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Al Borde del Spoiler: Matt Helm

Hay famosos espías que salvan el mundo con el ceño fruncido, la mandíbula apretada y una pistola con silenciador y beben cocteles. Otros prefieren una copa, un comentario sarcástico y la compañía de una mujer que probablemente intenta matarlos. Matt Helm pertenece a la segunda categoría, aunque su versión cinematográfica tiene bastante más de Dean Martin que de cualquier agente secreto convencional.

Entre 1966 y 1969, cuatro películas convirtieron a este personaje literario en uno de los representantes más peculiares de la fiebre del espionaje que recorrió Hollywood durante la década de los sesenta. Son películas de conspiraciones internacionales, armas extravagantes, villanos megalómanos, decorados de diseño futurista y mujeres capaces de convertir cualquier misión en una complicación sentimental. Pero, sobre todo, son el testimonio de una época en la que Hollywood descubrió que el mundo de James Bond podía parodiarse sin renunciar a los coches espectaculares, la sofisticación artificial y el glamour de las estrellas.

La historia de Matt Helm resulta especialmente interesante porque el personaje nació muy lejos de ese universo despreocupado. Su creador fue Donald Hamilton, escritor estadounidense nacido en Suecia. Publicó Death of a Citizen en 1960, la primera novela de una extensa serie protagonizada por el agente. Hamilton desarrolló durante décadas una visión del espionaje áspera, pragmática y moralmente incómoda. Su Helm no era un playboy que se paseaba entre fiestas y conquistas mientras resolvía crisis internacionales. Era un profesional de la violencia, un hombre entrenado para matar que debía afrontar las consecuencias psicológicas de su trabajo.

Al Borde del Spoiler: Matt Helm
Donald Hamilton (24 mar 1916. Uppsala, Suecia-20 nov 2006. Visby, Suecia)

Las novelas prestaban atención a la disciplina operativa, la desconfianza y la dificultad de recuperar una vida normal después de haber sido convertido en un instrumento del Estado. El contraste con el personaje que terminaría interpretando Dean Martin es tan grande que conviene tenerlo presente desde el principio. Las películas no adaptan fielmente el espíritu de Hamilton, sino que utilizan su creación como punto de partida para construir una fantasía de espionaje pop.

El contexto industrial explica buena parte de esta transformación. Desde que Dr. No (1962) Terence Young presentó a Sean Connery como James Bond, el agente secreto se convirtió en una figura comercial extraordinaria. Los productores querían sus propios espías, sus propios artilugios y, naturalmente, sus propias versiones de las mujeres fatales y los villanos extravagantes.

El productor Irving Allen tenía motivos particulares para entrar en la competición. Había trabajado junto a Albert R. «Cubby» Broccoli, quien sí apostó por llevar las novelas de Ian Fleming al cine. La decisión de no continuar junto a Broccoli con Bond se convirtió en una de esas ironías de la historia de Hollywood. Mientras Broccoli participó en la construcción de una de las franquicias más duraderas del cine. Allen impulsó una alternativa que encontró su identidad al convertir el espionaje en comedia. La producción de Matt Helm fue, en cierto sentido, una respuesta tardía a aquella oportunidad perdida. Aunque su atractivo no dependía de competir con la seriedad de 007, sino de explotar un registro mucho más desenfadado.

La elección de Dean Martin fue decisiva. Martin ya poseía una personalidad pública perfectamente reconocible: voz aterciopelada, elegancia despreocupada, humor seco y una imagen de hombre que parecía conseguirlo todo sin despeinarse. Su trayectoria junto a Jerry Lewis había demostrado su talento para la comedia, mientras que su carrera musical y sus apariciones televisivas habían consolidado una imagen de sofisticación accesible.

En la pantalla, Matt Helm se convierte en una extensión de ese personaje público. Bebe, flirtea, improvisa y parece considerar las amenazas de destrucción mundial una molestia que interrumpe una velada agradable. La broma funciona porque Martin nunca parece esforzarse demasiado por demostrar que es el hombre más listo de la habitación. Su arma principal es la seguridad con la que se comporta como si todo estuviera bajo control, incluso cuando la situación se ha vuelto completamente absurda.

El resultado se aleja del asesino profesional de las novelas y se aproxima a una fantasía de masculinidad propia de la cultura popular de los 70’s. En las películas, la agencia secreta recibe el nombre de ICE, siglas de Intelligence and Counter Espionage. Helm trabaja rodeado de dispositivos imposibles, adversarios extravagantes y una sucesión de compañeras que oscilan entre la aliada, la distracción y la amenaza.

La serie tampoco pretende ser una parodia destructiva del género: disfruta demasiado de sus coches, sus decorados y sus extravagancias para limitarse a burlarse de ellos. Su humor nace de presentar situaciones disparatadas con la misma naturalidad con la que una producción de Bond habría presentado una amenaza nuclear. Esa mezcla de aventura genuina y autoparodia, es el tipo de humor que décadas después adaptaría la saga Austin Powers. Aunque Martin conserva una elegancia que no necesita recurrir continuamente a la caricatura.

Al Borde del Spoiler: Matt Helm
The Silencers (1966) Phil Karlson: el nacimiento de un espía que no se toma nada en serio.

Los silenciadores (1966) Phil Karlson. Reparto principal con Dean Martin, Stella Stevens, Daliah Lavi, Victor Buono y Cyd Charisse.

La primera aventura cinematográfica de Matt Helm establece las reglas de un universo en el que el peligro internacional convive con las bromas de dormitorio y los dispositivos mecánicos más absurdos. La organización criminal BIG O pretende desencadenar una catástrofe utilizando un misil. La agencia ICE necesita recuperar a su agente retirado para frustrar sus planes.

El argumento ofrece todo lo que cabía esperar de una producción de espionaje de mediados de los sesenta. El verdadero espectáculo está en la manera en que Phil Karlson mezcla la intriga con la comedia de enredos. La película procede de una época en la que los decorados futuristas, las conspiraciones globales y las armas secretas podían convivir con una despreocupación casi infantil.

El reparto femenino merece especial atención. Stella Stevens, como Gail Hendricks, aporta buena parte del componente cómico gracias a un personaje que parece meterse en problemas con una eficacia superior a la de los propios enemigos de Helm. Daliah Lavi, por su parte, interpreta a Tina, una agente que funciona como contrapunto más competente y misterioso.

La presencia de Cyd Charisse, leyenda del musical de Hollywood, añade un inesperado vínculo con el cine clásico. Su personaje, Sarita, es una artista de cabaré y agente enemiga, aunque su voz cantada fue doblada por Vikki Carr. Es uno de esos detalles que resumen el espíritu de la producción: reunir personalidades reconocibles, explotar sus atractivos y no preocuparse demasiado por la coherencia tonal.

Pero si hay una anécdota que define Los silenciadores, es el automóvil de Helm. El célebre personalizador de vehículos George Barris, conocido por trabajos tan emblemáticos como el Batmóvil de la serie televisiva de Batman, intervino en un Mercury Colony Park de 1965 para convertirlo en una extensión del apartamento de soltero del protagonista. El vehículo incorporaba un bar y asientos reclinables, porque aparentemente cualquier misión secreta resulta más llevadera si se puede disfrutar de una bebida sin abandonar el coche.

Barris también preparó vehículos para una secuencia de colisión en la que los automóviles debían desintegrarse de manera espectacular. La película lleva esta filosofía al extremo con una cama motorizada que se desplaza por el dormitorio y acaba arrojando a sus ocupantes a una piscina de hidromasaje.

La música también juega un papel importante. Elmer Bernstein, compositor de Los siete magníficos y La gran evasión, firma una banda sonora que convive con grabaciones del propio Martin. La combinación refuerza la sensación de estar viendo una aventura de espionaje construida alrededor de la estrella, no al revés. Incluso el material promocional de la época resumía la propuesta con una fórmula que hoy parece una declaración de intenciones: chicas, bromas y artilugios.

¿Ha envejecido bien? En algunos aspectos, no. Su representación de las mujeres responde a convenciones muy marcadas de su época y determinados chistes resultan difíciles de defender desde una mirada contemporánea. Sin embargo, como cápsula cultural de los años sesenta, conserva un encanto considerable. Sus decorados, sus automóviles y la absoluta tranquilidad con la que Martin afronta situaciones imposibles compensan buena parte de sus limitaciones. De las cuatro películas, es una de las que mejor representa la vertiente surrealista de la saga.

Al Borde del Spoiler: Matt Helm
Murderers’ Row (1966) Henry Levin: más presupuesto, más ambición y Ann-Margret

Matt Helm, agente muy especial (1966) Henry Levin con el reparto principal con Dean Martin, Ann-Margret, Karl Malden y Camilla Sparv.

El éxito de la primera entrega permitió ampliar la escala de la franquicia. Matt Helm, agente muy especial abandona parte de la extravagancia casi experimental de su predecesora para acercarse a una aventura de espionaje más convencional, con una amenaza tecnológica de dimensiones apocalípticas. La organización BIG O vuelve a estar en el centro de la conspiración, esta vez alrededor de un arma capaz de destruir ciudades mediante un rayo de enorme potencia.

Helm debe fingir su propia muerte y adoptar una identidad encubierta para localizar al científico responsable del invento. La premisa podría pertenecer perfectamente a una aventura de James Bond, pero los comentarios del protagonista impiden que la película se instale por completo en el territorio del suspense.

Uno de los mayores atractivos es Ann-Margret, que interpreta a Suzie Solaris. En 1966 la actriz se encontraba en un momento extraordinariamente activo de su carrera, y su presencia aporta energía, magnetismo y una dimensión musical que encaja a la perfección con el universo de Helm. Su química con Martin es uno de los puntos fuertes del largometraje.

También merece destacarse Karl Malden, ganador del Óscar por Un tranvía llamado Deseo, quien interpreta al antagonista Julian Wall. Su presencia proporciona un contrapunto más sólido a la despreocupación de Martin, aunque la película no tarda en recordar que aquí los villanos también están al servicio del espectáculo.

La producción guarda varias curiosidades. Aunque se había contemplado rodar en localizaciones europeas, Martin no quiso desplazarse para filmar allí. De modo que se recurrió a material rodado por una segunda unidad en Montecarlo y la isla de Wight, combinado con escenas realizadas en Hollywood. El resultado es un ejemplo interesante de cómo el cine de estudio podía fabricar una geografía internacional sin abandonar realmente California.

Además, la película cuenta con una aparición musical de Dino, Desi & Billy. Grupo en el que participaban Dino Martin, hijo de Dean, y Desi Arnaz Jr., hijo de Desi Arnaz y Lucille Ball, junto a Billy Hinsche. El mundo familiar y profesional de las estrellas se filtraba así en una producción que pretendía representar una sofisticada red internacional de espionaje.

Los artilugios vuelven a ser protagonistas. Entre ellos destaca una pistola que dispara con diez segundos de retraso, un mecanismo tan sencillo como eficaz para generar situaciones cómicas. También aparece el heliorrayo, un arma de destrucción masiva que proporciona a la película una estética de ciencia ficción propia de la década. El vestuario de Moss Mabry, con sus contrastes cromáticos y diseños modernos, contribuye a que la producción tenga una identidad visual más pulida que la primera entrega.

La película, además, presenta semejanzas llamativas con elementos que aparecerían en posteriores aventuras de Bond, especialmente Diamantes para la eternidad (1971) Guy Hamilton. Lo que permite apreciar hasta qué punto las distintas franquicias de espionaje se observaban y se alimentaban mutuamente. Conviene hablar de paralelismos e influencias posibles, sin dar por demostrada una relación directa en cada coincidencia.

En conjunto, Matt Helm, agente muy especial quizá sea menos desinhibida que Los silenciadores, pero resulta más equilibrada como aventura. La combinación de Ann-Margret, Karl Malden y Dean Martin funciona, y su imaginario tecnológico conserva una personalidad reconocible. Si la primera película presentaba a Matt Helm como un capricho de Hollywood, la segunda demuestra que aquel capricho podía sostener una franquicia comercial de verdad.

Al Borde del Spoiler: Matt Helm Emboscada a Matt Helm (1967) Henry Levin
The Ambushers (1967) Henry Levin; platillos volantes y el agotamiento de la fórmula

Emboscada a Matt Helm (1967) Henry Levin. Reparto principal con Dean Martin, Senta Berger, Janice Rule y James Gregory.

Con Emboscada a Matt Helm, la franquicia se adentra de lleno en la ciencia ficción más disparatada. La misión gira alrededor de una nave experimental capaz de volar y de un arma que permite hacer levitar objetos y personas. El espionaje internacional cede terreno ante una aventura que parece interesada en comprobar hasta dónde puede estirar la franquicia su propia lógica antes de que los espectadores dejen de seguirla. La presencia de elementos futuristas, que en las entregas anteriores servían para condimentar las tramas, pasa a dominar el espectáculo.

Senta Berger interpreta a Francesca Madeiros, una de las principales figuras femeninas de la película, mientras que Janice Rule encarna a Sheila Sommers. Ambas aportan presencia y experiencia, aunque el guion no siempre les ofrece personajes con suficiente profundidad. El reparto recupera también a James Gregory como MacDonald, el superior de Helm, cuya función consiste en devolver al protagonista al servicio activo cada vez que la jubilación empieza a resultarle demasiado cómoda. La recurrencia de este personaje ayuda a mantener la continuidad de una serie que, por lo demás, se permite cambiar de escenario, tono y amenaza sin excesivas explicaciones.

Uno de los detalles más curiosos se encuentra fuera del argumento. Parte de la producción se rodó en los estudios Desilu, asociados a series como Star Trek. De allí procedían algunos elementos de atrezo reutilizados en la película, incluidos componentes de decorados espaciales empleados en episodios de la serie original. Para el aficionado a la televisión clásica, reconocer esas piezas constituye una pequeña recompensa. Los mismos objetos que habían contribuido a representar el futuro de la exploración espacial aparecen ahora al servicio de una comedia de espías que no se toma demasiado en serio sus propias invenciones.

La banda sonora, compuesta por Hugo Montenegro, conocido también por su trabajo televisivo y por su célebre versión instrumental de «The Good, the Bad and the Ugly», acompaña una película que busca renovar su identidad sonora. El vestuario de Oleg Cassini, diseñador vinculado a la alta sociedad y conocido por vestir a Jacqueline Kennedy, añade un punto de sofisticación a un relato que visualmente oscila entre el glamour y el cartón piedra.

Sin embargo, Emboscada a Matt Helm es probablemente la entrega más irregular. La idea de la nave experimental tiene potencial, pero la trama se dispersa y el humor pierde parte de la espontaneidad que caracterizaba a las primeras aventuras. La película obtuvo buenos resultados comerciales, aunque con el tiempo su reputación crítica se deterioró. Es el ejemplo más claro de lo que sucede cuando una fórmula de éxito empieza a repetirse sin encontrar una nueva idea que la justifique. El espectador sigue encontrando elementos curiosos, pero ya no basta con añadir otra arma imposible, otro escenario exótico y otro grupo de agentes atractivas para recuperar la frescura original.

Al Borde del Spoiler: Matt Helm. The Wrecking Crew Movie (1969) Phil Karlson
The Wrecking Crew (1969) Phil Karlson: Sharon Tate, Bruce Lee y el final de la fiesta

La mansión de los siete placeres (1969) Phil Karlson. Reparto principal con Dean Martin, Sharon Tate, Elke Sommer, Nancy Kwan, Tina Louise y Nigel Green.

La cuarta película devuelve la dirección a Phil Karlson, responsable de la primera entrega, y ofrece una conclusión más vistosa de lo que cabría esperar tras los problemas de la anterior. Helm debe investigar el robo de un cargamento de oro que amenaza con desestabilizar la economía mundial. La pista conduce hasta Europa y hasta el entorno del conde Contini, interpretado por Nigel Green.

Sobre el papel, la historia vuelve a reunir todos los ingredientes habituales. Un antagonista extravagante, una fortuna desaparecida, una organización criminal y un agente que parece más preocupado por disfrutar del viaje que por salvar la economía internacional.

Pero el verdadero acontecimiento cinematográfico es Sharon Tate, que interpreta a Freya Carlson. Su personaje comienza como una guía aparentemente torpe y poco sofisticada, aunque esa imagen esconde habilidades que resultan decisivas para la misión. Tate posee una ligereza cómica que funciona especialmente bien frente a la serenidad de Martin. En lugar de limitarse a desempeñar el papel de acompañante decorativa, consigue apropiarse de varias escenas y crear una personalidad reconocible.

La película también se beneficia de Elke Sommer como Linka Karensky. Nancy Kwan como Yu-Rang y Tina Louise como Lola Medina, un reparto que convierte la aventura en una exhibición de estilos interpretativos muy distintos.

La participación de Bruce Lee es una de las anécdotas fundamentales de esta producción. Lee trabajó como asesor de artes marciales y ayudó a preparar las escenas de lucha, incluida la preparación de Tate. En aquel momento todavía no era la estrella internacional que llegaría a ser a comienzos de los setenta, pero ya desarrollaba una actividad importante como instructor en Hollywood. Entre sus alumnos y conocidos se encontraban figuras como Steve McQueen y James Coburn.

La película también contiene una curiosidad histórica de enorme interés. Chuck Norris realizó aquí una de sus primeras apariciones cinematográficas, en un papel secundario sin el protagonismo que alcanzaría posteriormente. Descubrir a Norris en una aventura de Matt Helm supone contemplar una pequeña intersección entre el Hollywood de los espías y el que, pocos años después, estaría dominado por las artes marciales.

Existe una conexión cinéfila: Once Upon a Time… in Hollywood (2019) Quentin Tarantino, recupera imágenes y referencias de La mansión de los siete placeres. La presencia de la película dentro de una historia ambientada en el Hollywood de 1969 no es casual. Matt Helm pertenece a ese paisaje de estrellas, estudios, mansiones y cultura popular que Tarantino reconstruye con tanta atención al detalle. La película de Martin deja de ser solamente una comedia de espías para convertirse en una pieza de época, una ventana a la industria del entretenimiento inmediatamente anterior a una de sus rupturas históricas más traumáticas.

Otro detalle de producción es la mansión del villano. Para representar la residencia de Contini se utilizaron exteriores de Owlwood Estate, propiedad que entonces pertenecía al actor Tony Curtis y que posteriormente pasaría a manos de Sonny y Cher. Esta conexión entre los espacios de las celebridades y el cine comercial resulta muy apropiada para una franquicia que siempre había vivido de la proximidad entre el espectáculo y la imagen pública de sus protagonistas.

La película, estrenada en Canadá en diciembre de 1968. En Estados Unidos, en febrero de 1969, tuvo una acogida comercial inferior a la de sus predecesoras. Pese a ello, hoy posee un interés que va más allá de su argumento. Su estética, menos saturada que la de las primeras entregas, anticipa en algunos aspectos el cambio de sensibilidad visual que se impondría en el cine estadounidense de los setenta.

Además, la presencia de Sharon Tate le ha otorgado una dimensión histórica inevitable. Fue asesinada en agosto de 1969, meses después del estreno estadounidense de la película, por miembros del grupo dirigido por Charles Manson. Su muerte conmocionó a Hollywood y proyectó una sombra trágica sobre una producción concebida como entretenimiento ligero. La mansión de los siete placeres no debería reducirse a ese desenlace, pero resulta imposible hablar de ella sin reconocer cómo cambió su lugar en la memoria del cine.

La película termina anunciando una quinta aventura, The Ravagers, que nunca llegó a producirse. La caída de los resultados comerciales y la decisión de Martin de no volver a interpretar a Helm contribuyeron a cerrar la franquicia. Se ha señalado también que la muerte de Tate influyó en la negativa del actor a continuar, aunque no conviene presentar una explicación única como si todas las circunstancias estuvieran completamente documentadas. Lo cierto es que el proyecto quedó abandonado y que el anuncio final se convirtió en una despedida involuntaria.

Las mujeres de Matt Helm: algo más que decoración sesentera

Una revisión actual de estas películas no estaría completa sin detenerse en sus protagonistas femeninas. La saga heredó de la cultura Bond la costumbre de rodear al héroe de mujeres hermosas, peligrosas y con frecuencia presentadas mediante una mirada masculina muy evidente. Los nombres cambian de una entrega a otra, pero el mecanismo se repite. Una agente experimentada, una aliada imprevisible, una adversaria seductora o una mujer aparentemente inocente que termina complicando la misión.

No obstante, el reparto permite descubrir mucho más que una simple galería de modelos de época. Stella Stevens destaca por su sentido del humor físico; Daliah Lavi combina elegancia y misterio; Ann-Margret aporta una energía escénica que parece capaz de alterar el ritmo de la película. Senta Berger y Elke Sommer representan dos versiones distintas del glamour europeo que Hollywood convirtió en una marca comercial; y Sharon Tate demuestra que podía sostener la comedia con una personalidad propia.

El problema es que los guiones rara vez permiten que esas intérpretes desarrollen personajes con la complejidad que sus capacidades habrían merecido. Sus identidades suelen estar subordinadas al deseo, la seducción y las necesidades de la aventura masculina. La mirada contemporánea debe reconocer esa limitación sin ignorar el trabajo de las actrices, que a menudo son las responsables de que las escenas más ligeras funcionen. Y hay una ironía adicional. En más de una ocasión, la película parece disfrutar más de sus compañeras que de su propio protagonista, hasta el punto de que Martin acaba convertido en el espectador privilegiado de un espectáculo que ellas sostienen.

De Donald Hamilton a Dean Martin: dos Matt Helm incompatibles

La diferencia entre los libros y las películas merece una última reflexión. Donald Hamilton no creó un agente secreto para que protagonizara una comedia de enredos. Sus novelas describen un mundo donde el trabajo clandestino exige una frialdad que deja cicatrices y donde la violencia tiene consecuencias. La versión de Martin, en cambio, es un producto de la cultura popular de los sesenta. Sofisticado, seductor, irreverente y preparado para transformar una crisis internacional en una sucesión de ocurrencias.

Esta distancia ayuda a entender por qué las películas funcionan mejor cuando se contemplan como una franquicia autónoma. Juzgarlas exclusivamente por su fidelidad a los libros equivale a ignorar la operación comercial y creativa que las hizo posibles. Irving Allen y Columbia Pictures no buscaban trasladar con exactitud la psicología del personaje literario, sino aprovechar un nombre reconocible para entrar en un mercado dominado por Bond. El cambio de tono permitió que Dean Martin interpretara a Helm con una naturalidad que probablemente habría resultado inconcebible en una adaptación más fiel.

Al Borde del Spoiler: Matt Helm
Los libros de Donald Hamilton de Matt Helm

También explica la importancia de la música, los coches y los decorados. La serie no se limita a contar historias de espionaje: vende una determinada imagen de modernidad. Los apartamentos futuristas, las armas experimentales, los vestidos, los interiores de lujo y los automóviles personalizados construyen un universo en el que el futuro parece una extensión del ocio de los ricos. En este sentido, Matt Helm es menos un héroe de la Guerra Fría que un representante de la sociedad de consumo que floreció durante aquella década. El enemigo puede amenazar con destruir el planeta, pero el espectáculo nunca pierde de vista el bar, el vestuario o la próxima conquista amorosa.

El legado: una franquicia menor con personalidad propia

Una serie televisiva de Matt Helm, protagonizada por Anthony Franciosa en la década de los 70’s, intentó prolongar la vida del personaje. Lo transformó en un detective privado dentro de un formato más convencional. La producción tuvo una trayectoria breve y no alcanzó el impacto cultural de las películas de Martin.

Décadas más tarde, el proyecto de recuperar al personaje para el cine volvió a despertar interés. Con nombres como Steven Spielberg vinculados en distintos momentos al desarrollo de una nueva adaptación y Bradley Cooper asociado al papel en informaciones publicadas en 2018. Aquellos planes ilustran la persistencia del atractivo del personaje, aunque no equivalen a una película estrenada.

El legado más curioso quizá sea la relación entre la saga y el propio James Bond. Las películas de Matt Helm nacieron en buena medida como respuesta a la popularidad de 007. Su tono desenfadado y su gusto por el humor contribuyeron a un ambiente cinematográfico en el que el espionaje podía ser espectacular sin ser solemne. Cuando Roger Moore asumió el papel de Bond en Vive o deja morir (1973) Guy Hamilton, la franquicia británica abrazó un registro más abiertamente juguetón.

No sería riguroso atribuir ese cambio exclusivamente a Matt Helm, pero sí reconocer que ambas series participaron en una evolución compartida del género. Incluso la posterior popularidad de las parodias de espionaje, de Casino Royale (1967) a Austin Powers, permite apreciar el terreno cultural en el que se movían estas películas.

Revisar las cuatro aventuras de Matt Helm supone recorrer una pequeña historia del cine comercial estadounidense. No estamos ante cuatro obras maestras ocultas ni ante una saga capaz de competir en todos los terrenos con las mejores películas de James Bond. Sus guiones son irregulares, su representación de las mujeres responde a convenciones envejecidas y algunos de sus efectos especiales provocan hoy una sonrisa involuntaria.

Pero reducirlas a esos defectos sería perder de vista lo que las hace interesantes. La personalidad de Dean Martin, la inventiva de sus dispositivos, el diseño visual de los años sesenta, la presencia de un reparto extraordinario y la forma en que Hollywood convirtió una oportunidad comercial perdida en una franquicia con identidad propia.

Matt Helm es, en definitiva, el espía que nunca necesitó parecer demasiado preocupado por el destino del mundo. Mientras otros agentes secretos perfeccionaban su licencia para matar, él prefería convertir cada misión en una aventura de lujo, sarcasmo y seducción. Y esa diferencia, precisamente, es la que hace que todavía merezca la pena volver a visitarlo.

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Aspect Ratios cinematográficos y esos rollos. TDC

Aspect Ratios cinematográficos y esos rollos. Fox y Codón, Críticos del Montón.

Desde el canal de YouTube de TDC (Tiempo de Culto) Fox y Codón, críticos del montón, os dan una turra, esto, una clase magistral de cine (magistral en el sentido del magisterio, no de que sea nada del otro mundo) sobre los aspect ratios o las proporciones de los diferentes formatos cinematográficos. ¡Disfruten!

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Obituario: Jimmy Wang Yu

Jimmy Wang Yu, nació el 28 de marzo de 1943, también conocido como Wong Yu-lung o Wang Yue. Durante la década de 1960 se trasladó a Hong Kong y ahí empezó a darse a conocer tras ser una de las estrellas de acción más impactantes de Shaw Brothers Studio.

Su nombre de nacimiento fue Wang Zheng-quan. Nació en Wuxi, provincia de Jiangsu en China. Jimmy fue soldado de la República de China y campeón de natación en Hong Kong, así como un gran entusiasta de las carreras de coches antes de formar parte de la compañía de cine Shaw Brothers en 1963.

Obituario: Jimmy Wang Yu. The One-Armed Swordsman,

En 1966, el mentor – director Chang Cheh lo eligió para Tiger Boy (1966) Chang Cheh, una pequeña película de artes marciales en blanco y negro del género wushapian (película de wandering knights), que obtuvo una buena recaudación. Más tarde Chang Cheh lo dirigió en la película que lo consagró:

El Espadachín Manco (The One-Armed Swordsman) (1967) Chang Cheh, que trataba sobre el manejo de la espada, tal y como lo sugiere el título, siendo así un sello distintivo de sus habilidades de combate. Posteriormente, el proyecto se convirtió en la primera película de Hong Kong en ganar 1 millón de dólares en la taquilla local. (Estrenada en Italia en 1970 y luego de nuevo en 1973 bajo el título Mantieni l’odio per la tua vendetta).

Obituario: Jimmy Wang Yu

Formó equipo con el famoso director de cine de espadachines Chang Cheh y actuó en La Golondrina Dorada (The Golden Swallow) (1968) Chang Cheh, junto a Cheng Pei-Pei. Jimmy protagonizó muchas películas como Temple of the Red Lotus (1965) Hsu Tseng-Hung, El Luchador Manco (1971) Jimmy Wang Yu, Return of the Chinese Boxer (1975) Jimmy Wang Yu o El Luchador Manco 2: La guillotina Voladora (1976) Jimmy Wang Yu.

Su película The Chinese Boxer, (1970) Jimmy Wang Yu, está acreditada como la primera que inició el género de películas de kung fu sin armas. Se convirtió en un fenómeno cultural en todo el Sudeste Asiático, contribuyendo en gran medida a la fama de su protagonista, y recaudó dos millones de dólares de Hong Kong en 1970, siendo la primera película de Hong Kong en establecer este récord.

Poco a poco, Jimmy Wang Yu se posicionó como una de las estrellas más grandes de Asia y popular en los grindhouses (género anclado a la violencia y situaciones bizarras) clandestinos de Estados Unidos, que además se especializaban en películas de bajo presupuesto.

Después del éxito de The Chinese Boxer, en busca de mayores ganancias, Jimmy Wang Yu rescindió su contrato con el estudio Shaw Brothers. El estudio de cine presentó una demanda contra él y ganó, como resultado el actor tuvo prohibido rodar otras películas en la industria cinematográfica en Hong Kong. Como resultado, Wang emigró a Taiwán, donde comenzó a trabajar con la Golden Harvest Distribution Company y otras compañías de producción cinematográfica independientes. Sus siguientes películas se rodarían la mayoría en Taiwan.

Obituario: Jimmy Wang Yu

Gracias al éxito de The Chinese Boxer, Jimmy fue reconocido en todo el sureste de Asia en los años 70’s como el actor chino con mejores habilidades de puños y piernas. Sin embargo, llegado los años 70’s su fama se comenzó a verse eclipsada con la llegada de nuevos actores, la mayoría con mejores habilidades marciales como Ti Lung, David Chiang y especialmente Bruce Lee cuya película Karate a muerte en Bangkok (The Big Boss) (1971) Lo Wei y Wu Chia-Hsiang, convulsionó la industria del cine de artes marciales.

Durante la primera mitad de los 70’s participaría en numerosas películas. Dirigiría la curiosa Beach of the War Gods (1973) Jimmy Wang Yu, con cierta inspiración en Los 7 Samurais (1954) Akira Kurosawa desde el punto de vista nacionalista que siempre caracterizó a Jimmy. Durante esta época participaría en diversas producciones casi inéditas fuera de Taiwan y entonces conocería al director Lo Wei con el que rodaría una serie de películas de acción como A Man Called Tiger (1973) Lo Wei, Seaman No. 7 (1973) Lo Wei o la cinta de serie B The Tattooed Dragon (1973) Lo Wei, en la que participaban la actriz Sylvia Chiang y Samuel Hui, hermano del cómico Michael Hui.

Obituario: Jimmy Wang Yu

En 1976 Jimmy participó junto al emergente joven actor y doble de riesgo Sing Lung, conocido por el mundo como Jackie Chan en la película, Meteoro Inmortal (Killer Meteors) (1976) Lo Wei. A finales de los 70’s Jimmy ayudó a Jackie Chan cuando entró en una disputa con el veterano director Lo Wei. 

Jackie Chan ya no quería trabajar para él debido al fracaso de las películas que había interpretado para Wei, que sin embargo estaba vinculado a una tríada de Hong Kong que amenazaba a la nueva estrella. Wang Yu, a su vez considerado contingente de las Tríadas taiwanesas, ayudó a resolver el problema afirmando su peso. Pero solo será una tregua: de hecho Jackie Chan dejará Hong Kong para trabajar en los Estados Unidos y regresará solo cuando su productor Raymond Chow hubo resuelto la situación con una compensación sustancial a Lo Wei.

Jackie Chan correspondió el favor de Wang Yu al aceptar papeles importantes en dos películas producidas por Wang Yu; Fantasy Mission Force (1982) Chu Yen-Ping e Isla de Fuego (Island of Fire) (1990) Chu Yen-Ping. Después de algunas películas con el Luchador Manco de nuevo como eje central, a destacar El luchador manco 2: La guillotina voladora (Master of the Flying Guillotine) (1975) Jimmy Wang Yu, trabajaría en una coproducción con Estados Unidos The Man From Hong Kong (1975) Brian Trenchard-Smith y Jimmy Wang Yu.

Durante la década de los 80’s volvería a entablar lazos con Chang Cheh interpretando el papel del pícaro Black Hat en Shangai 13 (1981) Chang Cheh. En 1986, Sammo Hung eligió a Wang como Wong Kay Ying, el padre del héroe del folclore chino Wong Fei Hung, en la película El Tren de los Millonarios (Millionaire’s Express) (1986) Sammo Hung.

Obituario: Jimmy Wang Yu

En 1991, el director y productor Tsui Hark le da también un pequeño papel en Erase una vez en China (Once Upon A Time In China) (1991) Tsui Hark, donde interpreta a uno de los esclavos al que los americanos intentan engañar. La última aparición notable de Jimmy Wang Yu antes del cambio de siglo se produjo en The Beheaded 1000 (1993) Ting Shan-hsi al lado de Joey Wong y Mónica Chan.

En los años siguientes Wang Yu mantuvo un perfil bajo, haciendo pocas apariciones públicas hasta 2002, cuando asistió al funeral del director que lo había descubierto y lanzado, su maestro Chang Cheh. Antes de la llegada de Bruce Lee, había sido el actor mejor pagado en el cine de Hong Kong, aunque los métodos de contrato salarial utilizados por el productor Shaw Brothers no permitían grandes sumas a las estrellas locales, a excepción de algunos bonos en caso de éxitos excepcionales, y fue por esta razón que Wang Yu se había «divorciado» de los Shaws

En 2011, 18 años después de su última aparición en el celuloide, tuvo un papel relevante en Dragón (Wu xia) (2011) Peter Chan, en la que, con 68 años, se enfrentaba a Donnie Yen. A continuación participó en varios films como Let’s Go! (2011) Wong Ching-po, The Guillotines (2012) Andrew Lau o Lost Soul (2013) Chung Mong-hong.

Jimmy Wang Yu actuó en más de 70 películas en una carrera que duró más de dos décadas. A pesar de que dejó una huella ineludible en el cine chino de artes marciales, nunca fue el gran artista marcial que representaba en sus películas. Las técnicas de cámara y la edición daban a Jimmy un aura de invencibilidad en la lucha. Fue practicante de Karate Shotokan y el actor de artes marciales mejor pagado hasta que Bruce Lee hizo aparición y batió todos los récords.

Obituario: Jimmy Wang Yu

Durante años, diversos escándalos hicieron que apareciera en la prensa debido a problemas con el alcohol. En 1969 se casó con la actriz Lin Tsui, quien fue uno de los nombres más famosos en la industria del cine de Hong Kong en los años 50’s y 60’s. Dejó su carrera cinematográfica después de casarse pero no resultó un matrimonio bien avenido y se rompió en 1975 con alegaciones de maltrato por parte de Lin. Tuvieron tres hijas. La mayor, Linda Wong, fue una cantante bien conocida en los 90’s. Lin emigró a los Estados Unidos en 1977 y murió en 1995 a causa de un ataque de asma.

Jimmy volvió a casarse, esta vez con la azafata de vuelo Kai-cheng. También se divorciaron en 1997. Kai-cheng inició una relación con un joven hombre de negocios y Jimmy, acompañado por la prensa y la policiá, sorprendió a la pareja en público.

También tuvo otros problemas con la justicia. En 1981, se enfrentó a una acusación de asesinato en Taiwan pero fue absuelto por falta de pruebas. De vez en cuando, los titulares de la prensa anunciaban peleas en las que se veía envuelto Jimmy Wang Yu.

Wang Yu falleció el 5 abril 2022 a sus 79 años a causa de una enfermedad que lo mantuvo en alerta durante seis años.

Obituario: Jimmy Wang Yu

Son of Star Wars. Battlestar Galactica

Son of Star Wars

Newsweek, September 11, 1978. Son of Star Wars. Battlestar Galactica

En 1978 se produjo uno de los casos en torno al copyright más polémicos. La productora de Star Wars, 20th Century Fox, demandó a Universal Studios, quienes a su vez eran los productores de la serie original Battlestar Galactica, por supuestamente plagiar a la obra de George Lucas. Un caso que terminó con una decisión salomónica y de sentido común.

20th Century Fox consideraba que tenía demasiadas referencias al universo creado de George Lucas, razón por la que demandó a Universal Studios por infracción de los derechos de autor. Una demanda donde alegaban hasta 34 ideas “robadas” o demasiado similares a Star Wars.

Universal Studios alegó a través de Glen Larson, el creador de la serie, que tuvo muy en cuenta no tomar claras referencias a Star Wars como los sables distintivos de la película de Lucas y que su obra estaba pensada mucho antes de Star Wars. Larson también comentaría que llegó a tener un encuentro anterior con Gary Kurtz, productor de Star Wars, donde le habló del planteamiento de Battlestar.

Al final el caso se decidió a favor de Battlestar Galactica dos años más tarde, el 22 de agosto de 1980, cuando ambas productoras deciden resolver fuera de los tribunales con una idea lógica, y es que una obra, y más aún de ciencia ficción, no deja de ser en parte una copia o derivado de otra anterior.

Para Battlestar Galactica, la solución llegó tarde y la producción ya se había cancelado. 

Obituario: Ned Beatty

Ned Beatty dio sus primeros pasos en la música y en el teatro. Comenzó su carrera cantando góspel, y no tardó en dar el salto a los escenarios de Broadway, donde participaría en ‘The Great White Hope‘, junto a James Earl Jones.

Del teatro dio el salto al cine, su primer rol frente a la cámara fue, irónicamente, el de un atracador en un documental para cadetes del FBI. Y, llegado 1972, puso el pie en Hollywood a las órdenes de John Boorman en ‘Defensa’, filme que le dio el papel poco habitual de ver en el cine, de un hombre víctima de una violación. donde compartió planos con Jon Voight y Burt Reynolds.

Obituario: Ned Beatty

Nacido el 6 de julio de 1937 en Louisville. Posteriormente a sus inicios participó en títulos como ‘El último héroe americano’ (1973) de Lamont Johnson con Jeff Bridges; ‘Los traficantes‘ (1973) de Joseph Sargent, donde volvió a coincidir con Reynolds; ‘Todos los hombres del presidente‘ (1976) de Alan J Pakula.

Obituario: Ned Beatty

Trabajó en películas tales como ‘El juez de la horca’ (1972) de Sam Peckinpah, junto a Paul Newman, ‘Nashville’ (1975) de Robert Altman y la comedia ‘El expreso de Chicago’ (1976) de Arthur Miller. Consiguió su única nominación al Oscar por un papel en una única escena de seis minutos, en ‘Network’ (1976) de Sidney Lumet, en donde tenía un cara a cara con Peter Finch en el santo nombre del capitalismo.

Obituario: Ned Beatty

Su papel más conocido y por el que será recordado es Otis, secuaz del villano Lex Luthor interpretado por Gene Hackman en ‘Superman’ (1978) de Richard Donner. 

Obituario: Ned Beatty

Beatty encaró los 80’s interpretando roles secundarios en telefilmes, series y cintas de serie B sin dejar de trabajar en el teatro. Su último trabajo cinematográfico fue en 2013, cuando participó en el filme ‘Ligera de equipaje‘ de David E. Talbert. Murió el 13 de junio de 2021 a los 83 años, dejando más de 100 créditos en su haber, tanto en cine como en televisión.

Sí, Ministro… Burocracia perenne

No se si os acordaréis de una serie fabulosa, creada por la BBC llamada «Sí, Ministro» y continuada después como «Sí Primer Ministro» son todo un compendio de la visión genérica y popular de una administración pública burocratizada. Son un ejemplo de muchos de los problemas que en mayor o menor medida se hacen patentes en toda gran organización que se precie, y en este caso concreto en la Administración Publica del Gobierno, durante el periodo de Thatcherismo que asoló el Reino Unido en la década de los 80 del siglo pasado (Es divertido eso de vivir entre siglos, y poder decir cosas como estas). 


La serie «Sí, Ministro» (título original, «Yes, Minister«) es una comedia escrita por Antony Jay y Jonathan Lynn, y protagonizada por Paul Eddington, Nigel Hawthorne y Derek Fowlds. Fue emitida por primera vez por la BBC, en sus canales de televisión y radio, entre 1980 y 1984, dividida en tres series de siete episodios cada una.

Tuvo una secuela, titulada Sí, Primer Ministro (título original, «Yes, Prime Minister«), que se emitió entre 1986 y 1988. Con un episodio doble que unía ambas series llamado «Juegos políticos«, en donde se contaba el ascenso hasta el 10 Downing Street por parte del ministro. En total la serie se compone de 38 episodios, de los cuales todos salvo uno tienen una duración de media hora. En España fue emitida en su momento por TVE, en La2, cuando aún tenía la mosca de TVE2.

Sí, Ministro... Burocracia perenne

«La regla fundamental de la City decía que si se es incompetente hay que ser honrado y si se es granuja hay que ser listo. El razonamiento en que se basa dicha máxima es que si eres honrado, los amigos corren a echarte una mano si metes la pata en tus transacciones. Y, a la inversa: si eres un granuja, nadie te hará preguntas mientras obtengas beneficios substanciosos. La empresa ideal de la City era aquella que demostraba al mismo tiempo ser honrada y lista, pero de éstas había escasez.»

Los personajes centrales en “Sí, Ministro” corresponde a dos, al Ministro y al Secretario Permanente:

James Hacker, que tras ganar la elecciones por su circunscripción, espera ser nombrado Ministro de Agricultura, y es designado para la cartera de Asuntos Administrativos, cargo del que desconoce absolutamente todo, pero del que está dispuesto a cumplir las indicaciones de la Premier de recortar gastos e implantar una nueva ley conocida como «Gobierno Abierto» para hacer más transparente la gestión administrativa del mismo…. (Seguro que les suena de la actualidad actual) Pero, aún en su nuevo cargo, está más pendiente de su popularidad dentro del partido, y como ministro, que de las actividades del cargo.

Sir Humphrey Appleby es el Secretario Permanente del ministerio, cuyo objetivo es evitar que los ministros se entrometan demasiado en la labor de gobernar. Como máximo funcionario del departamento durante 25 años, les mantiene ocupados entregándoles montañas de papeles para firmar y manteniéndolos en la más profunda de las ignorancias sobre lo que sucede a su alrededor.

De este modo intenta que los funcionarios puedan hacer y deshacer a su antojo y que nada cambie mientras le da al ocupante del sillón la sensación de que está haciendo algo de provecho. Con frecuencia debe acudir en auxilio del Ministro para salvarle de situaciones embarazosas. Y que con la implantación del «Gobierno Abierto» ve dificultada la acción de manejar al gobierno que desde el funcionariado realiza, del que él es la cabeza visible, y con el cual ha obtenido gran multitud de menciones y gratificaciones.

La trama principal es la enconada lucha del Ministro por sacar adelante sus proyectos, al ser nuevo en el cargo llega con la ingenuidad de que será fácil. Pero pronto descubre que tiene que hacer frente a las tácticas dilatorias del Secretario Permanente. La clave la tenemos en una conversación que el ministro tiene con su predecesor en el cargo, al que saluda en la cafetería del Parlamento y que le informa de las cinco etapas de la Inercia Creativa del burocratismo, que ha aprendido durante su mandato y que os resumo, a continuación.

Primero el Alto Funcionario sostiene que la Administración está en los primeros meses y que hay una enorme cantidad de asuntos pendientes. Después si el Ministro insiste, le dice que comprende su buena intención: “ciertamente convendría hacer algo, pero ¿es este el camino indicado?

En caso de insistencia ulterior el Alto Funcionario cambia de terreno, del cómo al cuándo: “Ministro, este no es el momento conveniente por muchas razones”. Muchos ministros abandonan en esta tercera etapa, pero si no es así, se le dirá que existen dificultades técnicas, políticas o legales: “las dificultades legales son las mejores porque pueden ser absolutamente incomprensibles y eternas”, le dice su predecesor.


Como las primeras cuatro etapas han llevado tres años, la última consiste en declarar que, dada la proximidad de las elecciones, no es posible asegurar la aprobación del proyecto.

Jonathan Lynn, después de consagrarse en la televisión como guionista, quiso ser director y, con la fama obtenida en Inglaterra, se fue a Norteamérica y ha dirigido Monjas a la carrera (1990), Su distinguida señoría (1992), Mi primo Vinny (1992), Los codiciosos (1994) , El sargento Bilko (1996), No pierdas el juicio (1997), Falsas apariencias (1999), Power Rangers: La galaxia perdida (Serie de TV) (1999), Power Rangers a la velocidad de la luz (Serie de TV) (2000) , The Fighting Temptations (2003).

El éxito de estas películas ha sido moderado. Lo cual demuestra que ha habido guionistas que se han convertido en directores de cine extraordinarios- como Billy Wilder– y otros excelentes guionistas han sido directores mediocres. Frank Capra cuenta en su «Biografía» que su guionista, Robert Riskin, quería co-dirigir sus películas, puesto que él era uno de los mejores guionistas de Hollywood. Capra se negó y a cambio, le ofreció ayudarle en cualquier película que quisiera dirigir. Riskin murió en 1955 sin haber obtenido un éxito como director. Y a la inversa, Capra no volvió a tener éxitos con sus películas- excepto ¡Qué bello es vivir!– cuando su guionista no fue Robert Riskin.

@CharlesARByrne

The Lord of the Rings de J.R.R. Tolkien filmada en la URSS.

The Lord of the Rings de J.R.R. Tolkien filmada en la URSS.

El señor de los Anillos de J.R.R. Tolkien fue adaptada en la Unión Soviética por la televisión de San Petersburgo en 1991. Tras años olvidada recientemente fue encontrada después de 30 años. La televisión de San Petersburgo la ha subido en 2 partes a su canal de Youtube.

Este telefilm basado en la novela de J.R.R. Tolkien fue filmado en 1991 por la televisión de Leningrado (actual San Petersburgo). El telefim dividido en dos parte Хранители (1991) fue dirigido por Natalia Serebryakova, y cuenta con la participación de los actores Valeriy Dyachenko, Viktor Kostetskiy, Georgiy Shtil.

Es otra adaptación soviética de la obra de Tolkien, pues anteriormente ya se adaptó la novela The Hobbit en 1985.

The One Ring

The One Ring es la serie de Tv de Amazon sobre el universo creado por JRR Tolkien.

The One Ring es la serie de Tv de Amazon sobre el universo creado por JRR Tolkien.

Esta serie de televisión está ambientada miles de años antes de el Hobbit o el Señor de los Anillos, nos lleva a los eventos ocurridos en la Segunda Edad. Será la serie más cara creada hasta ahora

«Llevará a los espectadores a una era en la que los grandes poderes fueron forjados, los reinos se alzaron en gloria y cayeron en ruina, improbables héroes fueron probados, la esperanza colgó del más fino de los hilos y el mayor villano que ha salido de la pluma de Tolkien amenaza con llevar a todo el mundo en tinieblas.

Comenzando en una época de relativa paz, la serie sigue a un gran reparto de personajes, tanto familiares como nuevos, en los que se enfrentan al largamente temido resurgimiento del mal de la Tierra Media. Desde las oscurísimas profundidades de las Montañas Nubladas a los majestuosos bosques de la capital elfa de Lindon, a la espectacular isla del reino de Númenor al los confines lejanos del mapa, estos reinos y personajes forjarán legados que vivirán mucho después de irse.»