WormJammers: Kageishi

Continuamos presentando trasfondo para el Universo WormJammers, que puedes usar para tus partidas de rol. En esta ocasión presento un objeto místico que la Corporación Hu Zho conoce como Kageishi. La Piedra Neón que atrapa los espíritus de aquellos que han fallecido

La Kageishi

En todos los templos Akarui existe un altar al que se le conoce con el nombre de Kageishi. Su superficie es de obsidiana pulida con vetas que parecen brillar como un fuego contenido, refleja no solo la luz de las antorchas ceremoniales, sino también la oscuridad insondable que reside en su interior. Todas ellas realmente no son más que una representación de algo mayor que realmente casi nadie sabe que existe, la verdadera Piedra Neón que se encuentra a recaudo de la Casa Hu Zhao.

Durante siglos, incluso milenios, fue interpretada de manera errónea. Cuando el linaje Korijoto entró en posesión de la piedra, aún no comprendían su verdadera naturaleza. Para ellos, la Kageishi era un receptáculo ancestral, un lugar donde los espíritus de sus antepasados se acumulaban y desde el cual podían ser escuchados. Durante siglos la usaron como cámara de comunión. Absorbía espíritus vinculados por ritos de sangre, pero no los retenía de manera coercitiva. Entrar en la Kageishi era un acto voluntario para aquellos espíritus que así lo desearan.

El cambio radical se produjo con Korijoto Sengan. Tras su mutilación ritual y su aprendizaje sobre la estructura invisible de los flujos espirituales, comprendió que la Kageishi era un sistema energético cerrado. Cada espíritu integrado aumentaba la densidad interna del plano contenido en la piedra. Con ello descubrió que esa densidad podría sostener una consciencia, siempre que esta estuviera correctamente anclada mediante un contrato espiritual y tuviera la suficiente energía. Y cumplimentó el ritual necesario para convertirse en el núcleo de aquella dimensión.

Así la Kageishi no es un simple artefacto místico, sino un receptáculo de espíritus cautivos, un sumidero de esencias espirituales arrancadas de los cuerpos de los deudores que, en vida o tras la muerte, no pudieron saldar sus obligaciones con la Casa Hu Zhao. Cada contrato firmado, cada préstamo bendecido en los templos de la Escuela Akarui, no es sino la primera cadena que ata el espíritu del deudor a la Kageishi, un juramento silencioso de servidumbre eterna.

La Casa Hu Zhao ha convertido la Kageishi en el verdadero núcleo de su poder. No es solo un símbolo, sino una batería espiritual inagotable. Los Fundadores Eternos, que alguna vez caminaron por la tierra de carne y hueso, se vincularon a la Kageishi para trascender la muerte. Desde su interior, dominan la corporación con férrea voluntad, dictando la perpetuidad de la deuda y vigilando el flujo de las almas como si se tratase de la sangre misma del Imperio.

Los Fundadores Eternos: El Pentaconcordato

Los cinco individuos de etnia Shan que más profundamente entendieron la naturaleza de este sistema serían recordados mucho después dentro de la Casa Hu Zhao como los Fundadores Eternos. Fueron gestores excepcionales, hombres y mujeres que entendían el poder como acumulación de riquezas recaudadas por medio de sus prestamos hasta convertirse en señores ultra ricos. Decidieron que eran demasiado ricos para morir, se consideraban demasiados necesarios para desaparecer y no aceptaron la muerte como destino.

Cuando los Korijoto descuidaron el secreto de la verdadera naturaleza de la Kageishi, los Fundadores comprendieron algo más profundo de lo que su señor Sengan había aprendido. Mientras Sengan buscaba continuar viviendo eternamente desde el interior de la piedra, ellos aprendieron a reescribir los contratos que Sengan creó para alimentar la Piedra Neón. Los Fundadores no vieron un trono eterno, sino una infraestructura. Un sistema que podía ser administrado, optimizado y, llegado el momento, usurpado. Sus cuerpos murieron en los años posteriores, de forma discreta, natural, casi banal. Pero sus espíritus no siguieron el camino de los deudores comunes, cada uno había alterado su vínculo contractual con la Kageishi antes de morir y esperaron. 

El Diluvio Espectral fue el punto de inflexión. Cuando los Korijoto intentaron absorber la marea de espíritus liberados tras el cataclismo planal, los Hu Zhao ya habían preparado el terreno siguiendo las indicaciones de los Fundadores. La inversión del ritual Korijoto en el Lago de Almas no solo destruyó a la Casa Korijoto sino que selló el destino de los Fundadores. Así nació el Pentaconcordato: un consejo formado por cinco espíritus vinculados a la Kageishi como órganos especializados de una maquinaria eterna. Desde entonces, la Casa Hu Zhao no ha sido gobernada por personas, sino por un equilibrio interno entre estas cinco voluntades.

Hu Yanwu.. WormJammers: Kageishi
Hu Yanwu

Hu Yanwu fue el primero en comprender la lógica fundamental del nuevo orden. Para él, la deuda no debía resolverse, sino mantenerse viva. Fue quien estableció el principio rector de la Deuda Eterna: toda cancelación es una pérdida de energía; toda prórroga, una inversión. Desde el interior de la Kageishi, su consciencia vigila el flujo total de deudores, detecta rupturas, fugas y anomalías. Es Hu Yanwu quien susurra a los sacerdotes Akarui los nombres que deben ser reclamados y los momentos en que una deuda debe dejar de crecer y convertirse en absorción definitiva. Su función no es castigar, sino asegurar que el ciclo jamás se detenga. Su presencia se manifiesta como una silueta ósea ennegrecida, rodeada de libros de cuentas suspendidos, cuyas páginas se escriben solas con nombres de los que aún no han muerto.

Zhao Meiyun. WormJammers: Kageishi
Zhao Meiyun

Zhao Meiyun asumió la custodia de los contratos. Comprendió que la eternidad del sistema dependía de la heredabilidad. Fue ella quien codificó las cláusulas de transmisión, asegurando que ninguna deuda muriera con su firmante. Bajo su influencia, las obligaciones pasaron de padres a hijos, de linajes a clanes, de individuos a corporaciones enteras. Cada contrato firmado en un templo Akarui lleva, sin saberlo el firmante, la sombra de su aprobación. En el interior de la Kageishi, Meiyun se manifiesta como una figura velada, cuyos brazos son cadenas líquidas que se extienden a través de generaciones completas.

Shen Liang. WormJammers: Kageishi
Shen Liang

Shen Liang se convirtió en el árbitro del sistema. Entendió que incluso una prisión perfecta necesita la apariencia de justicia. Fundó los tribunales espirituales internos, donde los espíritus endeudados son sometidos a juicios interminables. Ningún fallo absuelve realmente; solo redistribuye la carga. Liang introdujo la práctica de la demora deliberada, prolongando indefinidamente los procesos para maximizar la extracción de energía espiritual. Su balanza, rota desde su origen, nunca se equilibra. Dentro de la Casa, su juicio es definitivo. Su forma espiritual flota incompleta, sostenida por una balanza cuyos platillos jamás coinciden.

Wei Qingshan. WormJammers: Kageishi
Wei Qingshan

Wei Qingshan comprendió que la deuda individual era insuficiente. Para garantizar la estabilidad del sistema, los espíritus debían estar entrelazados. Fue el arquitecto de las redes de linaje, de los contratos colectivos y de las obligaciones compartidas. Bajo su diseño, la caída de un miembro arrastra a todos los vinculados. Familias enteras, gremios, barrios y clanes quedaron atrapados en entramados invisibles donde nadie puede liberarse sin condenar a los demás. Su manifestación es una figura compuesta por miles de hebras espirituales, tensadas entre nombres, fechas y sangres.

Liu Zhen. WormJammers: Kageishi
Liu Zhen

Liu Zhen, finalmente, asumió la función más delicada: la interpretación. La Kageishi no es un objeto inerte; es una acumulación caótica de voluntades, memorias y sufrimiento. Liu Zhen aprendió a escucharla sin ser devorada por ella. Codificó los rituales mediante los cuales los líderes vivos de la Casa Hu Zhao pueden consultar al Pentaconcordato. En la Cámara del Eco, su voz aún traduce los impulsos de la piedra en decisiones estratégicas. Su forma aparece como una silueta envuelta en pliegues de tela espiritual erosionada, sostenida por hilos de sombra que la atan al mundo material.

Los cinco no compiten entre sí. Cada uno entiende que la Deuda Eterna solo funciona como un sistema cerrado, donde ninguna voluntad prevalece por completo. Juntos forman una burocracia espiritual perfecta, heredera directa del modelo Korijoto, pero despojada de su error fundamental: la dependencia de una sola consciencia.

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