WormJammers: Doce del Umbral

Durante los próximos meses voy a ir haciendo unas entrada en las que voy a presentar varios trasfondo e historias del Universo WormJammers. En esta primera, encontraras una serie de semillas de personajes y de aventuras con un corte postapocalíptico, o para mundos espirituales o cyberpunk, pero que los puedes utilizar para tu mundo de juego.

En esta ocasión presento a los Doce del Umbral es un banda de mercenarios itinerantes y buscavidas de la peor calaña que deambulan entre los páramos radiactivos del norte del continente de Terym, en el interior del Imperio Ter, tras el fin de la guerra termonuclear con la Confederación, doscientos años antes de los acontecimientos de la novela WormHole Tiempo Perdido.

Su Historia

A raíz de La Purificación nuclear y del colapso del orden imperial clásico, surgió en las tierras fronterizas entre los antiguos shôbun de Toykyn y las antiguas rutas de Tsaidam una hermandad errante conocida como Los Doce del Umbral. No son un clan reconocido ni una casa vasalla, y tampoco responden a ninguna institución religiosa formal, aunque todos los poderes del Imperio Ter contemporáneo los vigilan con recelo. Su existencia se transmite en rumores, en testimonios fragmentarios de convoys asaltados y en informes incompletos de locales que prefieren no dejar constancia escrita de sus encuentros.

Un Poco de Trasfondo.

Los Doce del Umbral surgieron de una misma herida histórica. Durante los años finales del invierno nuclear, un convoy de refugiados, soldados desmovilizados y acólitos renegados de la Escuela Ter-Amoy quedó atrapado en una zona de anomalías espirituales cerca de un antiguo foco de la Kageishi. Esta reliquia presente en los templos Akarui, y vinculada a la Corporación Hu Zhao, se encontraba en un estado de inestabilidad tras la sobrecargada provocada por la llegada de millones de espíritus que fueron atraídos a ella como resultados las explosiones nucleares. Esta saturación llevó a que la Kageishi no pudiera absorber todos los espíritus de golpe lo que provocó, que al abrir sus barreras para dejarlos entrar, un gran número de espíritus retenidos consiguieran escapar desde su interior y comenzaron a recorrer el mundo de los vivos.

Allí, en aquel territorio donde el velo entre mundos se había adelgazado, murieron muchos… pero sus espíritus no pudieron acceder al interior de la Kageishi y por ello, regresaron a sus cuerpos, los cuales no volvieron a ser los mismos. Según su propio mito fundacional, fueron “marcados por el Umbral”, una frontera invisible entre la carne, el espíritu y la memoria del mundo.

Desde entonces, se conciben como algo que ya no pertenece por completo al Imperio ni a la Kageishi, sino a un espacio intermedio que solo ellos dicen comprender. Ya no pueden morir, pues sus espíritus no pueden dejar atrás sus cuerpos y ya no pueden entrar a la Kageishi; de esta manera, cada vez que uno de ellos muere, su espíritu regresa con más furia descontrolada, odio acumulado e inmoralidad liberada al interior de su cuerpo. Los Doce del Umbral son anomalías vivientes en un Imperio construido sobre pactos, fe y servidumbre del espíritu.

Su doctrina es simple y brutal. El mundo viejo murió en el fuego nuclear y en el silencio eléctrico. El nuevo mundo pertenece a quienes aceptan que la ley ya no emana del Trono ni del Dios-Dragón, sino de la voluntad de los que son capaces de imponerse sin pedir permiso a la historia. Rechazan la ortodoxia ter-amoyana, desprecian la Deuda Eterna de la Corporación Hu Zhao y consideran a las Casas Imperiales restos corruptos de un orden muerto. Sin embargo, no son revolucionarios ideológicos ni libertadores. Se alquilan como ejecutores espíritus, cazadores de herejes tecnócratas, asesinos de linajes incómodos o fuerzas de choque clandestinas, siempre que el encargo refuerce su propia leyenda y les permitan liberar toda su rabia y odio acumulados.

Todos los miembros visten armaduras y ropajes heterogéneos, fabricados a partir de restos de equipo militar pre-Purificación, telas rituales robadas a templos Akarui y fragmentos de tecnología herética reconfigurada. Ninguno muestra su rostro. Cada uno porta un arma única, parcialmente espiritual, parcialmente tecnológica, y todos llevan grabado en el pecho o la espalda el símbolo del Umbral: una línea quebrada que atraviesa un círculo incompleto. Hablan poco, nunca se presentan por su nombre real y solo responden al título que les fue otorgado tras cruzar el Umbral.

14 Semillas de Personaje.

El líder es conocido como Kurogane, “Hierro Negro”. Es la figura que une al grupo y su única voz reconocida en negociaciones. Su armadura es pesada, de placas oscuras reforzadas con fragmentos de aleaciones antiguas bendecidas con sellos custodios, y empuña una espada ancha de filo irregular, alimentada por un núcleo espiritual inestable. Kurogane fue, según los rumores más persistentes, un capitán imperial que desertó durante el caos de La Purificación, perdió a su familia y fue uno de los primeros en ser tocados por la anomalía del Umbral. Su presencia distorsiona el entorno inmediato. Las luces parpadean, los espíritus se agitan y la influencia de la Kageishi parece “callar” cuando él entra en un templo o santuario Akauri. Es frío, metódico y no muestra apego por ninguno de los Doce, aunque todos le obedecen sin cuestionar.

Kurogame. WormJammers: Doce del Umbral
Kurogame

A su lado marcha Shinkage, “Sombra Verdadera”, audaz exploradora y verdugo silencioso. Experta en el manejo de una lanza corta extensible de energía espiritual condensada que hiere tanto la carne como es capaz de atravesar barreras rituales y escudos de fe. Se mueve grácilmente, sin ruido, incluso sobre grava o metal, y suele ser la primera en entrar en un asentamiento marcado como objetivo. Shinkage fue una acólita menor en un templo de la Escuela Ter-Amoy del que huyó tras presenciar las primeras muertes calcinadas por energía liberada en las explosiones nucleares durante los días del colapso. Desde su paso por el Umbral, asegura que puede ver los hilos invisibles que atan a los espíritus endeudados con los contratos de la Corporación Hu Zhao y disfruta cortándolos y liberándolos de su deuda, aunque eso implique liberar entidades peligrosas desconocidas.

Shinkage. WormJammers: Doce del Umbral
Shinkage

Raizen, “Rayo Caído”, es el más feral y violento del grupo. Porta un pesado martillo de choque espiritual, alimentado por un generador pre-Purificación adaptado con sellos místicos. Con cada golpe provoca una onda que pulveriza huesos y rompe campos rituales y sellos de contención. Antes de cruzar por el Umbral fue mercenario de los conflictos de Ambherljand, adicto a los estimulantes de combate y sin lealtad a ninguna bandera. Tras sobrevivir a la anomalía, su cuerpo quedó marcado por cicatrices espirituales luminosas que aparecen cuando no es capaz de controlar su furia. Raizen no habla casi nunca. Solo ríe tras su máscara cada vez que mata.

Raizen. WormJammers: Doce del Umbral
Raizen

Tsume, “Garra”, disfruta del combate personal, no duda lanzar duelos mano a mano a su enemigos; como duelista y ejecutora ritual sigue su propio ceremonial de combate. Maneja dos cuchillas curvas unidas por cadenas espirituales que puede lanzar y recuperar como extensiones de su propio cuerpo. Durante muchos años actuó como asesina al servicio de uno de los clanes vasallo que controlan desde la Corporación Hu Zhao, pero llegó un momento en el que traicionó a sus amos al descubrir el destino real de los espíritus endeudados de los que mataba. Desde aquel momento considera que cada miembro Hu Zhao que mata como una ofrenda personal al Umbral.

Tsume. WormJammers: Doce del Umbral
Tsume

Enzan, “Llama Pura”, fascinado por el fuego desde niño y pirómano de adulto, encontró tiempo atrás un lanzador de fuego alquímico mezclado con residuos espirituales, capaz de quemar tanto carne como entidades incorpóreas. Antes de la Purificación fue un ingeniero tecnócrata clandestino al servicio de la Casa Ashkukawa. Intentó huir de las partidas de caza de los inquisidores mutantes de la ortodoxia Ikke del Clan Kayiwa en los años tras La Purificación. Su cuerpo está injertado con implantes cybernechtia herejes y todavía puede escuchar los murmullos de los miembros conectados a la Red Ashkukawa. Cruzó el Umbral buscando refugio y salió convertido en el principal especialista en aniquilación total. Para Enzan, nada huele mejor que la carne calcinada de los inquisidores Kayiwa. Nada debe quedar atrás. Ni cuerpos. Ni recuerdos. Todo debe ser cenizas.

Enzan. WormJammers: Doce del Umbral
Enzan

Miroku, “Eco”, con afinidad para moverse entre velos del mundo, es el más místico del grupo. No pertenece a ninguna Escuela formal. Sus capacidades surgieron de forma errática tras el contacto con la anomalía del Umbral. Puede escuchar fragmentos de pensamientos, recuerdos y últimas palabras en lugares donde ha habido muerte reciente. Armado con una naginata ritual con incrustaciones de sellos espirituales arcaicos, oculta su rostro tras una máscara que representa el rostro de un santo compungido y llorando del que olvidó su nombre. Fue un niño refugiado que perdió a toda su familia durante el invierno nuclear. Los Doce lo recogieron cuando vagaba medio enloquecido por las ruinas de una ciudad muerta. Entre murmullos habla con los espíritus que se resisten a acudir a cumplir su contrato con la Kageishi.

Miroku. WormJammers: Doce del Umbral
Miroku

Ketsuen, “Sangre Profunda”, hace la veces de médico-cirujana del grupo y torturadora de enemigos. Sus herramientas son antiguos bisturíes rituales y agujas de sellado espiritual. Fue sanadora en un templo Akarui hasta que descubrió que sus pacientes endeudados jamás serían liberados de sus contratos con la Kageishi. Mató a sus superiores y huyó pese a perder su pierna derecha casi por completo y recurrir a herejía tecnológica. Tras pasar por el Umbral, su obsesión es “reconstruir” cuerpos y espíritus para que vuelvan a ser lo que fueron. Algunos de los miembros de los Doce han pasado por su mesa en más de una vez; aunque no pueden morir sus formas físicas se desgastan y se pudren cada vez más.

Ketsuen. WormJammers: Doce del Umbral
Ketsuen

Jaku, “Vacío”, es francotiradora con los Doce y la más distante incluso entre los suyos. Porta un rifle largo que ha ido ensamblado con piezas pre-Purificación y un sistema de enfoque espiritual que le permite disparar a través de velos rituales, brumas de pureza y protecciones místicas menores. Su munición no es convencional, fabricada por ella misma, son proyectiles de metal negro grabados con sellos de disolución que continúan “buscando” el espíritu objetivo incluso después del impacto hasta el interior de la Kageishi.

Antes de cruzar por el Umbral fue cazadora en las estepas de Tsaidam, contratada por convoys para abatir bestias mutadas por la radiación y el invierno nuclear. Durante la anomalía perdió la voz. Desde entonces no ha vuelto a pronunciar una palabra. Se comunica con gestos mínimos y marcas en la tierra. Dicen que Jaku puede permanecer inmóvil durante días enteros sin comer ni dormir, y que, cuando apunta, ya ha visto la muerte del objetivo unos segundos antes de que ocurra.

Jaku. WormJammers: Doce del Umbral
Jaku

Rin, “Ceniza”, es saboteador y experto en demoliciones. Su cuerpo gordo y obeso está cubierto por una armadura ligera llena de marcas y brechas de viejas explosiones; lleva compartimentos ocultos con cargas alquímicas, granadas rituales y dispositivos de colapso espiritual. Sus explosivos no solo destruyen estructuras físicas, sino que rompen líneas de energía, sellos de protección y contratos espirituales menores, dejando templos, nodos de la Corporación Hu Zhao o enclaves tecnócratas completamente inutilizables. Fue un artificiero imperial durante la Guerra de contra la Confederación y participó en la limpieza de antiguas instalaciones militares antes de desertar. Tras cruzar el Umbral, desarrolló una fijación obsesiva por reducir todo a polvo. Para Rin, lo que no puede ser controlado debe ser volado por los aires. Su risa nerviosa suele ser lo último que escuchan quienes quedan atrapados en sus trampas.

Rin. WormJammers: Doce del Umbral
Rin

, “Porta-Llama”, es el anciano portador de reliquias y custodio del botín espiritual del grupo. Carga a su espalda un arca sellada con cadenas rituales y cerraduras etéreas fragmentada, donde guardan armas prohibidas, fragmentos de ídolos rotos, núcleos espirituales inestables y contratos arrancados a la Corporación Hu Zhao. Nadie, salvo Kurogane y Miroku, conoce el contenido completo de ese arca. Hō fue un juris-místico imperial, escriba que interpretaba edictos de pureza y ejecutaban sentencias rituales. Durante la Purificación presenció cómo esos mismos edictos eran usados para encadenar almas en masa, y algo en él se quebró para siempre. Perdió la fe cuando vio cómo el Dios-Dragón no respondía a las plegarias durante el invierno nuclear. Desde entonces venera únicamente el Umbral. Camina siempre encorvado por el peso de las reliquias, pero en combate se mueve con una velocidad antinatural, como si algo dentro del arca lo colmara de energía mística.

Hō. WormJammers: Doce del Umbral

Seki, “Muralla”, es el guardaespaldas ritual y escudo viviente de los Doce. Su armadura es la más pesada del grupo, reforzada con capas de sellos defensivos y placas tomadas de antiguos mechas imperiales reconvertidos. Porta un tecno-escudo energético que fue maldecido por energía espiritual capaz de absorber impactos físicos y espirituales por igual. Fue gladiador en las arenas clandestinas de MadCity, donde sobrevivió a combates contra bestias mutadas y espíritus esclavizados. Durante el cruce del Umbral, su corazón se detuvo durante varios minutos y volvió a latir solo. Desde entonces su pulso es irregular, su cuerpos está frío e irradia una frialdad constante. Seki rara vez ataca. Su función es avanzar, cubrir, resistir y asegurarse de que los demás cumplan su tarea.

Seki. WormJammers: Doce del Umbral
Seki

Ura, “Velo”, es el heraldo emisario y rostro público —cuando se requiere uno— de los Doce del Umbral. A diferencia del resto, su armadura es elegante, casi ceremonial, con tejidos negros de seda con borlas y adornos brillante y máscaras intercambiables según la facción con la que negocie. Su voz es suave, medida, y posee un talento innato para leer las intenciones ocultas de sus interlocutores. Fue burócrata menor en la administración imperial antes del colapso y traficante de información durante los primeros años de la fragmentación. Cruzó el Umbral buscando poder para dejar de ser un peón. Desde entonces afirma ver “las grietas” en las promesas, los contratos y las mentiras. Ura nunca combate si puede evitarlo, pero cuando lo hace utiliza una daga ritual impregnada de venenos espirituales que inducen parálisis del espíritu antes que la muerte del cuerpo.

Ura. WormJammers: Doce del Umbral
Ura

Kheira, «Vendajes» no recuerda su nombre original. Entre los Doce la llaman la que danza entre cuchillas. Fue rescatada siendo niña de un santuario Akauri derrumbado durante una purga de deuda espiritual de la Corporación Hu Zhao tras la Purificación, con el cuerpo cubierto de símbolos rituales cosidos directamente en la piel para contener un núcleo inestable que ardía en su interior, pero solo lograron convertir su carne en un lienzo de conjuros bordados y vendas sagradas.

Sus vendajes no son solo protección: cada tira contiene sellos de velocidad, agilidad, fuerza, engaño y ruptura espiritual, y flotan a su alrededor cuando entra en combate como jirones de un rito inacabado. La katana que empuña fue forjada a partir de su contrato arrancado de la Kageishi, y las dos que carga a la espalda pertenecieron a ejecutores imperiales caídos. Maneja un surujin de resplandor amarillo, es su arma más temida: una cadena espiritual que responde a su pulso emocional y puede atrapar tanto cuerpos como almas.

Kheira. WormJammers: Doce del Umbral
Kheira

Ikkene, «Sibilina», seductora, burlona y peligrosamente impredecible, usa su apariencia y su gracia para desarmar a enemigos antes de que comprendan que ya están muertos. A veces habla sola. A veces la voz que responde no es la suya. Su máscara de zorro blanco es un relicario espiritual tallado en hueso petrificado del cuerpo de un Takajira y sellado con fragmentos espíritus huidos de la Kageishi, capaz de filtrar las voces de los espíritus endeudados que la persiguen desde su infancia. Bajo ella, su rostro está marcado por quemaduras rituales que nunca sanan del todo.

Fue presentada como garantía por una deuda que su familia jamás pudo pagar a la Corporación Hu Zhao, pero algo salió mal. En lugar de quedar atrapado su espíritu en la Kageishi, una entidad zorro-espectral se fusionó con ella, rompiendo el contrato. Su cola kitsune no es completamente física, sino que es una manifestación de la entidad que comparte su cuerpo, y reacciona a emociones intensas, creciendo, multiplicándose o desvaneciéndose según su estado mental. Es capaz de crear cuchillas espirituales verdosas que invoca en sus manos son fragmentos de su propio espíritu solidificada en combate.

Ikkene. WormJammers: Doce del Umbral
Ikkene

Aurora boreal desde diversas regiones de Rusia

Aurora boreal desde diversas regiones de Rusia

Durante este mes de Noviembre ha habido un potente destello solar, la Tierra ha experimentado varios días de tormenta magnética. La aurora boreal fue visible en numerosas regiones de Rusia.

Las tormentas solares se originan cuando el Sol libera una eyección de masa coronal (CME), que es una enorme nube de plasma cargado eléctricamente que viaja a millones de kilómetros por hora. Cuando ese material llega a la Tierra, interactúa con la magnetosfera y provoca alteraciones en el campo magnético.

Aurora boreal desde diversas regiones de Rusia
Aurora boreal desde diversas regiones de Rusia
Aurora boreal desde diversas regiones de Rusia
Aurora boreal desde diversas regiones de Rusia

Osos polares en Chukotka

Osos polares en la estación meteorológica soviética en Chukotka

La estación meteorológica soviética de Chukotka se encuentra en la Isla Kolyuchin, fue construida en 1932 y abandonada en la década de 1990, mucho antes del colapso de la URSS. Este lugar se ha hecho famoso por ser hogar de una importante colonia de osos polares, que han ocupado los edificios abandonados. Los osos polares han encontrado refugio y se han adaptado a las estructuras, convirtiéndolas en sus nuevos hogares y descansando entre los edificios. El lugar se hizo popular en 2021 gracias a las fotografías y videos tomados por el fotógrafo ruso de vida salvaje Dmitry Kokh, quien descubrió la colonia de osos polares de forma inesperada. 

«Vimos algo de movimiento en la isla, sacamos nuestros binoculares y vimos osos polares rondando por allí, muchos, quizás unos 15 o 20. Nos sorprendió muchísimo porque nunca imaginamos encontrarnos con osos polares tan al sur», recordó Kokh.

El fotógrafo submarino y de vida salvaje ruso Dmitry Kokh tenía previsto fotografiar la fauna de la zona, en especial osos polares en la isla de Wrangel, pero se encontraron con que los plantígrados no hicieron acto de presencia. Sin embargo, al pasar cerca de la isla de Kolyuchin detectaron movimiento en las ventanas de las casas abandonadas. Al acercarse, descubrieron que un grupo de osos habían convertido la antigua estación meteorológica en su refugio.

El bloguero de viajes Vadim Makhorov capturó las imágenes en la isla Kolyuchin, donde estos osos polares no reciben bien a los visitantes: uno de ellos intentó atrapar el dron con el que fueron tomadas las fotografías. Otros observaron lo sucedido con gran interés. Según Májorov, los osos polares se sienten especialmente cómodos allí durante la lluvia y el viento fuerte.

Osos polares en Chukotka @makhorov/Handout vía REUTERS
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Osos polares en Chukotka @makhorov/Handout vía REUTERS
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Osos polares en Chukotka @makhorov/Handout vía REUTERS
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Universo Cinematográfico Bumilangit: Gundala

Universo Cinematográfico Bumilangit: Gundala

Mi idea inicial era hacer un post ligero sobre los personajes de este universo y sus películas, pero a medida que he ido investigando he descubierto una intrahistoria muy interesante y que quizás deba presentar en varios capítulos, comenzamos desde el principio.

Quién no ha oído hablar del UCM o del UCDC, posiblemente son los más famosos y rentables franquicias cinematográficas proveniente desde mundo del cómic. Pues aquí voy a hablaron de otra franquicia de cómic no tan conocida, el Universo Cinematográfico Bumilangit, que tiene su origen en Indonesia.

Desde el éxito de las películas de Marvel, comenzaron a surgir los modelos de universos cinematográficos, idea donde las películas están directamente relacionadas entre sí, y en muchas ocasiones se suceden a modo de serial de un estreno a otro. Todas las compañía ambicionaban con tener su propio universo cinematográfico, algunas tuvieron más éxito, otras ninguno.

La gente olvida, o no conoce, que estos universos basado en universos de cómics, poseen una base detrás de años de publicaciones, de seguidores fieles durante años y de tramas e historias escritas por algunos de los mejores escritores de la cultura pop.

Fundada en 2003 en Indonesia, Bumilangit marca un hito en el renacimiento de las historias de cómics de superhéroes en Indonesia. Lo que diferencia a Bumilangit de otros intentos editoriales no es únicamente su capacidad de producir cómics, sino el hecho de haber reunido un catálogo inmenso de más de 1.200 personajes, nacidos a lo largo de sesenta años de publicaciones. Este acervo convierte a la editorial en la compañía de entretenimiento basada en personajes más importante de Asia, un verdadero archivo cultural donde se conservan historias que dialogan con el folclore, la política y la vida cotidiana del archipiélago.

Entre los mejores personajes de su catalogo se encuentran Si Buta dari Gua Hantu (El Guerrero Ciego), la propiedad intelectual número uno de Indonesia, y también Gundala, el superhéroe más popular del país. Sus personajes han aparecido en más de 200 títulos y lcomicbook, con 5 millones de ejemplares vendidos y 30 millones de lecturas, además de 13 películas y 21 episodios de series de televisión.

En un panorama global donde los superhéroes suelen hablar inglés y responder a arquetipos occidentales, Bumilangit ofrece una alternativa propia, profundamente enraizada en la identidad indonesia. Su propuesta no es solo entretenimiento: es también un acto de resistencia cultural, un recordatorio de que los héroes locales pueden competir en el mismo escenario que los íconos de Marvel o DC, pero con un sabor narrativo que les pertenece por derecho propio.

Universo Cinematográfico Bumilangit: Gundala
Joko Anwar

A la cabeza de este universo cinematográfico se encuentra el director, gionista y productor Joko Anwar, considerado como uno de los renovadores de la cinematografía indonesia. Debutó con la comedia Joni’s Promise (2005) Joko Anwar, y pronto se aproximó al género fantástico en Kala (2007) Joko Anwar y The Forbidden Door (2009) Joko Anwar, o la serie Halfworlds (2015), que no dejaron a nadie indiferente. Posteriormente dirigió A Copy of My Mind (2015) Joko Anwar, película que compitió en los festivales de Venecia y Toronto. A medida que fue aumentando su prestigio, también filmó importantes éxitos de taquillas, Los hijos de Satan (Satan’s Slaves) (2017) Joko Anwar se convirtió en la película de terror indonesia de mayor recaudación de todos los tiempos, con críticas muy favorables de la prensa internacional.

Universo Cinematográfico Bumilangit: Gundala
Gundala (2019) Joko Anwar

La primera película que forma este UCB fue Gundala (2019) Joko Anwar, película que el cineasta indonesio presentaba en 2020 al Festival de Toronto. La película de Anwar tuvo su premiere mundial en Midnight Madness, la sección donde ganó el Premio del Público la española El hoyo (2019) Galder Gaztelu-Urrutia, y tuvo muy buena acogida en el certamen canadiense, recibiendo críticas positivas del público por su originalidad y donde la crítica elogió la interpretación del actor Abimana Aryasatya, los efectos visuales y la dirección de Anwar, el cual se valió del cómic para reflejar el actual entorno sociopolítico de su país.

Gundala, es un personaje de cómics creado por Harya Suraminata (25 de diciembre de 1946 – 6 de noviembre de 2016), nacido con el nombre Isman Surasa Dharmaputra, sus padres se lo cambiaron porque solía enfermar con frecuencia. Creían que su hijo enfermaba debido a que su nombre era demasiado pesado. En el mundo del cómic, llegó a ser más conocido como Hasmi, mientras que sus amigos lo llamaban Nemo. Es uno de los autores de cómic más famosos de Indonesia, y los es en parte gracias a Gundala. Con el pseudónimo de Hasmi comenzó con Gundala en 1969, aunque ya había creado a otro personaje heroico el año anterior con Maza

Universo Cinematográfico Bumilangit: Gundala
Hasmi

Hasmi siempre incorporó elementos locales en sus obras. Gundala Putra Petir, por ejemplo, se inspiró en la figura javanesa de Ki Ageng Selo, famoso por su poder de atrapar rayos. El traje de Gundala lo tomó de Flash Gordon. También incluyó a los conductores de becak de Malioboro y la atmósfera de Yogyakarta en sus cómics.

En estas historias, Sancaka es la verdadera identidad de Gundala, un brillante científico químico quien recibió el don de varios poderes de parte del Emperador Crons y el Maharajá Taifun, los cuales utiliza para erradicar el mal. El mayor enemigo de Gundala es Ghazul, quien dirige una organización criminal que controla el tráfico de drogas. Otros rivales son Bocah Atlantis, Doctor Setan, Ki Wilawuk, Pengkor y Xrephus. Gundala también tiene amigos: Godam, Aquanus, Maza, Tira, Merpati, Boga, Kalong y el Príncipe Mlaar. Juntos forman una liga de superhéroes llamada Tim Patriot.

El cómic inicial fue publicado en 1969 y se convirtió rápidamente en el favorito de los devotos fans. Desde su primera publicación hasta la última en 1982, Gundala fue distribuida en 23 cómics. En sus manos, los temas locales lograron competir con los cómics extranjeros que inundaban el mercado. Aunque también guardaba cierta frustración: no quedó ni un solo manuscrito original de las 23 historietas de Gundala Putra Petir. Todos se perdieron tras ser entregados a las editoriales.

Esto ha hecho muy difícil reeditar la serie. Las recientes reediciones se hicieron escaneando viejos ejemplares ya publicados. “Ahora me arrepiento de no haber recuperado los originales de la editorial. Ya no me es posible volver a dibujarlos”, se lamentaba el propio autor.

Universo Cinematográfico Bumilangit: Gundala
Portada del Primer Número de Gundala

Durante cerca de dos décadas se estuvieron publicando sus cómics, incluyendo uno que demostraba el poder de los crossovers. Es decir, era el año 1971 y no era tan habitual que unos personajes se juntaran con otros, cuando no pertenecían a la misma editorial. Pero aquí que Hamsi decidió liarse la manta a la cabeza; Gundala también llegó a luchar intensamente contra Thor y otros superhéroes del mundo, incluidos Hulk, Spiderman, Silver Surfer y Ciclope. Este enfrentamiento tuvo lugar en la serie número 10, publicada en 1971, con el título (Choque de los Campeones del Mundo) Bentrok Jago-jago Dunia, donde se unía a los personajes de Marvel, un crossover como se hacían antes, sin papeleos de derechos ni licencias.

Universo Cinematográfico Bumilangit: Gundala
Bentrok Jago-jago Dunia (1971)

Los cómics de Gundala eran muy queridos por muchos porque aunque había muchos elementos fantásticos en los libros, la historia era genuinamente indonesia. Tal era el éxito, que finalmente tuvo su película en 1981, en este caso se llamó como el cómic original, Gundala Putra Petir, (o Gundala, el hijo del rayo) (1981) Lilik Sudjio.

Pero a pesar de este relativo éxito, en 1982 decidieron dejar de sacar cómics. Las aventuras de Gundala culminaron en 1982 con el último libro, titulado «Carta desde el más allá». Para 1988 volvieron a intentar una actualización como tira en el Jawa Pos., pero su presencia no duró mucho.

Aunque su obra Gundala Putra Petir se convirtió en uno de los cómics locales más célebres en la historia del cómic indonesio, la vida Hasmi estuvo lejos de la prosperidad. Las regalías del cómic y de la película no lo hicieron rico. Hasmi estuvo activo en el cómic entre 1968 y 1995. El reconocimiento hacia los historietistas sigue siendo desalentador. El cómic aún no se valora como una obra de arte, por lo que el pago a dibujantes e ilustradores en Indonesia resulta relativamente bajo. Al alejarse del cómic, Hasmi canalizó su creatividad en el teatro y las artes escénicas. Escribió guiones y dirigió representaciones teatrales y de títeres.

Después de que Gundala Putera Petir fuera descontinuada, Hasmi cambió de carrera para convertirse en guionista, e incluso fue estrella invitada en telenovelas . Escribió varios guiones para películas , entre ellas Kelabang Sewu (1987) Imam TantowiLorong Sesat (Lorong Sesat ), Harta Karun Rawa Jagitan (1991) Lukmantoro D.S. y varias otras. También escribió activamente guiones para programas 
de ketoprak en TVRI Yogyakarta. Hasmi es también el escritor más prolífico de programas de televisión en el Teatro Stemka (Yogyakarta).

Universo Cinematográfico Bumilangit: Gundala

Laúd de Dos Mástiles de Ozzy

Hace unos días jugando una partida con los chavales en el taller de rol que hacemos, surgió la idea de un bardo demoniaco, que portaba un instrumento mágico que mediante riff y solos, se enfrentaba a los jugadores. De esa idea finalmente surgió este objeto, con sus cualidades, para el juego de rol más famoso del mundo en su 5ª edición.

Os presento el Laúd de Dos Mástiles de Ozzy, en un claro homenaje al cantante de Black Sabbath, Ozzy Osbourne.

Laúd de Dos Mástiles de Ozzy

Laúd de los Dos Mástiles de Ozzy

Objeto mágico, raro (requiere sintonización por un bardo)

Descripción

Este laúd de doble mástil parece tallado en madera negra viva, con vetas rojas como si ardiera por dentro. Sus mástiles se curvan como cuernos de demonio, y sus cuerdas vibran con energía espectral. Un cristal verde incrustado en su cuerpo palpita como un corazón arcano. Al tocarlo, el aire se llena de notas que desgarran la realidad.

El instrumento está cubierto de filigranas espinosas, runas infernales y grabados que parecen moverse al ritmo de la música. Las cuerdas brillan con luz espectral, y el mástil izquierdo tiene grabado el nombre de su creador: Ozzy el King Sabbath, un bardo que vendió su alma por el poder de la música eterna.

Propiedades

Acorde del Caos (1 vez por descanso largo)

Como acción, puedes tocar un acorde disonante que obliga a todas las criaturas hostiles en un radio de 15 pies a realizar una tirada de salvación de Sabiduría (CD 15). En caso de fallo, quedan aturdidas hasta el final de su siguiente turno.

Grito Armónico (2 veces por descanso largo)

Puedes usar una acción para emitir una onda sonora destructiva en un cono de 15 pies. Las criaturas en el área deben hacer una tirada de salvación de Constitución (CD 15). En caso de fallo, reciben 3d6 de daño sónico; la mitad en caso de éxito.

Riff Infernal

Cuando lanzas un hechizo de encantamiento o ilusión mientras tocas el laúd, puedes añadir tu modificador de Carisma a la CD de salvación del hechizo o al daño infligido (una vez por turno).

Melodía de los Condenados (1 vez por descanso largo)

Puedes invocar 1d4 espíritus errantes durante 3 turnos. Estos aparecen en espacios desocupados a tu elección dentro de 30 pies y actúan en tu iniciativa. Son espectros menores (estadísticas de Sombras o Espíritus) que atacan a tus enemigos o te protegen.

Solo del Sacrificio

Puedes perder hasta 15 puntos de golpe para potenciar un hechizo. Por cada 5 HP sacrificados, el hechizo gana +1 al daño o +1 a la CD de salvación (máximo +3). Este efecto debe declararse antes de lanzar el hechizo.

Afinación del Plano (1 vez por semana)

Puedes tocar una melodía que abre un portal menor a otro plano durante 1 minuto (como Puerta Dimensional). El destino es aleatorio entre planos conocidos. Existe un 25% de probabilidad de atraer una criatura extraplanar hostil.

Efectos pasivos

Ritmo de la Resistencia: Tienes ventaja en tiradas de salvación contra efectos de miedo y encantamiento mientras estás sintonizado con el laúd.

Aura de Caos: Cuando tocas el laúd en combate, las criaturas hostiles a 10 pies tienen desventaja en su primera tirada de ataque contra ti ese turno.

Medio Siglo

Hoy es mi cumpleaños, y bien puedo decir que he cumplido medio siglo. Lo bueno de esto es que siempre puedes evitar decir que tienes los 50, utilizando eufemismo como este de «he llegado al medio siglo».

Iba a escribir una homilía enorme sobre mi vida y como me ha afectado el paso de los años, que he conseguido y que he fracasado, cuales han sido mis éxitos y cuales los menos exitosos, de que me arrepiento y de que estoy orgulloso, pero creo que eso lo dejaré para otro momento. Ahora me voy a ir a la playa y a celebrarlo por ahí

¡¡Salud a todos!!

La habitación de los relojes

La habitación de los relojes

Cuando Elías alquiló aquella habitación en la pensión de la calle Cuarzo, no quiso hacer preguntas. No pidió ver el contrato, ni se preocupó por conocer el nombre del dueño. Necesitaba encontrar silencio, y allí lo prometían. El edificio era vetusto, demasiado viejo, como si lo hubieran edificado anteriormente al diseño urbanístico de la ciudad. Los pasillos olían a polvo húmedo, a ropa olvidada y a madera que ya no recordaba su forma original.

La habitación era sencilla: una cama estrecha, una silla desvencijada empotrada contra un viejo escritorio, pero lo más extraño, era la pared decorada con papel pintado y cubierta por relojes fijados en ella. Docenas. Todos distintos, todos detenidos, como si se hubieran olvidado de darles cuerda. Las agujas inmóviles parecían aguardar al tiempo.

Durante la primera noche, Elías soñó con una mujer, que permanecía sentada en la silla del escritorio. No llegaba a observar su rostro, no tenía rostro, solo un contorno brumoso, pero su voz era clara, precisa, como un bisturí:

—¿Quieres que te cuide? – Él no respondió.

Se despertó empapado en sudor, con la sensación de que algo había pasado sin ocurrir. La silla, se percató, ya no apuntaba al escritorio. Estaba girada, ligeramente, en dirección a la cama.

La segunda noche, se sobresaltó, de repente todos los relojes comenzaron a funcionar. Una orquesta de engranajes asincopados. Cada manecilla se movía a su manera. Uno marcaba las 3:17, otro las 8:42, otro movía sus agujas en sentido inverso, como si rebobinara un recuerdo olvidado. Elías se sentó al borde de la cama a observarlos, fascinado. Las horas no tenían sentido, pero lo atrapaban en una somnolencia. Parpadeó.

Y la mujer estaba allí.

Se encontraba de pie junto a la pared. Vestía una bata de hospital de un todo gris, pero los bordados parecían moverse, como si contuvieran escenas de infancia. No de Elías. De alguien más. O de todos.

—¿Quieres que te recuerde quién eras?

Intentó responder, pero su garganta era un pergamino mojado. La voz se quebró antes de nacer. La mujer no sonrió. No tenía rostro. Sonrieron los relojes: todos a la vez. Todos a la misma hora.

00:00.

Un parpadeo más, y el tiempo se reinició.

La tercera noche, Elías no pudo dormir. Tenía miedo de cerrar los ojos y no despertar en el mismo mundo. Pero ya no hacía falta dormir. Ella ya no era un sueño.

Estaba sentada de espalda a los pies de la cama. Peinaba algo invisible con una delicadeza imposible, como si desenredara cabellos en el aire. Cada vez que Elías pestañeaba, su rostro cambiaba: era su madre. Luego su abuela. Después una niña con los ojos llenos de lágrimas mudas.

—¿Quieres que te ame?

Elías sintió cómo algo dentro de él se deshacía, pausado, como azúcar bajo la lluvia. No era miedo. Era otro sentimiento. Una nostalgia sin origen. Una pena por algo que nunca vivió, pero que aún dolía. Como si alguna vez, en algún pliegue olvidado del universo, hubiera sido amado por algo que jamás debió amarlo.

La habitación se distorsionó. Las paredes respiraron. Los relojes flotaron como medusas en un océano sin tiempo. El suelo se volvió líquido. El aire tenía sabor a infancia rancia.

Y Mamá Loca lo abrazó.

En ese abrazo, Elías entendió que ella no era una entidad. Era una dimensión. Un error dulce en la arquitectura del cosmos. Una falla donde el consuelo se confundía con la geometría imposible. Donde el afecto tomaba la forma de una devoración silenciosa, irreversible.

Años posteriores, demolieron la pensión. Dijeron que no cumplía con los estándares de seguridad. Nadie recuerda a Elías. Nadie preguntó por él, nadie lo buscó. Pero hay habitaciones, en sueños ajenos, donde el tiempo no avanza. Donde una silla permanece girada hacia la cama. Y una voz, apenas un susurro tras la pared del mundo, murmura con ternura monstruosa:

—¿Quieres que te cuide?

Breve Historia Desconocida: Maksim, el Último Gato de Leningrado.

Maksim, el Último Gato de Leningrado.

Durante la Segunda Guerra Mundial o Gran Guerra Patria, en el corazón helado del invierno de 1941, cuando la ciudad de Leningrado (actual San Petersburgo) se convirtió en una prisión de hielo, hambre y muerte, el destino de un pequeño gato llamado Maksim emergió como símbolo inesperado de resistencia y ternura.

Mientras los proyectiles caían, la gente moría de inanición y los animales desaparecían del paisaje urbano, el pequeño Maksim sobrevivía. Este gato, delgado y gris, no sólo vivió el asedio más largo y mortal de la historia moderna, sino que lo hizo ofreciendo a sus humanos algo más valioso que comida: esperanza.

El sitio de Leningrado, comenzó el 8 de septiembre de 1941 y el 27 enero de 1944, lo que suponen 2 años, 4 meses y 19 días, fue una de las operaciones más brutales de la Segunda Guerra Mundial. Las fuerzas de la alemana nazi, con apoyo finlandés, rodearon completamente la ciudad, cortando todos los suministros de alimentos, energía y medicinas. Casi tres millones de personas quedaron atrapadas, incluyendo más de 400.000 niños.

Breve Historia Desconocida: Maksim, el Último Gato de Leningrado.
Ciudadanos de Leningrado abandonando sus hogares drestrozado por los bombardeos Nazi
RIA Novosti archive CC BY-SA 3.0

A medida que avanzaba el bloqueo, los alimentos se iban agotando. Las raciones diarias bajaron a niveles inhumanos: 125 gramos de pan al día para los trabajadores no manuales. Se fabricaba pan con serrín y celulosa. La gente comía pegamento, cuero hervido, pasta de papel. La muerte por inanición era constante, y el canibalismo dejó de ser un tabú para convertirse en una pesadilla inevitable.

Cuando comenzó el asedio la población no estaba dispuesta a comerse a los gatos, pero según pasaban los meses y el hambre se hacía más atroz, se comenzaren a cazar los gatos. En medio de este infierno, los gatos —fuente potencial de carne— desaparecieron de la ciudad, convirtiéndose con el tiempo en un apreciado manjar.

Los gatos, antaño omnipresentes en los callejones y patios de Leningrado, fueron poco a poco cazados y comidos, por pura necesidad. El resultado fue una segunda tragedia para los sitiados: sin gatos, la ciudad cayó bajo el dominio de las ratas. Estas hordas de roedores, sin depredadores naturales, se multiplicaron descontroladamente, infestando almacenes, hogares y hospitales. Comían lo poco que quedaba de alimento humano, pero también invadían ataúdes y contaminaban reservas de grano. Atacaban a las personas mientras dormían mordisqueándoles la cara y hasta arrancando parte de la carne, convirtiéndose en un problema de salud pública tan grave como la hambruna misma provocada por los nazis.

En este contexto desesperado, aparece la figura de Maksim, un gato doméstico que, de algún modo, sobrevivió al sitio. La historia fue registrada por Vera Vologdina, quien vivió junto a su madre y su tío en Leningrado durante el asedio. El gato Maksim nació en 1937 en la familia de Vera Nikoláyevna Vologdina en la calle Bolshaya Podyacheskaya, era el gato de la familia, y su supervivencia fue casi milagrosa. En lugar de vivir la vida despreocupada y bien alimentada de un gato doméstico, Maksim tenía hambre y estaba desnutrido, y pasaba mucho tiempo en una habitación con poca calefacción. No se le permitió salir para protegerlo de miradas codiciosas y hambrientas de los vecinos. Además, lo encerraron bajo llave, para evitar que el tío de Vera accediera al animal, quien todos los días casi con los puños exigía que se comieran al gato. Su historia fue recuperada en los años posteriores como una rareza: una anomalía afectiva en medio del desastre.

Allí, en una cámara fría, un loro llamado Jaconya pasó sus días difíciles con él, quien se alejó completamente del hambre y se quedó callado. Para alimentar al pájaro, Vologda cambió un arma por un puñado de semillas de girasol. El gato Maksim, cuyo pelaje se le había caído a mechones y no le habían quitaron las garras, una vez subió a la jaula del loro, pero no para comer, sino para calentar al pájaro moribundo con su calidez. Esta imagen impresionó tanto a todos que tuvo tal efecto en mi tío que dejó de acosar al gato. El loro Jaconya no pudo sobrevivir a la hambruna. Murió unos días después. Y el gato Maksim sobrevivió, convirtiéndose en un símbolo y parte de la historia de la ciudad sitiada.

Breve Historia Desconocida: Maksim, el Último Gato de Leningrado.
Vera Vologdina con Maksim.

Lo que salvó a Maksim no fue la suerte, sino el amor. Según el testimonio de Vera, su tío, al borde del hambre, propuso comerse al gato más de una ocasión. La madre se negó. Lo protegieron. Maksim era mantenido en una habitación cerrada cuando salían, lo alimentaban como podían y lo trataban como un miembro más de la familia.

El caso de Maksim fue una excepción. La mayoría de gatos perecieron o desaparecieron. Cuando terminó el sitio, Maksim se convirtió en una celebridad local, cuando la vida empezó a mejorar, la leyenda de Maksim se extendió por toda la ciudad. ¡Los habitantes de Leningrado fueron a presenciar el extravagante milagro de un gato vivo!

Pero tras la liberación parcial de Leningrado en 1943, las autoridades soviéticas entendieron que la falta de gatos era un problema real. Las ratas habían invadido hospitales, escuelas, panaderías, archivos y almacenes de trigo. La solución fue tan pragmática como inusual: se enviaron trenes cargados de gatos desde otras regiones del país, para salvar a Leningrado de los voraces roedores.

Algunos de los gatos fueron liberados inmediatamente en la estación, otros fueron distribuidos a los residentes. Para meter un gato en casa, la gente estaba dispuesta a pagar 500 rublos (se vendía a mano un kilogramo de pan por 50 rublos, el salario del vigilante era de 120 rublos). Incluso después de la victoria, los familiares de Leningrado enviaron no sólo comida y ropa, sino también gatos de otras ciudades de la URSS.

Cuando la situación en la ciudad se estabilizó se produjo un nuevo envío de gatos, esta vez de Siberia, específicamente para proteger las valiosas obras de arte del Hermitage y otros palacios y museos. El más famoso de estos transportes trajo cuatro vagones de gatos ahumados —una variedad rusa de pelaje gris, reconocida por su instinto cazador— que fueron distribuidos entre instituciones públicas y hogares.

Cuenta la leyenda que los gatos de Kazán eran brillantes cazadores de ratones. En 1745, la emperatriz rusa Isabel I encargó 300 gatos, que se convirtieron en su guardia peluda y protegían su habitación de los roedores. Se cree que la estirpe de estos felinos sobrevive hoy en día en los gatos que viven en el Museo del Hermitage de San Petersburgo.

Estos gatos se convirtieron en héroes silenciosos. No sólo acabaron con la plaga de ratas en pocos meses, sino que también restauraron algo intangible: la sensación de normalidad, de vida cotidiana. Volver a ver un gato durmiendo en un alféizar era, para muchos leningradenses, señal de que la vida podía continuar.

Breve Historia Desconocida: Maksim, el Último Gato de Leningrado.
Yeliséi, en las calles de San Petersburgo. Foto Andréi Rumiántsev

La contribución de los gatos al renacimiento de la ciudad no fue olvidada. En el año 2000, San Petersburgo inauguró dos monumentos dedicados a ellos: Yelisey y Vasilisa, dos gatos de bronce emplazados en la calle Malaya Sadovaya y en la cornisa del edificio número 3 de la ciudad. Yelisey mira altivamente hacia abajo, vigilando la calle como si buscara ratas; Vasilisa, en el edificio de enfrente, parece ronronear bajo el sol invisible del norte.

Estos gatos de bronce no son simplemente decoración: son parte del mito urbano. Se dice que quien logra lanzar una moneda que quede sobre uno de los pedestales recibirá buena suerte. Más allá de la superstición, ambos monumentos representan un reconocimiento público a los animales que contribuyeron a salvar a la ciudad.

Breve Historia Desconocida: Maksim, el Último Gato de Leningrado.
Vasilisa

El caso de Maksim nos recuerda algo esencial sobre la guerra: que no sólo se libró entre ejércitos, sino también en las cocinas, en las camas, en las jaulas de loros y debajo de las mantas. La supervivencia fue, en muchos casos, un acto de obstinación amorosa. Proteger a un gato mientras uno mismo muere de hambre es, en cierto modo, un acto de rebeldía: decir que uno todavía tiene alma.

En la historia oficial del sitio de Leningrado, hay poco espacio para los gatos. La épica soviética prefirió destacar los sacrificios humanos, los logros del Ejército Rojo, la resistencia del pueblo. Sin embargo, entre las grietas de esa narrativa, aparecen figuras como Maksim: silenciosas, peludas, persistentes. Seres que no combatieron, pero sobrevivieron. Y en su supervivencia, nos recuerdan que la ternura también puede ser heroica.

Hoy, cuando se piensa en el sitio de Leningrado, se habla de cifras: más de un millón de muertos, tres inviernos sin comida, 872 días de infierno. Pero detrás de cada cifra hay historias individuales. Algunas heroicas, otras desgarradoras. Y algunas, como la de Maksim, profundamente humanas.

Su historia no es sólo una anécdota con animales. Es una ventana hacia una dimensión íntima de la guerra: la del hogar que resiste. Maksim no salvó a nadie de morir, no cazó ratas, no contribuyó a la liberación de la ciudad. Pero fue salvado. Y ese simple acto —salvar a un animal cuando el mundo se desmorona— es también una forma de preservar lo mejor de nosotros.

En tiempos donde la deshumanización parecía total, donde incluso comer carne de gato era considerado una necesidad, alguien decidió que no, que no lo haría, que protegería a ese ser pequeño aunque no ofreciera nada a cambio. Ese gesto vale tanto como una victoria militar.

El último gato del sitio de Leningrado murió en 1957, veinte años después de que se iniciara uno de los horrores más prolongados del siglo XX. Maksim no fue embalsamado, no fue enterrado con honores. Pero su memoria, conservada en testimonios como el de Vera Vologdina, sigue viva.

Hoy, mientras millones de gatos duermen tranquilamente en hogares de todo el mundo, vale la pena recordar que uno de ellos, alguna vez, vivió y sobrevivió entre el fuego y el hielo de una ciudad asediada. Y que su existencia, contra toda probabilidad, fue un pequeño milagro de compasión humana.