezamos con un segundo grupo de soldados. Está claro que vienen a por nosotros. Pero una cosa es segura estos idiotas son historia. Haha no dice palabra. No tiene por que, deja que sus armas hablen por él, dejando tras de sí abundantes cuerpos caídos. Cuando acaba el tiroteo, cuento doce bajas, no está mal para el primer día. Delta sugiere que continuemos, y continuamos. Pero de repente, antes de tener tiempo para reaccionar, estamos rodeados por media docena de soldados apuntándonos con toda su artillería.

– Señores, soy el comandante Mint. Habéis cometido un lamentable error al asaltar este puesto. Normalmente, os pediría que soltaran las armas y os retendríamos para ser interrogados, pero, en las actuales circunstancias, me temo que renunciaré al decoro y simplemente nos libraremos de inmediato de vosotros. ¿Cabo?

Mint ríe con aspereza, mientras sus secuaces nos apuntan a nosotros. Son más o menos una media docena, ahora si que la hemos cagado. En estos momentos es cuando más desea uno que aparezca la caballería.

Pickle, desde la azotea del edificio principal, dispara las cargas situadas en el perímetro de la fortaleza. El resultado es bueno, ha creado confusión entre los soldados. Haha, lo aprovecha para eliminar al soldado más cercano a él, tan sólo con sus manos. Después de esto llegan explosiones más próximas a nosotros, tanto que las cargas de Pickle eliminan a la mayoría de los soldados reunidos en el patio. Pese a ello, Mint, consigue escapar. Nosotros continuamos con nuestra parte del plan, espero que a Blind y Pulse le vaya según lo planeado.

– Vamos, Blind, muévete, hay que encontrar a esos rehenes, y nos estamos quedando sin tiempo.- mientras ellos avanzaban por los túneles subterráneos buscando el lugar en donde se encuentran recluidos los rehenes.

– Joder, Blind, que no tenemos toda la noche.

– Pulse, no sabia que esas palabras saliera de una boca como la tuya.

– Muy bien, tienes mi silencio, a ver que haces con tu oído.

Todo el corredor fue inundado por un mortal silencio. Pulse observaba detenidamente el rostro de Blind, esperando alguna señal por parte de este. Por fin Blind rompió el silencio.

– Están el final del corredor, en un calabozo a la derecha.

– Pues a qué esperamos, cuanto antes saquemos a nuestros muchachos antes podemos volver a casa, tengo ganas de probar mi cama.

– Pues tú lo has dicho. Demuestra de lo que eres capaz.

– Observa y aprende.

Pulse se acercó hasta la puerta, una vez allí, hace aquello que solo ella es capaz de hacer. Concentrándose en su capacidad innata consigue entrar en la mente de uno de los guardias situados al otro extremo de la puerta. Obligándole a que abra la puerta para que ellos puedan entrar, aunque intenta resistirse su mente no es lo suficientemente fuerte.

Blind no puede observar, él es ciego de nacimiento. La tecnología le a dotado con un visor calorífico conectado por implantes a su cerebro y a las retinas oculares, y por medio de esta tecnología puede ver como se abre la puerta. Seguidamente los dos disparan contra el involuntario colaborador y entrando con cautela eliminan al resto de los hombres del imperio que custodiaban a los prisioneros soldados del cuartel.

Pulse permanece de pie, orgullosa del trabajo que ha realizado aunque su cabeza esta a punto de estallar debido a la tensión. A sus pies yacían tres soldados, los tres muertos entre charcos de sangre.

– Pensaba que al menos me divertiría un poco. No sé tú, pero yo me estoy aburriendo.- dice por fin Pulse entre risas intentado evitar la tensión del interior de su cabeza.

– Si nos damos algo de prisa, podremos salir antes de aquí. Quizá ahí fueran necesiten nuestra ayuda.

Por nuestra parte, nos movemos con rapidez, Pickle desde lo alto nos cubre con su cargas explosivas, mientras avanzamos hacía las instalaciones principales. La resistencia se hace más dura a cada metro que avanzamos, nuestra esperanza para recuperar el puesto depende de Blind y Pulse. Los soldados ters son duros luchadores, además, están muy bien entrenados. Yo no he creado un grupo de choque, se suponía que era un grupo encargado de operaciones de Inteligencia. El grupo no está entrenado para enfrentamientos cuerpo a cuerpo, espero no lamentar esto el resto de mi vida.

Pulse y Blind han armados a los recién liberados soldados, estos entran en el patio, con claro deseo de venganza. Este nuevo elemento en la partida hace inclinarse la balanza a nuestro favor. Las tropas ters retroceden a causa de la reciente avalancha de fuego cruzado, es en el caos creado cuando aprovecho para reunir al grupo e intentar la última fase del plan.

Mientras los soldados confederacionales supervivientes del puesto fronterizo arremeten contra las tropas ters que se baten en retirada, nosotros entramos en la instalación principal con un único objetivo, estamos buscando a los mandos del comando, y sobre todo a ese pretencioso Mint.

Después de todo no tenemos que buscar mucho, pues es el propio Mint, quién se presenta a nosotros, acompañados por una veintena de hombres. Haha y Pulse hacen rápido su trabajo, causan numerosas bajas entre los hombres de Mint.

– Eh, Delta, a las siete en punto y dispara rápido.- dice de pronto Blind.

Delta reacciona nada más escuchar la voz de Blind, se gira y dispara. Como consecuencia derriba a uno de los soldados ters que agazapado esperaba sorprendernos, pero con Blind, eso es bastante difícil.

– Gracias, Blind, ¿cómo sabías que estaba ahí?- pregunta Delta, con serias dudas.

– Lo había oído.

Los disparos son selectivos, ordeno a mis hombres que tan solo disparen a los soldados. El coronel Mint, es mío.

Las armas dejan de disparar, y Mint está rodeados por mis hombres. El tan solo tiene en su mano derecha un revolver que apunta directamente a mí. Es entonces cuando me adelanto al resto y miro fijamente a los ojos del coronel.

– Coronel, ríndase y rinda a sus hombres.

El coronel me mira, pero no dice nada, me mira fijamente a los ojos. Es entonces cuando deja de apuntarme con su pistola, sube el revolver hasta colocárselo en la sien derecha.

– No haga eso coronel.

Me mira pero continua sin decir nada, tan sólo retira el percutor. Está dispuesto a volarse la cabeza.

– ¡Muy usted gana!- digo arrojando al suelo mi arma.- Usted contra mí, los dos solos, como antaño.

Todos se sorprenden de mi actitud, Mint el que más. Baja el revólver y me mira con incredulidad. Delta intenta detenerme, sabe que no debería de hacer esto, pero quiero ser yo quien venza al coronel.

– Blind, dale tú katana al coronel. Es una orden.

Blind la cumple, esperaba que no lo hiciera. El coronel acepta la espada y suelta el revólver. Él se cuadra para el combate, mis hombres se alejan, en silencio, dejando mayor espacio para la lucha.

Yo por mi parte lucho sin armas. El coronel lo toma como una ventaja para él, yo no lo considero así. Tan sólo tengo que concentrarme, me concentro, todos mis músculos están en tensión. Es entonces cuando lo siento, siento como mis antebrazos aumentan de tamaño, mis manos y mis dedos. Comienzas a emitir un brillo resplandeciente, y poco a poco voy sintiendo como mi piel, y mi carne, se transmutan. Ahora son energía pura, técnicamente están cargados de bioenergía de impulsos, es una capacidad genética especial que poseo, tan sólo con ello me enfrento al coronel.

Él ataca con fuerza, confiando que en un solo ataque saldrá victorioso. Cuando detengo su golpe con mi antebrazo queda totalmente sorprendido. Seguidamente aprovechando esta ventaja, le golpeo con mi puño derecho en pleno rostro, con todas mis fuerzas. Dejo que la descarga energética haga el resto, los impulsos noquean al coronel. Que cae en redondo al suelo totalmente inconsciente, con la cara sangrante y una expresión de incredulidad en el rostro.

– Recogedlo y entregadlo a los mandos del campo.

– A mandar jefe.- ríe Pulse mientras corre hacía el cuerpo.

– En diez minutos tenemos que estar en el punto de recogida, así que daos prisa.- les digo antes de salir del lugar.

– Eh, teniente.

– ¿Qué ocurre, Delta?

– Bueno señor, tan sólo decirle que me siento orgulloso de estar en su equipo.- dice como si le costase decir las palabras.

– Yo también estoy orgulloso de que forméis parte de él.

Minutos después, en el lugar de recogida. El avión acaba de aterrizar y Jenny nos recibe con una de esas grandes sonrisas que ella pone. Una vez que todos han subido al pájaro, me dice:

– Me alegro de verte de nuevo, Jona.

– Parece como si no supieras que volvería.

– Tan sólo estaba preocupada por ti.

                                  Publicado el 15 de febrero de 2004 en WormHole CiFi.com
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WormJammers: El por qué de las cosas

WormJammers: El por qué de las cosas.

Un nuevo día daba comienzo, para Cryw no era más que otro día en su existencia. Un día, que como anteriores, no sabría aprovechar, no desearía vivirlo. Pues la vida para él era una continua niñez, un nuevo renacer a cada día. Y cada día que pasaba era un paso más en ese círculo vicioso en el que se había convertido la vida para Cryw.

Al abrir los ojos se encontraba en la oscura habitación en donde vivía, una mísera habitación de unos pocos metros cuadrados que para Cryw le eran más que suficientes. La habitación completamente sumida en sombras lo acogía cada mañana, y desde que se despertaba hasta que por fin se decidía por hacer algo, se podía pasar horas y horas pensando. Por su vieja mente pasaban numerosas ideas, pero en lo que principalmente se debatía era en que estado iba abandonar su lecho. Pero aquel día, a diferencia de los anteriores, no contó con un elemento inesperado en la que era la ecuación de cada día.

La pesada puerta de la habitación cedió bajo el fuerte golpe que le propinó con una pierna izquierda. La puerta hizo su recorrido hasta estallar contra el muro, astillándose en mil y un pedazos. Cryw no tuvo más remedio que mirar hacía la entrada, al mismo tiempo que su cuerpo que ponía en guardia, sintiendo como sus tejidos se alineaban en conjunción perfecta en su propio ser.

Ante él, ocupando la totalidad del marco de la puerta, se hallaba un hombre alto y robusto por igual. Su cabeza sobrepasaba el marco, por ello en el momento en que avanzó un paso hacía la habitación tuvo agachar la cabeza. La luz entrante impedía la perfecta definición del rostro del extraño, pero los motivos al entrar de aquella manera, no eran muy difíciles de adivinar.

Sin que a Cryw le diera tiempo a reaccionar, aquel gigantesco hombre se dirigió a Cryw con voz fuerte, profunda y cargada de un odio seco:

– Acata mis órdenes sin resistencia.

Cryw no podía reaccionar, aquel hombre estaba a menos de dos pasos de ‚l, como si de una montaña se tratase, por un momento no se atrevió a realizar gesto alguno, solo con su mirada buscaba algo, que en aquel momento se le antojaba de vital importancia.

Su mirada se fijó en dos barras de metal, de no más de veinte centímetros de largo cada unas, pero de gran grosor, fabricadas en un material plateado brillante. Estas barras se encontraban en un banco a pocos pasos del camastro donde él se encontraba. Volvió la mirada hacía su atacante, los ojos de este brillaban de una forma muy extraña, como de un color rojizo cargado de odio. Cryw recorrió la habitación con la mirada hasta la barras de metal, los vivos ojos del recién llegado siguieron a los ojos de Cryw. A la misma vez que este alargaba el cuerpo para llegar hacía las barras, el atacante levantó su fornido brazo derecho señalando a Cryw.

A la velocidad de un pensamiento, sin que Cryw descubriera que, y antes de que este llegase a las armas algo le golpeó. De la palma de la mano, como si de una serpiente se trata, dos cadenas de frío metal, cubiertas de la propia sangre de su dueño se alargaron hacia Cryw. Eslabón a eslabón fueron saliendo de la carne de la palma de la mano, como instantes antes había aparecido al exterior de la parte superior del antebrazo y de similar manera a como emergió a la superficie de entre la carne del antebrazo volvió a sumergirse en la carne que rodeaba a la muñeca. Como si de un gusano entre la tierra se tratara, recorría en interior de la carne hasta aparecer por la palma de la mano. Esta doble cadena surcó el aire tan velozmente como el pensamiento cruza la mente, como si de un relámpago se tratase. Las dos gruesas picas, puntiagudas, que tenía en su extremo cruzaron el aire tan fríamente como entraron en la carne de Cryw. Se clavaron a la altura del corazón. De la poderosa fuerza que la movían, el cuerpo inerte de Cryw fue arrojado contra la pared, como un frío trozo de carne muerta. La fuerza de la doble cadena era tanta que incluso el grueso muro no pudo impedir su avance, destrozándolo en mil grietas. Entonces la doble cadena se detuvo en seco, tan súbitamente como había empezado a moverse, lo que hacia menos de un segundo había estado totalmente tensado ahora no era más que un flácido trozo de metal cubierto tanto de sangre como de un líquido viscoso plateado.

«Un pozo tan oscuro como la noche se abre ante mí, tan profundo que no llegas a ver el fondo, ni tan siquiera puedes ver la luz de la entrada. Así es mi vida, caer por un pozo. Lo peor de todo es que tengo que vivir, llevo tanto tiempo viviendo que he olvidado el momento en que empecé‚ en todo esto. No pertenezco a este mundo, quizá s nunca pertenecí, pero no lo recuerdo. Solo sé que permanezco en pie mientras los demás caen unos tras otros, y eso me hace pensar, me hacer sentirme fuera de aquí, preguntándome por qué razón permanezco en este mundo. Intento buscar un por qué.

«¿Por qué?… ¡¿Por qué?!»

El cuerpo de Cryw estaba pegado a la pared, no había señal alguna de que aún pudiera conservar ni un atisbo de vida. En su pecho desnudo dos amplios agujeros, atravesados por la gruesa cadena, señalaba el lugar por donde esta había entrado.

La cadena volvió a tensarse, volvía en moverse pero en este caso en sentido contrario al anterior, se deslizaba a través del muro hacía el cuerpo de Cryw, y de este caía por el suelo a la vez que el brazo derecho de aquel hombre descendía hasta unirse a cuerpo. Durante todo este movimiento la cadena continuaba saliendo de la palma de la mano, sin que su dueño hiciera mueca alguna de dolor.

– Venga. – susurro para sí mismo.

– Venga. – alzó algo más la voz.

-¡Venga!

¡Levántate maldito!

– Eras tú, no podía haberme equivocado, él nunca se hubiera equivocado.

– ¡Levántate! – lanzó al aire con un grito de rabia. Como si aquellas palabras tuvieran un poder oculto, como si indujesen un ansia de vida, los ojos de Cryw. Mirando fijamente a los ojos de aquel hombre, mirando aquellos ojos castaños que recobraba la ilusión a la vez que Cryw iba recobrando la movilidad, la vida. Pues intentó levantarse, con gran esfuerzo por su parte pudo volver a incorporarse. Continuaba mirando fijamente los ojos de aquel hombre, interrogando por una simple cuestión.

– ¿Por qué me atacas, que te hecho? – preguntó a la vez que terminaba de incorporarse con la voz rasgada.

– ¿Es que debe haber alguna razón para él porque de las cosas? ¿Es que no se pueden realizar sin más, sin preguntas, sin intentar comprender por qué? –

– Maldito seas -, le contradijo severamente – Hay una pregunta que siempre machaca mi mente, y es: ¿Por qué está el mundo lleno de idiotas como tú?

– Mala suerte, creo que hoy no tendrás la respuesta. – le respondió irónicamente mientras llevaba su brazo derecho hasta su costado izquierdo.

Sin que a Cryw le diera tiempo reaccionar, aquel extraño hombre dio un fuerte mandoble con su brazo derecho, y como si la cadena fuese parte de ‚l, hizo esta el mismo recorrido, golpeando el pecho de Cryw con tal virulencia que lo seccionó de igual forma que lo hiciera una espada. Pero la cadena no se detuvo ahí sino que con una fuerza casi incontenible golpeó el muro tras el cuerpo de Cryw, haciéndolo caer por completo. Piedra a piedra, aquel muro quedo convertido en una montaña de escombros. Al faltar parte del apoyo la práctica totalidad del techo cayó hacía el suelo cubriendo por entero los restos diseccionados de Cryw.

La cadena ya sin fuerza cayó inerte sobre aquellos escombros mientras su dueño buscaba con la mirada los restos de Cryw. De similar manera a como apareció, la cadena fue introduciéndose en el brazo del hombre hasta que finalmente solo sobresalió las dos picas de los extremos por la palma de la mano.

– Sé que puedes levantarte, se que no puedes morir, ¡no debes! – hizo una pausa un instante, mientras volvía a examinar los escombros.

– Levántate álzate de entre los débiles y mortales, únete a los que como tú poseen el verdadero poder, el único poder como para liderar a los mortales. – volvió a decir al aire, pues nadie se encontraba cerca como para oír sus voces.

– No sé quiénes poseen ese verdadero poder del que hablas, solo sé que has agotado mi paciencia. Si quieres lucha, la tendrás. – dijo una voz, casi ahogada pero con gran fuerza.

De entre los escombros se alzó un una figura gelatinosa, deformada, sin rasgo alguno que la identificase. Una figura en constante movimiento, agitándose de forma incontrolada, como si no fuera más que una masa de barro, barro plateado en constante fluctuación. Ante la mirada de su atacante aquella masa acuosa plateada iba adoptando cada vez una figura más definida. Una figura de aspecto humanoide, aquel líquido plateado poco a poco iba dándole forma a lo que sería un hombre. Tanto brazos como piernas se separaban de resto, formándose como la constitución de un hombre, desarrollando unos abultados músculos. Seguidamente se fue definiendo el tórax al igual que la cabeza se redondeaba cada vez más. Aquella masa viscosa y acuosa formaba por completo la figura de un hombre, aunque de piel plateada, mediría casi tan alto como su rival y en anchura de espaldas podría decirse que lo superaba.

Lo único que no lo hacía asemejarse a un hombre era un rostro con unos rasgos totalmente desfigurados y la piel plateada. Pero en los instantes siguientes a la transformación, el rostro se moldeaba como si manos invisibles lo trabajasen, poco a poco se fueron definiendo tanto la boca como las cuencas oculares, poco después aparecieron la nariz, mejillas y las orejas. Por fin un rostro apareció en la cabeza, era un rostro de un hombre joven pero robusto como era en realidad su cuerpo.

Del cráneo plateado liso en unos pocos segundos aparecieron unos cabellos largo y de un color negro intenso, este cabello calló por la espalda hasta casi tocar el final de la misma. El hombre permaneció de pie casi sin inmutarse, observando como lo que en un principio era una masa viscosa deforme se fue transformando en el grueso y robusto hombre que tenía ante él.

– Veo que estas desarrollando todo tu potencial. Quizá ahora podamos a divertirnos. – le dijo mientras sonreía y alargaba en brazo derecho señalando hacía la figura recientemente formada.

Esta por su parte había cambiado el color de la piel así como la textura, pues esta pasó del plateado viscoso del líquido al marrón rosado suave de la carne.

– Amigo creo que no reirás tanto cuando hallamos acabado. –

Entonces firme mirando hacía su atacante, que le señalaba con el mortífero brazo derecho, alzó ambos brazos hasta la altura del rostro para que su contrincante observara como los antebrazos recuperaban el color plateado. En estado acuoso se estiraron hasta sobrepasar los cincuenta centímetros, adoptando la forma de la hoja de una espada, afilada a ambos lados, de resistente metal.

Con un grito ahogado se abalanzó contra el hombre que tenía enfrente. Este pareció no sorprenderse por la nueva transformación. Observando permaneció mientras se abalanzaba contra él, con las hojas afiladas brillando a la luz del temprano sol cortando el aire preparándose para saborear su carne.

Su brazo derecho continuaba señalando mientras su objetivo se abalanzaba contra él, con un rápido pensamiento la cadena surco el aire, desde la palma de la mano hasta atravesar el grueso pecho de su atacante. La cadena al entrar en el cuerpo hizo que este se inclinase, la cabeza se agachó hasta casi bajar al pecho, mientras el cuerpo era despedido hacía atrás junto con la cadena que continuaba estirándose. Tras el primer empuje consiguió mantener la verticalidad, los dos agujeros abiertos en su pecho se unieron hasta formar uno único, amplio, por el cual seguía atravesando la cadena. Casi de inmediato la hoja de su brazo derecho se transformo de nuevo en una mano que agarró las dos cadenas en el mismo puño. Con un movimiento lateral, abriendo gran parte de su pecho, consiguió dejar a su derecha la cadena, mientras su pecho volvía adoptar la anterior forma.

El dueño de la cadena haciendo un gesto de tirar hacía él intentaba recoger la cadena. Pero al observar a su rival, comprobó como la mano de éste ya no sujetaba ambas cadenas sino que su mano se había convertido una con la cadena. Estaba sujetando la cadena, mejor aún su mano se había unido a la cadena, estaba absorbiendo, tenia aún capacidad para absorber. Su rival estaba a tan sólo tres pasos de él. Atacó, manteniéndose en equilibrio con su pierna derecha levanto su compañera para golpear, pero lo que un inició parecía que iba a ser un golpe al aire se convirtió en un profundo corte en la pierna derecha de su rival. Había conseguido alargar la pierna hasta tocar a su rival, justo ante de golpearlo, como anteriormente hiciera con su mano derecha, la pierna se convirtió en una delgada y afilada hoja de metal que produjo un largo corte que sangraba abundantemente.

Al sentir el agudo dolor en su pierna derecha, con toda su voluntad consiguió mover de nuevo la cadena. Esta golpeo el pecho de quien la sujetaba, al estar este distraído no pudo esquivar el golpe. El fuerte golpe hizo que la cintura y pecho del hombre cedieran hacia atrás varios metros, trasformándose la piel en el liquido plateado viscoso, tanto las piernas como el resto del tórax y la cabeza permanecieron en su lugar, alineadas una encima de la otra.

Se preparó para lanzar un nuevo golpe contra su rival, que tras el golpe inicial aún no había conseguido recuperar su forma. La cadena voló de izquierda a derecha, cortando el aire, con un zumbido según se iba desplazando en el vacío. Cuando la cadena estuvo a pocos milímetros de golpear el cuerpo del hombre, este se desplomó por completo. Pero no como si un hombre cayera sobre tierra, sino que la forma humana pasó a adoptar una forma acuosa similar a la que poseía ante de la primera transformación, y al igual que cae el agua al ser arrojada de un cubo con gran fuerza, de esta misma forma se dejó caer contra el suelo formando un amplio charco de agua plateada. Sin que al dueño de la cadena le diera tiempo reaccionar, observó como el charco se desplazaba a gran velocidad hacía él. Cuando estuvo a menos de un paso de él, el agua plateada del charco comenzó a alzarse, fue adoptando el tórax de un hombre a la vez que alzaba ambos brazos.

A la altura de la cintura de su rival lanzó hacía delante el brazo derecho. El hombre lo miró con terror en los ojos. El brazo se fue acercando al estomago poco a poco, pero r pido como el relámpago, a la vez que se iba acercando, el brazo se iba transformando en una brillante y puntiagudamente afilada cuchilla, que empezó a atravesar el estomago. Milímetro a milímetro se internaba en el intestino de su rival, en un ángulo ascendente, rompía la columna vertebral apareciendo a medía espalda, abriendo la carne, forzándola a abrirse, expulsando al exterior carne y sangre. Totalmente cubierta de sangre, mientras de su extremo goteaba, permaneció la cuchilla apareciendo por la espalda del hombre. En el rostro del herido se reflejaban por igual dolor y terror, su boca permanecía abierta, expulsando sangre, que le caía por la comisura de los labios, los ojos totalmente abiertos como si observasen más allá de todas las cosa.

Por fin extrajo su brazo del estomago de aquel hombre, mientras el cuerpo caía. Él fue recomponiendo su cuerpo hasta volver a ser el un hombre robusto y en mayor o menor medida normal. Con esta forma abandonó el lugar en ruina, en medio de un gran charco de sangre bermeja permanecía el cuerpo de su rival tendido. En su brazo derecho permanecía fuera la cadena, que estaba totalmente extendida e inerte a través de los escombros.

Mientras, en la lejanía, Cryw se marchaba sin mirar a atrás. La cadena volvía a serpentear.

Publicado originalmente el 18 de enero de 2004 en WormHole CiFi.com
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Las Clínicas Negras

Las clínicas negras de Koonlow Town son conocidas por todos los que frecuentan a menudo los bajos fondos de esta ciudad. Pistoleros a sueldo para la mafia, traficantes de órganos y prótesis cybernechtia, matones de guante blanco, mercenarios a sueldo de las grandes corporaciones; estos son sus principales clientes, pero aparte sus potenciales clientes, otros muchos vienen a estos locales. Matones de tres al cuarto en busca de reforzar sus habilidades violentas con la sustitución de parte de tejido con piezas de tecnología cybernechtia, delincuentes en busca de una operación de cirugía que los haga completamente irreconocible para poder escapar de sus perseguidores, ya sean tanto los Cuerpos de Seguridad, como grupos mafiosos. En estas clínicas se pueden encontrar servicios, que no estarán disponibles en un hospital confederacional, ni pagando. Estos ambulatorios ocultos, financiados por las mafias locales, son, sin duda, los mejores de toda la Confederación. Aunque las clínicas negras ubicadas en las ciudades de la costa este del país, no tienen nada que envidiar a estas.

Algunos, a estas clínicas, las llaman los fast-food de la medicina tecnológica. Están a la última, tienen los últimos adelantos cibernéticos. En algunos hospitales no reconocerían un circuito quemando ni teniéndolo ante sus narices. La mejor parte de estas clínicas negras, es la cybernechtia avanzada que sólo conocen unos cuantos, y mucho menos los que se pueden pagar el coste de las operaciones. En estos lugares, los mejores técnicos en ordenadores, implantes y aleaciones aceptan clientes especiales en los que probar su más moderno hardware.

Imagen © Maciej Kuciara

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