Obituario: Richard Harrison

Richard Harrison, fue uno de esos actores cuya biografía parece escrita por un guionista de cine de explotación. Falleció el 18 de septiembre de 2026 en Los Ángeles a los 90 años. La noticia fue comunicada por Joan Borsten, productora y amiga cercana del actor, quien señaló que la muerte se produjo por causas naturales.

Con él desaparece una figura singular del cine popular internacional: un estadounidense que apenas encontró sitio en Hollywood, se convirtió en protagonista en Italia, recorrió el western europeo, el peplum, el cine de espías y la explotación, y terminó viviendo una de las etapas más extrañas de su carrera en Hong Kong, donde llegó a convertirse, sin pretenderlo, en una de las caras más reconocibles del cine ninja de videoclub.

Harrison nació el 26 de mayo de 1936 en Salt Lake City, Utah. Llegó a Hollywood siendo adolescente y antes de convertirse en actor tuvo una vida bastante alejada de lo que después sugeriría su filmografía. Trabajó en gimnasios y como modelo de revistas dedicadas al físico masculino, mientras se preparaba como intérprete y estudiaba actuación con Sanford Meisner.

Obituario: Richard Harrison

Su físico musculoso, su porte de galán y su aspecto de héroe clásico terminarían siendo, para bien y para mal, una de las principales puertas de entrada a su carrera. En una época en la que el cine europeo estaba importando estadounidenses de aspecto atlético para ocupar el espacio que había abierto Steve Reeves, Harrison parecía fabricado para interpretar guerreros, gladiadores y aventureros.

Sus primeros pasos profesionales fueron en Hollywood, con pequeños papeles en películas como Too Much, Too Soon (1958) Art Napoleon y South Pacific (1958) Josua Logan. Pero aquella industria no parecía tener preparado para él el lugar que terminaría ocupando en Europa. A comienzos de los años sesenta tomó una decisión que definiría prácticamente toda su vida profesional: marcharse a Italia. Allí encontró un cine que necesitaba rostros estadounidenses, cuerpos atléticos y actores capaces de encarnar héroes mitológicos en producciones realizadas con presupuestos mucho más modestos que los de Hollywood.

Obituario: Richard Harrison
El Gladiador Invencible (1962) Antonio Momplet, Alberto De Martino

Su desembarco en el peplum fue inmediato. El Gladiador Invencible (Il gladiatore invincibile, 1962)
Antonio Momplet, Alberto De Martino, lo convirtió rápidamente en uno de los rostros del género. Después llegaron títulos como La Isla de la Ambición (1962) Domenico Paolella, Los 7 Espartanos (1962) Pedro Lazaga, El Valle de los Hombre de Piedra (1963) Alberto De Martino, El Último Gladiador (1964) Umberto Lenzi, Los Dos Gladiadores (1964) Mario Caiano, La Rebelión de los Pretorianos (1964) Alfonso Brescia y Los Gigantes de Roma (1964) Antonio Margheriti. Durante unos años Harrison fue exactamente el tipo de actor que necesitaba aquel cine: hombros anchos, mandíbula marcada, aspecto de héroe y capacidad para enfrentarse a ejércitos enteros sin que el cartel tuviera que explicar demasiado.

A medida que la moda del peplum empezó a desaparecer Harrison fue alternando géneros, algo hizo algo repetidas veces durante su carrera. Participó en versiones italianas de género de espías a rebufo de James Bond como 077 Desafío a los asesinos (1966) Antonio Margheriti,

Obituario: Richard Harrison

Pero entonces cambió el panorama europeo. El western europeo empezaba a despuntar y rápidamente se convirtió en su siguiente territorio. Trabajó en títulos como Sangre sobre Texas (100.000$ for Ringo) (1965) Alberto De Martino, Joko, invoca a Dios… y muere (1968) Antonio Margheriti, Entre Dios, el Diablo y un Arma (1968) Marino Girolami, Los Violentos de Texas (1971) Mario Gariazzo, Texas El Rojo (1967) Leopoldo Savona y Uno detrás de otro (1969) Nick Nostro. Llegaría a participar en alrededor de una veintena de westerns italianos, convirtiéndose en uno de los numerosos estadounidenses que encontraron en España e Italia una carrera que Hollywood nunca les había ofrecido.

Obituario: Richard Harrison
Texas el Rojo (1967) Leopoldo Savona

Existe, además, una de esas historias que el cine parece haber inventado a posteriori pero que pertenece a la propia mitología de Harrison. En 1964 Sergio Leone estaba preparando Por un puñado de dólares y Harrison recibió la posibilidad de interpretar al pistolero que acabaría convirtiéndose en el Hombre sin Nombre. Harrison rechazó el proyecto y, según su propio relato, recomendó a Clint Eastwood, un actor al que conocía y de quien sabía que podía montar a caballo. Eastwood aceptó y aquella película cambió la historia del western y convirtió al antiguo secundario de Rawhide en una estrella internacional.

Su carrera está llena de caminos que pudieron conducir a otra parte. Cuando el cine italiano dejó de producir suficientes papeles para actores como él, siguió el trabajo allí donde aparecía, incluso cuando eso significaba viajar a países y mercados cinematográficos completamente distintos. En una entrevista posterior explicó que el declive del cine popular italiano había dejado muy poco trabajo y que el traslado a Asia no fue realmente una transición elegante, sino más bien una sucesión de periodos de trabajo y de ausencia de trabajo.

Así durante los años 70, trabajó lugares tan dispares como Turquía, donde filmó la coproducción Dört hergele (1974) Yilmaz Atadeniz, Giulio Giuseppe Negri. En Argentina participó en Viaje de Locos (1974) Rafael Cohen, en Yugoslavía participó en Pakleni otok (1979) Vladimir Tadej o producciones de EEUU, como su participación en Pussycat, Pussycat, I Love You (1971) Rod Amateau, otro explotation más en su carrera.

Obituario: Richard Harrison
Dört hergele (1974) Yilmaz Atadeniz, Giulio Giuseppe Negri.

El viaje a Hong Kong

La etapa de Hong Kong merece un capítulo aparte porque, en cierto modo, contiene dos Richard Harrison diferentes. El primero era el veterano protagonista internacional que llegó a los estudios Shaw Brothers en la década de 1970. El segundo acabaría siendo el inexplicable Ninja Master de las películas de videoclub de los años ochenta. Entre ambos hay una distancia enorme, pero también una línea perfectamente reconocible: Harrison siempre había seguido el mercado allí donde existiera.

Su primera gran aventura hongkonesa llegó en 1975 con Marco Polo (1975) Chang Cheh para Shaw Brothers. La película, conocida también en determinados mercados como The Four Assassins, reunió a Harrison con una de las grandes instituciones del cine de Hong Kong. Al año siguiente volvió a trabajar con Chang Cheh en The Boxer Rebellion (Pa Kuo Lien Chun), traducida en España con el poco acertado título La rebelión de los boxeadores (1976) Chang Cheh, donde interpretó un papel de villano. Para Harrison, aquellas producciones representaban una clase de cine muy diferente al que había hecho en Italia, pero también una oportunidad de trabajar dentro de una maquinaria cinematográfica mucho más sofisticada que la explotación europea de la época.

Obituario: Richard Harrison
Marco Polo (1975) Chang Cheh

Años después, Harrison recordaría las películas de Shaw Brothers con bastante más cariño que otras experiencias asiáticas. En una entrevista llegó a señalar que, salvo por Shaw Brothers, su experiencia en Hong Kong no había sido especialmente buena. La diferencia es importante porque Marco Polo y The Boxer Rebellion no eran simples productos improvisados para llenar videotecas, pertenecían al sistema de producción de uno de los grandes estudios de la historia del cine asiático la Shaw Brothers.

Harrison regresó posteriormente a Europa, pero el mercado había cambiado. Los grandes ciclos del peplum y del spaghetti western se habían agotado, y el cine italiano de explotación estaba entrando en una crisis cada vez más profunda enfocada más a producciones eróticas. Él mismo describió aquel momento como una época en la que prácticamente había trabajo o no había trabajo, sin una transición ordenada entre ambos estados. Y entonces volvió a aparecer Hong Kong. Esta vez no sería Chang Cheh quien definiría su legado, sino Godfrey Ho, Joseph Lai y la compañía IFD.

Richard Harrison se convierte en un ninja

La historia de Harrison con Godfrey Ho es una de las grandes rarezas de la historia del cine de bajo presupuesto. La industria occidental estaba viviendo la explosión comercial del videoclub, y del cine ninja. Los productores hongkoneses descubrieron que un rostro estadounidense podía hacer que una película pareciera mucho más atractiva para los mercados internacionales. Joseph Lai y Godfrey Ho desarrollaron un sistema particularmente peculiar de producción con su compañía IFD.

Obituario: Richard Harrison

Adquirían películas asiáticas rodadas previamente en mercados de distribución, posteriormente filmaban pequeñas cantidades de metraje nuevo —la mayoría de las ocasiones con actores vestidos de ninjas y actores occidentales hablando por teléfono— y después combinaban esas escenas con el material existente para crear películas nuevas donde aparecían los nombres de Lai y Ho como directores y ninguna mención a los directores del metraje original. Las películas se distribuían en el mercado explotation con títulos que incluían la palabra Ninja.

Harrison era perfecto para aquel procedimiento. Tenía décadas de experiencia como protagonista de cine de género, hablaba con la autoridad de un actor que llevaba media vida interpretando hombres duros y poseía una imagen reconocible en mercados internacionales. Godfrey Ho lo conocía de su etapa anterior en Hong Kong y le ofreció participar en aquellas producciones. Según la información recogida posteriormente sobre aquella colaboración, Harrison llegó a rodar una cantidad relativamente pequeña de material que sería reutilizado y recompuesto en numerosas películas.

Obituario: Richard Harrison
Ninja Operation: Licensed to Terminate (1987) Joseph Lai

El resultado fue una de las filmografías más desconcertantes jamás asociadas a un solo actor. Ninja Terminator (1985) Godfrey Ho, Proyecto Ninjas del Infierno (1985) Godfrey Ho, Ninja Dragon (1986) Godfrey Ho, Ninja Operation: Licensed to Terminate (1987) Joseph Lai, Ninja: Silent Assassin (1987) Godfrey Ho, The Ninja Showdown (1987) Godfrey Ho, Joseph Lai y Ninja Powerforce (1988) Godfrey Ho, Joseph Lai son algunos de los títulos vinculados a aquella etapa. Harrison aparecía una y otra vez como si fuera un protagonista incansable de una interminable saga ninja, aunque en realidad las películas no constituían una continuidad coherente. Personajes, nombres, tramas y metraje podían cambiar de una producción a otra, mientras el rostro de Harrison proporcionaba una especie de hilo conductor involuntario.

Y entonces llegó el teléfono de Garfield.

Obituario: Richard Harrison
Escena de Ninja Terminator (1985) Godfrey Ho

En Ninja Terminator, Harrison aparece utilizando un teléfono con la forma del famoso gato naranja creado por Jim Davis. Es una imagen tan absurdamente específica que terminó sobreviviendo a la película que la contenía. El concepto es maravilloso precisamente porque nadie parece haber pensado que fuera extraño: un veterano actor estadounidense, convertido en maestro ninja, recibe llamadas trascendentales sobre conspiraciones y combates mientras habla por un enorme teléfono de Garfield. Godfrey Ho explicó posteriormente que aquella clase de detalles procedían de su intento de hacer que las películas resultaran reconocibles y atractivas para el público occidental.

Con el paso del tiempo, aquella escena se convirtió en una de las imágenes más recordadas del cine ninja de videoclub. Harrison, que había interpretado gladiadores, pistoleros y agentes secretos, quedó inmortalizado para una generación posterior como el hombre serio que habla por teléfono con Garfield mientras a su alrededor se desarrolla una película imposible. La cultura de internet terminó de convertir la escena en meme.

Lo más curioso fue que Harrison no parece haber conocido inicialmente hasta qué punto se estaba reutilizando aquel material. Según las fuentes biográficas y entrevistas disponibles, desconocía el alcance del procedimiento de remontaje y descubrió que determinadas escenas suyas habían terminado formando parte de películas adicionales. La experiencia contribuyó a su descontento con aquella etapa y, de acuerdo con la biografía de IMDb, fue uno de los factores que terminaron influyendo en su decisión de abandonar progresivamente la interpretación.

En retrospectiva, existe una cierta injusticia en recordar a Harrison únicamente por aquellas películas. Ninja Terminator y sus compañeras son objetos de culto, pero el actor que aparece en ellas llevaba más de dos décadas trabajando en el cine internacional cuando se puso aquel traje de ninja.

Un actor de otra época

También resulta significativo que Harrison nunca pareciera demasiado preocupado por mantener una carrera convencional. Trabajó como actor, productor, guionista y director. En 1972 codirigió y protagonizó Two Brothers in Trinity, llamada también Dos hermano y una mula (1972) Renzo Genta, Richard Harrison, una comedia western realizada durante el declive del género. Posteriormente participó también en Scalps: Venganza India (1987) Bruno Matei como coguionista. Su filmografía terminó superando ampliamente el centenar de créditos, atravesando países y géneros con una libertad que hoy resulta difícil de imaginar.

Obituario: Richard Harrison
Dos hermanos y una mula (1972) Renzo Genta, Richard Harrison

Su filosofía profesional parecía tener bastante de aventurera. Una semblanza publicada tras su muerte recuerda que su criterio para aceptar determinados trabajos podía estar muy relacionado con el lugar donde se rodaban: el viaje era parte del atractivo.

Durante la década de los ochenta continuó rodando película en lugares tan exóticos como España, donde codirigió y actuó junto a un clon de Bruce Lee, Duelo del Dragón y el Tigre (1980) Bruce Le, Luigi Batzella, Richard Harrison. En Irán participó en Hajji Washington (1982) Ali Hatami, en Filipinas participó en varios explotation de Delta Force, destacando Equipo de rescate (1983) Jun Gallardo (acreditado a veces como John Gale). Participó en Amok (Brutal represión) (1983) Souheil Ben-Barka, película marroquí con cierto prestigio internaocinal. Fue protagonista en la mítica producción francesa Operación en Las Vegas (1988) Norbert Moutier, película que se merece un artículo aparte. De vuelta al cine patrio participó en Dark Mission (Operación cocaína) (1988) Jesús Franco, junto a los Christopher Lee y Christopher Mitchum.

Obituario: Richard Harrison
Duelo del Dragón y el Tigre (1980) Bruce Le, Luigi Batzella, Richard Harrison.

Harrison hablaba varios idiomas, era un lector voraz y disfrutaba especialmente de los animales. Durante décadas llevó una vida internacional que difícilmente habría sido posible para un actor que hubiera permanecido atado a las reglas de Hollywood.

Fuera de los rodajes también cultivó una vida social bastante peculiar. Según personas próximas al actor, Harrison y su esposa organizaban reuniones en las que podían coincidir personajes tan distintos como Gore Vidal, George Cukor, Steve Reeves, Tab Hunter o Linda Christian. Su propia vida llegó a parecerse a una película de la época. Incluso llegó a plantearse una biografía autorizada con un título que resumía perfectamente su trayectoria: My ‘A’ Life in ‘B’ Movies.

Sus últimos trabajos cinematográficos fueron ya muy distintos de los que habían construido su fama. Apareció en Angel Eyes (Propuesta criminal) (1993) Gary Graver y posteriormente en Jerks (2000) Ted Grouya. Después se apartó progresivamente de la interpretación y se dedicó a otros negocios, entre ellos una empresa de electrónica junto a su hijo Sebastian.

Hay actores cuya importancia puede medirse por los grandes premios, los grandes estudios o las películas consideradas oficialmente clásicas. Harrison pertenece a otra categoría. Su legado está desperdigado por los márgenes de la historia del cine, marcado por el cine explotation: copias de peplum italianas, westerns rodados en España, thrillers europeos, producciones de Shaw Brothers, cintas de ninjas de Hong Kong y viejas carátulas de videoclub. Es precisamente esa dispersión la que hace que resulte tan difícil resumirlo. Su historia también representa una época del cine internacional en la que las fronteras eran mucho más permeables.

Por eso quizá su etapa hongkonesa, con todos sus absurdos, sea la mejor metáfora de Richard Harrison. En una escena mítica de Ninja Terminator todo eso aparece comprimido en una imagen imposible: Harrison, inexpresivo y solemne, enfundado en ropa de ninja, sosteniendo un teléfono de Garfield como si el destino del mundo dependiera de aquella llamada.

Richard Harrison murió a los 90 años, Y entre todos esos universos siempre quedará aquel Richard Harrison que, después de haber sido gladiador, pistolero y aventurero, terminó convertido en el hombre del cine más extraño de los años ochenta. Richard Harrison, de alguna manera, consiguió serlo todavía más.

Obituario: Richard Harrison
Avatar de Charles A.R. Byrne

Detrás de las Cámaras: Tarkan contra los vikingos (1971)

La película Tarkan contra los vikingos (Tarkan: Viking Kanı) (1971) Mehmet Aslan y protagonizada por Kartal Tibet, es una película basada en el cómic de Sezgin Burak, sin embargo, en la película hay una escena con un pulpo gigante llamado Camgöz que no aparece en el cómic original. 

Detrás de las Cámaras: Tarkan contra los vikingos (1971)

El equipo de producción de la película pidió a una fábrica de plástico en Bayrampaşa que le fabricaran un pulpo gigante. Acto seguido, la fábrica construye el pulpo solicitado. Incluso se le colocan espirales en los brazos para hacerlo más realista, pero lamentablemente, debido a la falta de tecnología, no se puede colocar ningún mecanismo que pueda mover esos brazos.

Detrás de las Cámaras: Tarkan contra los vikingos (1971)

El equipo de producción supera el problema de movilidad de los brazos con fuerza humana. Se contratan buzos profesionales, el pulpo se carga en un camión y se deja caer al mar. Los buzos son encargados de mover los brazos mientras se rueda la escena, donde el pulpo llega lentamente a la orilla del mar donde cuelga el Tarkan.

Detrás de las Cámaras: Tarkan contra los vikingos (1971)

Las escenas en las que Tarkan está bajo el agua luchando con un pulpo, en cambio no fueron rodada en el mar; el pulpo es cargado de nuevo en el camión y llevado directamente al hotel Izmir Ephesus. Este hotel tenía un bar debajo de la piscina y los clientes que pasaban el rato en el bar podían ver a la gente nadando en la piscina al mismo tiempo. Las famosas escenas de lucha de Tarkan están filmadas en esta piscina y la cámara toma la escenas desde el bar.

Detrás de las Cámaras: Tarkan contra los vikingos (1971)
Avatar de Charles A.R. Byrne

Breve Historia Desconocida: La fotografía de El Resplandor

El resplandor (1980) Stanley Kubrick finaliza la película con la inquietante escena final, la cámara se aproxima lentamente a una fotografía del baile celebrado el 4 de julio de 1921 del Hotel Overlook. En el centro aparece Jack Torrance, interpretado por Jack Nicholson, sonriendo entre una multitud de asistentes.

Cuando Stanley Kubrick preparaba El resplandor a finales de los años setenta, necesitaba una imagen muy concreta para cerrar la película. En lugar de organizar una sesión fotográfica con actores y figurantes vestidos de época, Kubrick decidió partir de una fotografía histórica auténtica.

La imagen elegida mostraba a decenas de personas elegantemente vestidas durante un baile celebrado en Londres en los años veinte. Kubrick conocía bien el valor visual de las fotografías históricas y había trabajado extensamente con archivos iconográficos durante la preparación de sus películas. Una fotografía auténtica proporcionaba algo difícil de reproducir artificialmente: la disposición espontánea de los cuerpos, los rostros, la iluminación y, sobre todo, la textura visual de una verdadera fotografía social de comienzos del siglo XX.

Pero todavía faltaba un pequeño detalle había que introducir al actor Jack Nicholson en la composición de la fotografía. La transformación se realizó mediante un fotomontaje. El rostro original de uno de los asistentes fue sustituido por el de Jack Nicholson, mientras se conservó su cuerpo, su postura y prácticamente toda la composición histórica. También se modificaron determinados elementos de la imagen para integrarla en la ficción del Hotel Overlook y convertir aquella image de un baile real en el supuesto Overlook Hotel, July 4th Ball, 1921.

Breve Historia Desconocida: La fotografía de El Resplandor
Overlook Hotel, July 4th Ball, 1921.
Imagen que aparece al final de la cinta de El Resplandor (1980) Stanley Kubrick

Durante décadas se desconoció el origen exacto de una célebre fotografía, se sabía que correspondía a un gran baile celebrado en Londres durante los años veinte. Se sabía que era una imagen auténtica de la época, pero habían desaparecido de su historia datos fundamentales: quiénes eran aquellas personas, dónde se había tomado y qué acontecimiento había reunido a aquella multitud ante la cámara.

Más de un siglo después, una investigación emprendida por Alasdair Spark, con la colaboración durante buena parte de la búsqueda de Aric Toler, periodista de Visual Investigations de The New York Times, consiguió reconstruir su procedencia.

La investigación comenzó intentando identificar al hombre situado en el centro de la fotografía. Los primeros resultados obtenidos mediante reconocimiento facial apuntaron hacia Santos Casani, un conocido bailarín, profesor de baile y empresario de la vida nocturna londinense de los años veinte y treinta. La investigación biográfica permitió descubrir que Casani había utilizado anteriormente el nombre de John Golman.

Breve Historia Desconocida: La fotografía de El Resplandor
Patrons at a St. Valentine’s dance and ballroom dancing competition in the Empress Rooms at the Royal Palace Hotel, Kensington, London, 14th February 1921. In the foreground (centre) is South African ballroom dancing teacher Santos Casani (aka John Golman). (Photo by Morey/Topical Press Agency/Hulton Archive/Getty Images)

Mucho antes de convertirse en Santos Casani, el hombre que llegaría a ser uno de los personajes más reconocibles del mundo del baile londinense de entreguerras tuvo varios nombres y, en cierto modo, varias vidas. Nació el 14 de abril de 1893 como Joseph Zisling, en Baranavichy —entonces Baranowitz, dentro del Imperio ruso y actualmente en Bielorrusia—, en el seno de una familia judía encabezada por el rabino Zvi Menachem Zisling y Esther Kaplan. Uno de sus hermanos, Aharon Zisling, seguiría un camino completamente distinto y acabaría convirtiéndose décadas después en una figura importante del nacimiento del Estado de Israel y en su primer ministro de Agricultura. Joseph, sin embargo, abandonó muy joven Europa oriental y comenzó una existencia marcada desde el principio por los desplazamientos y los cambios de identidad.

Breve Historia Desconocida: La fotografía de El Resplandor

Hacia 1908 o 1909, siendo todavía adolescente, fue enviado al Transvaal, en Sudáfrica, donde trabajó para un tío suyo que tenía un negocio de vinos y licores en Krugersdorp. Allí comenzó también la complicada historia de sus nombres.

En distintos documentos aparece como Joseph Goldman, Joe Goldman, John Goldman y finalmente John Golman. Estas variaciones no fueron un detalle menor: décadas más tarde, cuando solicitó la nacionalidad británica, las autoridades del Home Office tuvieron serias dificultades para reconstruir quién era exactamente aquel hombre que había vivido bajo diferentes identidades y ofrecía versiones contradictorias incluso sobre su propio lugar de nacimiento.

La guerra terminó por llevarlo hasta Gran Bretaña. Después de una primera experiencia militar en África austral, sirvió en las fuerzas británicas y acabó vinculado al Royal Flying Corps y posteriormente a la recién creada Royal Air Force bajo el nombre de John Golman. Su vida cambió radicalmente el 10 de octubre de 1919. Mientras estaba destinado en RAF Leuchars, en Escocia, sufrió un grave accidente aéreo.

Sobrevivió, pero padeció quemaduras y severas lesiones en la cabeza y el rostro, incluyendo fracturas craneales y nasales. Pasó aproximadamente un año entrando y saliendo de hospitales militares, especialmente RAF Finchley, y fue sometido a cirugía reconstructiva en una época en la que la reconstrucción facial moderna apenas comenzaba a desarrollarse como consecuencia de las terribles heridas producidas por la Primera Guerra Mundial.

Su nariz tuvo que ser reconstruida en gran medida y las lesiones dejaron señales permanentes en su rostro. Cuando abandonó el servicio activo a finales de 1920 recibió una pensión por discapacidad del 40 %. Tenía veintisiete años y debía reconstruir no solamente su apariencia, sino también su vida. Lo sorprendente es el camino que eligió: comenzó a practicar judo y se introdujo en el mundo del baile.

A finales de 1921 comenzó a utilizar profesionalmente un nombre mucho más teatral: Santos Casani. Todo indica que comprendió perfectamente algo esencial del mundo del espectáculo: un bailarín profesional necesitaba no solo saber bailar, sino construir un personaje reconocible. En 1925 terminó formalizando el cambio de nombre y John Golman fue desapareciendo progresivamente de la vida pública. Muy pronto se convirtió en un conocido profesor y bailarín de salón en Londres.

Breve Historia Desconocida: La fotografía de El Resplandor
Santos Casani y Jose Lennard bailando Charleston.

Durante los años veinte Casani se convirtió en una figura cada vez más conocida del baile de salón británico. Su gran compañera artística fue Jose Lennard, con quien formó desde aproximadamente 1923 una pareja profesional especializada en exhibiciones y demostraciones. Ambos comprendieron muy pronto el enorme potencial de los nuevos medios de comunicación. No se limitaron a enseñar en academias: aparecieron ante las cámaras de los noticiarios cinematográficos enseñando al público los bailes que estaban de moda.

De todas sus acciones publicitarias, ninguna representa mejor su personalidad que la célebre exhibición en la que Casani y Lennard bailaron el Charleston sobre el techo de un taxi londinense en movimiento. La escena fue filmada y se convirtió en una de esas imágenes que todavía hoy aparecen ocasionalmente en documentales sobre los “felices años veinte”. El número tenía algo de clase de baile, algo de espectáculo circense y mucho de publicidad. Casani entendía perfectamente que para vender el baile había que convertirlo en noticia.

No era simplemente un bailarín extravagante. También fue un importante divulgador de la transformación que estaba experimentando el baile social británico. Publicó manuales destinados a enseñar a bailar sin necesidad de acudir constantemente a un profesor, entre ellos Casani’s Self-Tutor of Ballroom Dancing, publicado en 1927, y posteriormente Casani’s Home Teacher: Ballroom Dancing Made Easy, de 1936. Su actividad coincidió con una época en la que el baile de salón se estaba estandarizando y profesionalizando, mientras ritmos procedentes de Estados Unidos modificaban profundamente las costumbres de ocio europeas.

Casani convirtió progresivamente su nombre en una marca. Dirigió una importante escuela de baile, primero en Knightsbridge y después en Regent Street, una de las direcciones comerciales más prestigiosas de Londres. Su gran proyecto llegó en 1933 con la apertura del Casani Club, en Imperial House, Regent Street. No era únicamente una academia, sino un sofisticado espacio de ocio donde se mezclaban baile, música, restauración y vida social.

El club quedó relacionado con algunos nombres importantes de la música popular británica. Casani contrató al pianista y director de orquesta Charlie Kunz, cuya popularidad aumentó enormemente gracias, entre otras cosas, a las emisiones radiofónicas realizadas desde el establecimiento. Por aquel ambiente pasó también una jovencísima Vera Lynn, mucho antes de convertirse durante la Segunda Guerra Mundial en una de las voces más queridas de Gran Bretaña. Casani no era ya simplemente alguien que enseñaba pasos de baile: se había convertido en empresario, promotor y mediador entre músicos, bailarines, radio y público.

Pero su ambición empresarial terminó superando sus posibilidades económicas. Se involucró también en proyectos relacionados con Firbeck Hall, en Yorkshire, y la expansión de sus negocios acabó provocando graves dificultades financieras. En 1938 fue declarado en bancarrota. El hombre que había convertido su nombre en sinónimo de elegancia, baile y vida nocturna londinense había perdido buena parte de aquello que había construido.

Casani regresó al servicio militar durante la Segunda Guerra Mundial, esta vez en el Royal Army Service Corps. Su carrera militar resulta tan peculiar como el resto de su vida, porque terminó aplicando precisamente aquello que había aprendido en los salones de baile a una necesidad completamente diferente: mantener la moral de los soldados. Organizó actividades recreativas, bailes y espectáculos para las tropas y terminó destinado en India y el sudeste asiático. Una de las iniciativas asociadas a su trabajo fue el llamado “Butlin Ballet”, un conjunto de entretenimiento destinado a ofrecer espectáculos a los militares. Al finalizar su servicio había alcanzado el rango de teniente coronel, una transformación extraordinaria para alguien cuya imagen pública anterior había sido la de un extravagante maestro de Charleston.

Breve Historia Desconocida: La fotografía de El Resplandor
Dance master Santos Casani (right), circa 1930. (Photo by Fox Photos/Hulton Archive/Getty Images)

Después de la guerra intentó trasladar aquella experiencia al mundo civil. Participó en proyectos relacionados con la rehabilitación y el ocio de los veteranos y colaboró durante un tiempo con el universo de los campamentos vacacionales de Billy Butlin, defendiendo la importancia del entretenimiento organizado y las actividades recreativas. Sin embargo, sus problemas económicos regresaron y en 1951 volvió a declararse en bancarrota.

Ese mismo año se casó con Joan Winifred Tilney, una mujer que también llevaba físicamente las consecuencias de la guerra: había perdido una pierna durante el Blitz. La pareja se hizo relativamente conocida en determinados círculos sociales londinenses durante los años cincuenta y sesenta y protagonizó algunas pequeñas historias recogidas por la prensa. Una de las más curiosas tenía como protagonista a su periquito, Poochi, que los acompañaba habitualmente. En 1961 la prensa llegó a publicar una historia sobre el ave bajo un título que podría traducirse como “Un martini para el periquito”, muestra del carácter excéntrico con el que la pareja era presentada en las páginas sociales.

También su relación con las autoridades británicas produjo episodios singulares. Casani había pasado gran parte de su vida reinventando su identidad y ofreciendo versiones poco consistentes sobre sus orígenes. Durante su proceso de naturalización afirmó haber nacido en Krugersdorp, Sudáfrica, algo que las propias autoridades sudafricanas negaron. El Home Office tuvo que investigar su pasado, sus distintos nombres y sus movimientos entre Rusia, África y Gran Bretaña. Finalmente obtuvo la ciudadanía británica en 1950, pero la cuestión de su lugar de nacimiento resultó suficientemente problemática como para que sus documentos oficiales evitaran consignarlo de manera convencional.

Santos Casani murió en Londres el 11 de septiembre de 1983, a los noventa años. Su esposa Joan murió seis años después. Para entonces, el mundo que lo había hecho famoso prácticamente había desaparecido. Los grandes salones de baile de entreguerras habían perdido su centralidad, el Casani Club pertenecía al pasado y su nombre era conocido principalmente por especialistas en la historia del baile y por aficionados a antiguas filmaciones británicas.

Breve Historia Desconocida: La fotografía de El Resplandor
Kate Brenda Holberton, Lady Muir Mackenzie (centre) congratulates Anna Elizabeth Green (Mrs Neville Green, left) and her dance partner, professional dance teacher Santos Casani (aka John Golman), after they won a ballroom dancing competition at a St. Valentine’s dance held at the Empress Rooms at the Royal Palace Hotel, Kensington, London, 14th February 1921. On the right is dance teacher and competition organiser, Belle Harding. (Photo by Morey/Topical Press Agency/Hulton Archive/Getty Images)

Volviendo al tema de la historia de la fotografía, sin embargo, identificar al protagonista no resolvía el misterio principal. Durante meses se rastrearon hemerotecas y archivos fotográficos, se revisaron centenares de salones de baile, hoteles, teatros, restaurantes y locales relacionados con la trayectoria de Casani, pero ninguno coincidía con el escenario de la imagen. La búsqueda partía además de un problema inesperado: la fotografía nunca había sido publicada en la prensa de la época, por lo que no existía una noticia fácilmente localizable que permitiera relacionarla con un lugar y una fecha.

La pista decisiva apareció al reconstruir la propia historia material de la fotografía. El fotógrafo Murray Close recordó que la imagen procedía de la antigua Hulton Picture Library. Tras nuevas búsquedas, Matthew Butson, responsable de los archivos de Getty Images, localizó finalmente el 1 de abril de 2025 el negativo original sobre placa de vidrio.

La fotografía había sido hecha con negativo fotográfico sobre placa de vidrio, una tecnología habitual entre los fotógrafos profesionales y las grandes agencias de prensa de comienzos del siglo XX. Las placas de vidrio ofrecían negativos de extraordinaria definición, pero eran objetos físicos pesados, frágiles y difíciles de almacenar. Aquella placa pasó a formar parte de los archivos de la Topical Press Agency, una importante agencia fotográfica británica fundada a comienzos del siglo XX que documentó durante décadas acontecimientos políticos, conflictos, ceremonias, deportes, espectáculos y escenas de la vida cotidiana.

La conservación del negativo original acabaría vinculada a una de las mayores aventuras archivísticas de la historia de la fotografía británica: la formación del Hulton Picture Library. Su origen se encuentra en la revista ilustrada británica Picture Post, fundada en 1938. Durante sus años de existencia, la publicación reunió un enorme archivo fotográfico procedente tanto de sus propios reporteros como de colecciones y agencias anteriores.

Pese a que Picture Post dejó de publicarse en 1957, aquel inmenso patrimonio visual no desapareció. Durante las décadas siguientes se incorporaron numerosas colecciones históricas y fondos procedentes de agencias fotográficas. Entre aquellos materiales terminaron integrándose los negativos de la antigua Topical Press Agency. En 1996, Getty Images adquirió la colección Hulton, que posteriormente sería conocida como Hulton Archive, que inició un enorme proceso de catalogación, conservación y digitalización de sus fondos históricos.

El hallazgo de la placa permitió llegar hasta la documentación original de la agencia. El antiguo day book, el libro donde se registraban diariamente los trabajos realizados por los fotógrafos, conservaba la información que se había perdido durante más de un siglo. Gracias a ese registro pudo establecerse definitivamente que la fotografía había sido tomada el 14 de febrero de 1921 en los Empress Rooms del Royal Palace Hotel de Kensington, Londres, durante un baile de San Valentín y una competición de baile de salón. Aquella noche la Topical Press Agency realizó cuatro fotografías a cargo de un fotógrafo identificado como Morey.

El registro contenía además una sorpresa fundamental para entender por qué había resultado tan difícil reconstruir la historia. Santos Casani no aparecía con ese nombre, sino como Golman. En febrero de 1921 todavía era John Golman; aunque poco después comenzaría a utilizar profesionalmente el nombre de Santos Casani, no formalizaría legalmente el cambio hasta años más tarde. Buscar exclusivamente su nombre posterior había hecho prácticamente invisible su presencia en los documentos contemporáneos.

La investigación permitió también comprender detalles que habían permanecido ante nuestros ojos durante décadas. Los corazones que algunos asistentes llevan sobre la ropa, los adornos y otros elementos festivos responden precisamente a la celebración de San Valentín. Casani tampoco era todavía la celebridad en la que se convertiría posteriormente: había abandonado definitivamente el hospital apenas unos meses antes y comenzaba a abrirse camino en el mundo profesional del baile.

Breve Historia Desconocida: La fotografía de El Resplandor
Two couples at a St. Valentine’s dance and ballroom dancing competition at the Empress Rooms at the Royal Palace Hotel, Kensington, London, 14th February 1921. (Photo by Morey/Topical Press Agency/Hulton Archive/Getty Images)

Más de un siglo después, la imagen conserva algo extraordinario: un instante de la vida nocturna londinense apenas tres años después del final de la Primera Guerra Mundial. Decenas de hombres y mujeres, vestidos para una ocasión especial, se agrupan ante la cámara. Algunos sonríen abiertamente, otros mantienen la compostura exigida por las fotografías formales de la época. En primera fila, un hombre extiende los brazos hacia sus compañeros mientras mira directamente al objetivo.

Pero para comprender realmente la imagen hay que regresar al Londres de 1921. La ciudad estaba saliendo de uno de los periodos más traumáticos de su historia reciente. La Primera Guerra Mundial había terminado en noviembre de 1918 dejando cientos de miles de británicos muertos, heridos o desaparecidos. A aquella tragedia se había sumado la pandemia de gripe de 1918-1920. Tras años de guerra, restricciones, pérdidas y duelo, la sociedad británica comenzó lentamente a recuperar sus espacios de ocio.

Los salones de baile volvieron a llenarse. La música, el baile y las reuniones sociales adquirieron una importancia extraordinaria en aquella nueva década. El jazz comenzaba a transformar la cultura popular europea y nuevas formas de bailar desafiaban progresivamente las rígidas convenciones sociales heredadas de la época victoriana y eduardiana. El baile se estaba convirtiendo en una expresión de modernidad.

Breve Historia Desconocida: La fotografía de El Resplandor
Couples at a St. Valentine’s dance and ballroom dancing competition at the Empress Rooms at the Royal Palace Hotel, Kensington, London, 14th February 1921. Among the group are Kate Brenda Holberton, Lady Muir Mackenzie (standing, centre, right) and members of the judging panel: writer on dancing Phillip John Sampey Richardson (Phillip J. S. Richardson, standing, third from left), actor, playwright and theatre impresario, George Grossmith Jr. (standing, centre, left), Francis Dudley Leigh, 3rd Baron Leigh (standing, fourth from right), actress and singer Heather Thatcher (seated far left) and dancer and choreographer Phyllis Bedells (seated, second from right). The competition was organized by dance teacher Belle Harding (seated, second from left). (Photo by Morey/Topical Press Agency/Hulton Archive/Getty Images)

Situados dentro del Royal Palace Hotel de Kensington, donde había amplios espacios destinados a bailes, banquetes, competiciones y acontecimientos sociales. El hotel, construido a finales del siglo XIX frente a Kensington Gardens, pertenecía a aquella generación de grandes establecimientos londinenses concebidos no solamente como lugares donde alojarse, sino también como centros de sociabilidad. El Royal Palace Hotel fue demolido a comienzos de la década de 1960 y el paisaje urbano de Kensington cambió profundamente. En el lugar donde se encontraba aquel complejo hotelero se levanta actualmente el Royal Garden Hotel.

Avatar de Charles A.R. Byrne

Obituario: Tony Stella

Antonio «Tony» Stella (Abril 12, 1954; Italia – Mayo 6, 2026) se convirtió en una de las figuras más reconocibles y admiradas del arte contemporáneo en la creación de pósteres cinematográficos gracias a una obra profundamente influenciada por el cine clásico, la ilustración tradicional y la nostalgia de la era del VHS.

La muerte de Tony Stella deja un vacío extraño y difícil de explicar en el cine contemporáneo. Mundialmente conocido, no era director, ni actor, ni productor. Sin embargo, para miles de aficionados, coleccionistas y amantes del celuloide, Stella había conseguido algo que muy pocos artistas modernos lograron: devolver a los carteles de cine la sensación de acontecimiento. Sus ilustraciones no eran simples materiales promocionales; eran puertas de entrada a una película, promesas visuales de violencia, aventura, misterio o melancolía. Cada trazo parecía pintado por alguien que todavía creía que el cine debía sentirse grande.

Stella construyó una reputación casi legendaria dentro del circuito cinéfilo internacional gracias a sus composiciones pintadas a mano, inspiradas en la era clásica del póster ilustrado. Mientras Hollywood abrazaba diseños digitales impersonales y montajes fotográficos repetitivos, él reivindicó la pintura, el dramatismo cromático y la composición clásica heredera de artistas como Drew Struzan y Robert McGinnis.

Su obra quedó ligada especialmente al rescate del cine de culto. Stella colaboró con editoras como Arrow Video, Severin y Vinegar Syndrome, responsables de restaurar clásicos olvidados del terror, el polar italiano, el cine de artes marciales y el spaghetti western. Entre sus trabajos más celebrados estuvieron las ilustraciones para ediciones de Hard Boiled, The Killer, Sorcerer, 3:10 to Yuma o las colecciones de cine policíaco italiano de los años setenta.

También dejó su huella en el universo de Indiana Jones, realizando ilustraciones promocionales que muchos aficionados consideraron más memorables que buena parte de la campaña oficial de la película.

Una de las grandes paradojas de Tony Stella era su condición casi fantasmal. Aunque su estilo era reconocible al instante, él evitaba exponerse públicamente. Muchos admiradores conocían sus pinceladas antes que su rostro. Apenas concedía entrevistas y rara vez se fotografiaba. Prefería que la atención recayera sobre la obra y no sobre la figura del artista. Esa actitud alimentó cierta aura de misterio alrededor de su persona, especialmente en redes sociales, donde comenzó a compartir ilustraciones en Tumblr, Twitter e Instagram mucho antes de convertirse en un nombre reverenciado dentro del coleccionismo cinematográfico.

Desde niño desarrolló una obsesión por las películas. Como muchos jóvenes de los años ochenta, creció entre las grandes salas de cine y el auge del formato VHS, experiencia que marcó profundamente su sensibilidad artística. Después de ver una película, sentía la necesidad de seguir habitando ese universo, por lo que comenzó a dibujar escenas y personajes, además de crear sus propias portadas para decorar su colección de videocassettes. Fue entonces cuando descubrió a artistas legendarios del cartel cinematográfico como Renato Casaro, cuya influencia sería fundamental en su estilo.

Su pasión por el cine era enciclopédica. En podcasts especializados podía hablar durante horas sobre películas japonesas de samuráis, thrillers italianos, westerns europeos o las aventuras clásicas de James Bond. Tenía una devoción particular por la etapa de Sean Connery como Bond, y quienes le conocieron recordaban que discutía sobre cine con la intensidad de alguien que todavía veía cada película como una experiencia transformadora.

Durante décadas trabajó en silencio, creando una enorme colección personal de más de 600 carteles pintados a mano que prácticamente nadie había visto. Todo cambió alrededor de 2013, cuando comenzó a publicar sus obras en redes sociales. La reacción fue inmediata: comunidades cinéfilas, podcasts especializados y coleccionistas comenzaron a difundir su trabajo hasta convertirlo en un fenómeno dentro del circuito del arte alternativo cinematográfico.

Ese reconocimiento le permitió participar en proyectos de alto perfil, incluyendo el póster del 50 aniversario de The Great Silence, dirigida por Sergio Corbucci, así como nuevas ediciones musicales y cinematográficas relacionadas con obras de William Friedkin.

También circulan numerosas anécdotas sobre su extrema dedicación al detalle. Algunos distribuidores afirmaban que Stella podía rehacer una composición entera simplemente porque consideraba que la inclinación de una pistola o la sombra sobre un rostro no transmitían correctamente “la energía” de la película. Justin LaLiberty, de Vinegar Syndrome, confesó que recibir un correo suyo era siempre emocionante porque sabía que encontraría una ilustración “capaz de venderte una película antes incluso de verla”.

Uno de los rasgos más distintivos de su trabajo era la libertad creativa con la que reinterpretaba películas clásicas. Sus diseños evitaban repetir elementos icónicos ya establecidos y preferían explorar emociones, personajes secundarios o aspectos menos evidentes de la narrativa. Stella solía regresar varias veces a una misma película a lo largo de los años, creando nuevas versiones conforme cambiaba su percepción de la obra.

Su proceso creativo era intuitivo y espontáneo. No realizaba bocetos previos y prefería trabajar directamente sobre la pintura, dejándose llevar por una escena, una iluminación o una emoción específica. Utilizaba acuarela, tinta e ink wash, técnicas que reforzaban el carácter artesanal de sus composiciones. Posteriormente incorporaba ajustes digitales mínimos, procurando nunca perder la textura y la sensación manual de la obra original.

Otra curiosidad que definía su personalidad era su rechazo frontal a la estética generada por inteligencia artificial y a la homogeneización visual del marketing moderno. Stella defendía la imperfección de la pintura manual, las texturas visibles y la composición artesanal como parte inseparable del lenguaje cinematográfico. Para muchos aficionados jóvenes, sus trabajos sirvieron como descubrimiento de toda una tradición perdida del cartelismo pintado.

Otra influencia esencial en su carrera fue el cine japonés. Stella señaló en varias ocasiones que su película favorita desde la infancia era Los Siete Samurais de Akira Kurosawa, obra que despertó en él una fascinación permanente por la estética japonesa, especialmente por la pintura a tinta y la caligrafía oriental. Esa sensibilidad puede apreciarse claramente en muchos de sus trabajos más minimalistas y expresivos.

Su fallecimiento provocó una oleada inmediata de homenajes en la comunidad cinéfila internacional. Artistas, coleccionistas y distribuidores coincidieron en la misma idea: Tony Stella había logrado recordar al público que un cartel podía ser una obra de arte por derecho propio.

Con él desaparece uno de los últimos grandes románticos del cine físico y del arte promocional entendido como creación auténtica. Pero quedan sus imágenes: héroes agotados bajo cielos rojos, detectives cubiertos de humo, pistoleros iluminados por neones sucios y rostros endurecidos por la violencia del celuloide. Carteles que no solo anunciaban películas. Las hacían parecer eternas.

Obituario: Tony Stella
Ichi the Killer (2001) Takashi Miike
Obituario: Tony Stella
Indiana Jones y el Templo Maldito (1984) Steven Spielberg
Obituario: Tony Stella
Obituario: Tony Stella
El Gran Silencio (1968) Sergio Corbucci
Obituario: Tony Stella
Taxi Driver (1976) Martin Scorsese
Obituario: Tony Stella
Logan (2017) James Manglod
Obituario: Tony Stella
Le Samouraï (1967) Jean-Pierre Melville
Obituario: Tony Stella
Por un puñado de dólares (1964) Sergio Leone
Obituario: Tony Stella
La strada (1954) Federico Fellini
Obituario: Tony Stella
Ran (1985) Akira Kurosawa
Obituario: Tony Stella
Hard Boiled (1992) John Woo
Obituario: Tony Stella
Godzilla vs. Destoroyah (1995) Takao Okawara
Obituario: Tony Stella
Seppuku (1962) Masaki Kobayashi
 
Obituario: Tony Stella
Puños de Furia (1972) Lo Wei
Obituario: Tony Stella
Bastard Swordsman (1983) Chun-Ku Lu
Obituario: Tony Stella
El Imperio Contrataca (1980) Irvin Keshner
Obituario: Tony Stella
Golpe en la Pequeña China (1986) John Carpenter
Obituario: Tony Stella
Conan el Bárbaro (1982) John Milius
Obituario: Tony Stella
A Better Tomorrow (1986) John Woo
Obituario: Tony Stella
Harry el Sucio (1971) Don Siegel
Obituario: Tony Stella
La Forma del Agua (2017) Guillermo del Toro
Obituario: Tony Stella
The Killer (1989) John Woo
Obituario: Tony Stella
Godzilla Minus One (2023) Takashi Yamazaki

Breve Historia Desconocida: De Indios y Doblaje

La presencia de nativos americanos en el cine se remonta al año 1894, cuando la compañía cinematográfica de Thomas Alva Edison filmó a miembros del espectáculo Wild West de Buffalo Bill en su estudio Black Maria en Nueva Jersey. Estas películas, de apenas unos segundos o un minuto, están consideradas como algunas de las primeras de temática western. Las películas de Edison, dirigidas por William K.L. Dickson mostraron actuaciones reales de los participantes del circo de William F. Cody, incluyendo nativos americanos bailando y exhibiciones de tiro. También filmó a la famosa tiradora Annie Oakley, exhibiendo su puntería

Las imágenes de los nativos causaron gran expectación, pero se daba la circunstancia que tan solo cuatro años antes se había producido la masacre de Wounded Knee. En aquel enfrentamiento el regimiento del 7º de Caballería estadounidense abrió fuego contra un campamento de siux, asesinando a noventa hombres y doscientas mujeres y niños que se habían rendido previamente, la acción se justificó alegando que no querían entregar las armas. Así, de este modo, la aparición en pantalla de los nativos americanos en el cine coincidió en el tiempo con las últimas masacres de indios cometidas con el gobierno de EEUU.

La invención del doblaje cinematográfico se remonta al año 1928 y se atribuye a Edwin Hopkins y a Jacob Karol. The Night Flyer (1928) Walter Lang, fue la primera película de la historia que se dobló, y fue al alemán.

Breve Historia Desconocida: De Indios y Doblaje
Programa del Cine Dore

La primera película sonora estrenada en España fue La Canción de París (1929) Richard Wallace, protagonizada por Maurice Chevalier (sólo estaban sonorizadas las canciones interpretadas por Chevalier, pero los diálogos venían en original), el 19 de Septiembre de 1929 en el cine Coliseum de Barcelona, que fue el primer cine español en instalar los equipos de sonido de Western Electric.

The Night Flyer (1928) Walter Lang
The Night Flyer (1928) Walter Lang

La llegada del cine sonoro marcó un gran revés para los estudios de Hollywood, el corazón de la industria norteamericana. Sus exportaciones a países de habla no inglesa corrían un gran peligro; el público no aceptaba la inserción de los subtítulos sobre las imágenes, y las recaudaciones caían en picado. Todos los estudios, encabezados por Warner y Paramount, se agruparon encontrar la manera de frenar aquella debacle.

Se barajaron varias soluciones. Una de ellas fue la del doblaje, pero, en aquel momento, la técnica de sonorización no ofrecía suficientes garantías de calidad, como se había comprobado al intentar doblar la voz de algunos actores del cine mudo que no conseguían adaptarse al sonoro. La fórmula que eligieron resultaba muy costosa, pero confiaban en que, con el tiempo, resultaría rentable y les permitiría seguir manteniendo la supremacía en la producción de películas.

Se trataba de rodar varias versiones de algunas películas. Primero se realizaría la versión en inglés y, luego, usando los mismos platós, se aprovecharían los decorados, el atrezo, el vestuario, etc., y se rodarían las otras versiones, traduciendo y adaptando el guion a cada idioma. La clave estaba en contratar equipos de actores, actrices y guionistas-adaptadores de Francia, Alemania, Italia y España. En este último caso, se contaría también con profesionales de países americanos de habla hispana.

El equipo español que inició esta aventura lo encabezaba el guionista y director Edgar Neville. En el grupo de intérpretes estaban Juan Torena, Ángeles Benítez, Carlos Villarías y María Calvo, quienes, entre otros papeles, encarnaron a los principales personajes de El valiente (1929) William K. Howard, película que en inglés habían protagonizado Paul Muny y Edith Yorke.

Aquella idea brillante para los ejecutivos de los estudios, fracasó estrepitosamente, tanto en Europa como en Hispanoamérica. El público quería ver en la pantalla a las grandes estrellas de Hollywood, y consideraba que le estaban tangando. En España, este problema se veía agravado por el hecho de que, aunque el idioma que se oía era el nuestro, estaba mezclado con los peculiares acentos de
los actores hispanoamericanos.

A título de prueba, en 1929 se llevó a cabo en Hollywood el primer doblaje en castellano, solo que todos los actores que intervinieron eran sudamericanos. Río Rita (1929) Luther Reed, fue la película elegida, y aunque en España tuvo una pésima acogida, en el continente americano causó sensación. Tanto que sentó las bases para encontrar la solución definitiva. Aunque, realmente, la primera película que se exhibió doblada fue Desamparados (Derelict) (1931) Rowland V. Lee, estrenándose a finales de 1931 en el Cine Savoy de La Coruña.

Río Rita (1929) Luther Reed
Río Rita (1929) Luther Reed

Se volverían a contratar a varios equipos artísticos de diversos países para llevar a cabo los correspondientes doblajes. Pero, en esta ocasión, el centro de operaciones sería en Europa, los primeros doblajes en castellano se hacían en Des Reservoirs en Joinville-le-Pont, cerca de París, propiedad del estudio Paramount.

Así, en el año 1931 procedentes desde España acudieron a la cita parisina, entre otros actores y
actrices; Irene Guerrero de Luna, Manuel de Juan, Félix de Pomes y Paz Robles. Al frente de la expedición iba el ya prestigioso director Luis Buñuel, quién dirigió los ensayos para hacer ese primer doblaje. La primera película que se dobló al castellano con un reparto exclusivamente de actores españoles fue Entre la espada y la pared (1932) Marion Gering, con Gary Cooper de protagonista.

La experiencia resultó ser todo un éxito, y a los distintos equipos artísticos se les amplió el contrato para que siguieran trabajando en París hasta que sus respectivos países estuvieran en condiciones de realizar los doblajes.

Entre la espada y la pared (1932) Marion Gering
Cartel original de Entre la espada y la pared (1932) Marion Gering

Entre 1933 y 1934 aparecieron los primeros estudios de doblaje en España. Así en Madrid destacaron Fono España, con el italiano Hugo Donarelli al frente, y Cinearte-Iberson. En este estudio también se rodaban películas. Por su parte en Barcelona, Metro-Goldwyn-Mayer fue pionera, junto a Trilla-La Riva y Acústica.

Durante aquellos años el volumen de trabajo de la Metro superaba a todos los demás estudios. No sólo doblaban las películas de su estudio, sino también las de otros estudios norteamericanos y coproducciones europeas. Además, el estudio de la Metro tenía algo peculiar que lo diferenciaba
del resto: sus grandes estrellas mantenían las mismas voces en todas sus películas dobladas en España.

Esto era posible gracias a que, tanto los estudios de la Metro en Hollywood, como su estudio de doblaje en Barcelona, tenían contratados unos extensos y variados equipos de actores.

Así en los doblajes en aquellos tiempos, Clark Gable tenía la voz de Rafael Luis Calvo; Judy Garland, la de Elsa Fábregas; Spencer Tracy, la de José María Ovies; Ethel Barrymore, la de Carmen Robles;
James Steward, la de Fernando Ulloa; Gene Kelly, con la de Víctor Ramírez; Barry Fitzgerald,
era doblado por Julio Alimany, entre otros.

La mayoría de los estudios de cine de Hollywood tenían sus delegaciones en Barcelona, y sus films se doblaban allí. Sin embargo, algunas de sus “películas estrella” encabezaban lotes donde se incluían otras películas menos comerciales, y se ofrecían al mejor postor, sobre todo a distribuidores independientes. Por su parte desde Madrid sus estudios de doblaje ya ostentaban la primacía en el doblaje de films europeos.

Para el periodo de entreguerras el doblaje ya se había asentado y era un negocio seguro, sobre todo para el omnipotente Hollywood. Artísticamente, suscitó protestas entre sus detractores, que reclamaban poder oír la voz original de los actores, que se perdían por el doblaje.

Hollywood no tardaría en verse afectado por los conflictos bélicos; primero por la Guerra Civil española,
y luego por la II Guerra Mundial. En 1936, España, prácticamente dejó de importar y doblar películas. Durante y después de la contienda, Alemania había ofrecido a nuestros cineastas la utilización de los estudios que la Universum Film Ag, conocida como UFA, tenía en Berlín, y allí acudieron en más de una ocasión a rodar películas y documentales.

Tras la Segunda Guerra Mundial, España dejó temporalmente de importar cine de los países aliados, aunque pronto retomó su entrada por la influencia económica de Estados Unidos. En este contexto, el doblaje se consolidó como práctica habitual, favorecido por una orden (no oficial) de 1941 que prohibía la exhibición de películas en versión original. Esto respondía a un interés del Estado: controlar los contenidos, mantener una fuente de ingresos estable y ofrecer al público una vía de evasión. Además, se prohibieron específicamente las versiones originales en catalán y euskera, reforzando la uniformidad lingüística y política.

En cualquier caso, esto desmiente a los que sostienen que el doblaje fue cosa del Generalísimo Franco, al que se achacaba su desconocimiento de idioma inglés. Realmente lo que sí hizo el Régimen fue utilizar el sistema de doblaje para censurar las películas. Si ya lo venía haciendo cortando escenas o, simplemente, prohibiendo toda una película. Ahora tenía otra arma a su servicio para
modificar los diálogos.

Lo que llevaría a situaciones esperpénticas como el doblaje de Mogambo (1953) John Ford. Donde el personaje de Clark Gable tenía un inocente romance con Grace Kelly, casada con el personaje interpretado por Donald Sinden. Para hacer desaparecer un posible adulterio, el censor convirtió al matrimonio en hermanos dando como resultado que lo aparecía en la película era un posible incesto. O como ocurrió con el film Arco de Triunfo (1947) Lewis Milestone. Donde en una escena a Ingrid Bergman se le pregunta si el caballero que la acompaña es su esposo. Ella realiza un gesto de negación bastante explicito con la cabeza mientras que sus labios profieren un «sí» en la versión doblada al castellano.

Los efectos de la censura también se dejaron ver en Casablanca (1942) Michel Curtiz. Esta obra mítica contiene muchos cambios realizados por el doblaje. En cuanto a los hechos por la censura se cambia el pasado de Rick (Humprey Bogart) que cuenta que participó en la guerra civil española con el bando republicano. El doblaje franquista no podía permitirlo y lo altera diciendo que luchó contra la anexión de Austria por los nazis. En 1983 se hizo un redoblaje en el que se dejó de ocultar ese dato del pasado de Rick aunque no se arreglaron otros errores que todavía continúan.

Mogambo (1953) John Ford
Mogambo (1953) John Ford

En 1947 se realizó el que, todavía hoy, es considerado el gran doblaje español de la historia: Lo que el viento se llevó (1939) Victor Fleming, George Cukor, Sam Wood. Se realizó en los estudios de la Metro Goldwyn Mayer y, con la técnica actoral llevada a cabo, marcó una línea a seguir por el resto de los estudios.

Durante mucho tiempo, en España se escucharon las películas con doblaje latino porque las condiciones laborales de los actores de doblaje eran precarias. Así títulos de Disney como La Sirenita, La Bella Durmiente y La Cenicienta son ejemplos de películas que tardaron muchos años en ser dobladas al castellano de España. Sin embargo, en la segunda mitad del siglo XX, la industria del doblaje en España adquirió poder y hoy es reconocida como una de las mejores del mundo.

Y qué tienen que ver los indios con el doblaje en España.

En muchos wésterns estadounidenses, en su versión original, los pueblos indígenas aparecen hablando español. Esto se explica porque numerosas de estas historias se sitúan en territorios que pertenecieron al México colonial o que fueron previamente ocupados por España antes de pasar a manos de Estados Unidos. Debido a este concepto, el cine mantuvo la idea de que los nativos utilizaban la lengua de esos antiguos dominadores. De hecho, figuras históricas como Gerónimo empleaban el español; se sabe que relató su autobiografía en este idioma a un militar estadounidense que luego la tradujo al inglés.

No obstante, es probable que muchas tribus cercanas a la frontera mexicana usaran el náhuatl como lengua común durante la época colonial. Este idioma llegó a funcionar como lengua franca y fue reconocido por los españoles en amplias regiones que hoy abarcan México, el sur de Estados Unidos y parte de Centroamérica. Además, estaba vinculado a grandes civilizaciones mesoamericanas y forma parte de la familia lingüística yutoazteca.

Es en este contexto donde encontramos un ejemplo significativo dentro del doblaje al español. Fort Apache (1948) John Ford, durante el metraje de la película hay una escena, donde un destacamento de soldados van a hablar con los indios, que hablan español ya que son de una tribu de Nuevo México, mediante un intérprete. Llevan con ellos a un traductor mexicano (interpretado por Pedro Armendáriz). El jefe indio habla español y el traductor se lo traduce a los soldados al inglés. Sin embargo, cuando tuvieron que realizar el doblaje al castellano, esta diferencia lingüística desaparecía, generando incoherencias.

En un intento para resolver este problema, los adaptadores decidieron crear un lenguaje artificial que diferenciara a los personajes para mantener el conflicto lingüístico con los soldados. Así nació el llamado “español indio” de las películas, un recurso que permitió mantener el sentido de la escena y que, con el tiempo, se convirtió en una convención habitual del doblaje de wésterns en España.

Fort Apache (1948) John Ford
Cartel japonés de Fort Apache (1948) John Ford

Al Borde del Spoiler: Las eróticas aventuras de Don Quijote (1976)

The Amorous Adventures of Don Quixote and Sancho Panza (1976) Raphael Nussbaum una versión del clásico de Cervantes donde recrea la historia de Don Quijote y su fiel escudero Sancho Panza, pero en tono jocoso y erótico. Algunas frases publicitarias que lanzaron la película en su estreno fueron las siguientes: «La llave de el paraiso…», «A la carga rocinante», «Su lanza era la más poderosa de La Mancha», «El último fandango en España», «La más original y erótica comedia del siglo»…

La producción erótica The Amorous Adventures of Don Quixote and Sancho Panza, de Raphael Nussbaum, convierte las andanzas del personaje en hazañas amatorias en un musical erótico. El producto, cuya escasa calidad deja indiferente a la crítica, cuenta entre sus intérpretes a Corey John Fisher (don Quijote), Hy Pyke (Sancho Panza), Shmuel Livneh, Adriana Van Hemert, Roberta Reeves y Sandy Carey. La cinta llega al público bajo el expresivo subtítulo When Sex Was A Knightly Affair.

Rodada en La Mancha, en los paisajes que una vez hubiera recorrido el propio Don Quijote. Cuenta con la participación de Patrice Rohmer, una actriz rubia muy radiante, bien formada y sexy que tuvo una carrera como actriz extremadamente fugaz, pero hizo todo lo posible para animar en gran medida el pequeño puñado de películas de autocine de los 70 que adornó con su presencia contagiosamente atractiva, enérgica y desinhibida.

Día de la Cosmonáutica

¡Hoy se celebra el Día de la Cosmonáutica!

El 12 de abril de 1961, Yuri Gagarin realizó su histórico vuelo orbital, abriendo el camino a las estrellas para la humanidad.

Con motivo de esta conmemoración, Los cosmonautas de la agencia rusa Roscosmos han grabado esta felicitación desde la Estación Espacial Internacional celebrando el Día del Cosmonauta.

Vademécum de Her Doktor: Tren de lavado Topless (1992)

Una cinta explotation softcore, de las que tanto proliferaron a comienzo de la década de los 90’s y que desparecieron con la llegada de la era de internet. The Bikini Carwash Company (1992) Ed Hansen, dirigida por quien fuera montador en 9 Semanas y media (1986) Adrian Lyne, que se hizo una carrera como director y guionistas de películas eróticas de bajo presupuesto. La película cuenta con un cameo de Jim Wyrnoski y fue el primer papel y primera desnudez profesional para Neriah Davis, quien se convirtió en la Playmate del Mes de Playboy en marzo de 1994 y en la primera finalista de Playmate por el 40 aniversario de Playmate.

Director: Ed Hansen

Nacionalidad: EEUU

Vademécum de Her Doktor: Tren de lavado Topless (1992)
Vademécum de Her Doktor: Tren de lavado Topless (1992)
Vademécum de Her Doktor: Tren de lavado Topless (1992)
Vademécum de Her Doktor: Tren de lavado Topless (1992)

Bueno… salvo por algún despelote gratuito, sin venir a cuento, la historia está bien enlazada y el director es capaz de mantener la tensión durante todo el metraje del film, para premiarnos con un desenlace final espectacular y lleno de giros dramáticos. A destacar el acierto en el casting del exhibicionista playero, y la interpretación de los amigos playeros de las musas. La banda sonora nos lleva a un viaje gum-pop gracias a una meticulosa selección de temas dinámicos con influencia de glam-metal de los ochenta. Con respecto a la fotografía, se agradece la inclusión de planos arriesgados y novedosos, en los que se incluyen hombros y medias espaldas de personajes fuera de contexto con el objetivo de dotar de un cierto realismo noir a la ya de por sí detallada narración. El mensaje de fondo cala hondamente en el espectador, invitándole a la reflexión sobre la renovación de los valores intrínsecos de los complejos personales expresado magistralmente con la puesta en escena de un tren de lavado.

Her Doktor

Creando PNJ: Damhán Alla, Tejedora del Hambre

Damhán Alla, Tejedora del Hambre

Damhán Alla es una entidad híbrida entre humanoide y arácnido. Su cuerpo presenta seis brazos plenamente funcionales y un conjunto de ojos múltiples dispuestos en patrones irregulares sobre el rostro. Carece de vestimenta convencional; su cuerpo está cubierto por una fina capa de seda que ella misma produce, adherida a la piel como una segunda dermis.

Creando PNJ: Damhán Alla, Tejedora del Hambre

Fue en origen una practicante de artes rituales vinculadas al control de materia orgánica. Su especialización era la manipulación de fibras vivas: tejidos, músculos y nervios. En algún punto de su desarrollo cruzó un límite que no pudo revertir. Es una entidad antigua que ha aprendido a habitar la forma que más le conviene.

Durante años sustituyó partes de su cuerpo por estructuras que ella misma generaba. Primero la piel, luego los tendones, finalmente órganos completos. El resultado fue una entidad autosuficiente, capaz de producir, reparar y modificar su propio cuerpo. La pérdida de su forma original fue acompañada por una pérdida progresiva de identidad. Lo que permanece es una inteligencia fría, orientada a la expansión y al control.

Su motivación es clara. Alimentarse y expandir su dominio. Considera todo entorno como materia prima: criaturas, estructuras y ecosistemas son recursos que pueden ser integrados en su red. Damhán Alla no busca destrucción abierta. Prefiere el control progresivo. Establece redes físicas y sociales. Atrapa primero a individuos aislados, luego a grupos, y finalmente a comunidades enteras.

Observa, analiza y prepara el terreno antes de intervenir. Prefiere operar desde la distancia, utilizando intermediarios o trampas. Evita el enfrentamiento directo salvo que tenga ventaja clara. Su percepción del tiempo es distinta. Puede esperar largos periodos mientras sus redes se expanden. Cada acción forma parte de un proceso mayor. Su comportamiento es metódico. Observa antes de actuar. Aprende rutinas, debilidades y relaciones. Sus telarañas no son solo trampas físicas. También crea dependencias. Puede dejar con vida a algunas víctimas para utilizarlas como intermediarios o señuelos. Esto permite al DM introducirla de forma gradual en la campaña.

En combate, Damhán Alla es peligrosa en distancias cortas y medias. Sus múltiples brazos le permiten atacar, defenderse y manipular el entorno al mismo tiempo. Puede inmovilizar objetivos con seda, desplazarse rápidamente por superficies verticales y reaccionar a varios enemigos a la vez. No es una criatura impulsiva. Si el combate se vuelve desfavorable, se retira y reorganiza.

Fuera del combate, su mayor fuerza es el control del entorno. Sus guaridas deben diseñarse como extensiones de ella misma. Espacios cerrados, múltiples niveles, zonas de paso estrechas y superficies cubiertas de seda. El terreno siempre juega a su favor. Los jugadores deben sentir que están entrando en algo vivo.

Capacidades

Control de seda orgánica. Puede generar filamentos con distintas propiedades: adhesivos, cortantes, elásticos o rígidos. Puede utilizarlos para inmovilizar, manipular o construir estructuras.

Sensibilidad extendida. A través de su red puede percibir vibraciones, cambios de presión y presencia de criaturas. Esto le permite detectar intrusos sin necesidad de contacto visual.

Regeneración. Puede reparar daños consumiendo materia orgánica o reutilizando su propia estructura.

Manipulación corporal. Sus seis brazos le permiten realizar múltiples acciones simultáneas: atacar, tejer, desplazarse o interactuar con el entorno.

Creando PNJ: Damhán Alla, Tejedora del Hambre

Uso por parte del DM

Para el DM, Damhán Alla funciona mejor como amenaza persistente. No debe aparecer y desaparecer sin impacto. No debe aparecer de inmediato. Su influencia se introduce mediante señales: Desapariciones.
Restos envueltos en seda. Áreas inaccesibles o modificadas. Criaturas alteradas.

Cada encuentro con su influencia debe dejar consecuencias. Desapariciones, cambios en el comportamiento de PNJ, zonas que se vuelven inaccesibles. Su presencia se construye antes de mostrarse. No es un enemigo que deba enfrentarse solo con combate frontal. Su diseño favorece el uso del entorno, la preparación y la adaptación. Los jugadores deben aprender a leer el terreno y anticipar sus acciones.

Puede usarse como antagonista principal o como fuerza intermedia al servicio de algo mayor. También funciona bien como entidad independiente que entra en conflicto con otras facciones. En todos los casos, su objetivo es el mismo. Ampliar su red. Mantener el control. Alimentarse sin exponerse más de lo necesario.

Damhán Alla no necesita grandes discursos. Su inteligencia se percibe en cómo actúa. Cuando los jugadores la enfrenten directamente, deben entender que ya han estado dentro de su red durante mucho tiempo. No busca poder político ni riqueza. Su objetivo es la expansión de su red. Todo lo que encuentra es susceptible de ser integrado.

Esto la convierte en una amenaza persistente. Incluso si es derrotada, fragmentos de su red pueden sobrevivir y reactivarse. Esa es la clave de su uso. No es el encuentro final. Es el sistema que lo hace posible.