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Vademecum Her Doktor: Hee-Man: Master of None (1985)

Vademecum Her Doktor:

Hee-Man: Master of None (1985)

Parodia realizada en Filipinas de la producción de Cannon Films “He-Man y los Masters del Universo” (1983). Escrita por Woodrow Serafin y protagonizada por el cómico Redford White. Su director era una habitual de los remake filipinos de otras prelículas comerciales americanas.

Director: Tony Y. Reyes

Nacionalidad: Filipinas

Buff…. “Hee-Man: Master of None” es un claro ejemplo de película que es tan cutre que a veces te tienes que reír. Es realmente mala. Mala con dolor. Pero tan mala que me ha parecido interesante. Si no vais a verla, al menos mirad los intervalos siguientes: del minuto 50:00 al 51:30, y del 01:22:25 al 01:23:13.

Nuestro protagonista se llama Herman, y va acompañado de Dilo, “El Risitas” filipino, que es mudo pero que se expresa con maullidos de gato en celo tras sobredosis de laxantes. Tras encontrarse con un personaje tipo timador llamado Bato, se entera de que, en realidad, Herman es un príncipe de un reino y le es entregada la espada de Greystone.

Ese intervalo que os recomiendo, es la primera vez que, siguiendo las instrucciones de Bato, convoca el poder de la espada, emulando esa impresionante secuencia de nuestra infancia de “… por el poder de Greyskull… (música pelos como escarpias) … yo tengo el poderrrrrr…”. La parodia alcanza un nivel de cutrerío esperpéntico que también pone el vello de punta pero en sentido contrario. He visto esta escena tres veces. Es antología pura y dura del cine cutre. Debe ser estudiada por las futuras generaciones.

El malo es un tal Black Tengko, con su espada de neón fundido rosa, y su máscara de “Skeletor”, que es como la del fantasma de la ópera pero hecha de papel maché de ese que hacíamos en parvulitos con el cartón de las hueveras. Éste, envía a sus secuaces… atentos… a ¿Ram-man anoréxico? o a ¿Whiplash orejón? para evitar que Herman, ahora Hee-Man cuando saca la espada, rescate del baúl de Karina a su padre, el rey Artuz, y a su madre, la reina Guadalupe, sí, sí, Guadalupe, como la hermana de mi tía Rosalía de Jabalquinto.

Pero el surrealismo no termina aquí… hay un personaje… que acompaña a una amazona de muy buen ver… este personaje… es… probablemente… el personaje más sarasa de la historia del cine de espada y brujería. Por si fuera poco, va vestido en plan cabaretera con las pieles de tigre blanco que mi mujer tomó prestadas de la casa de Rick James. Esto es verídico y, si mi mujer no las ha tirado, estarán en la caja de los disfraces. En el segundo intervalo de la película que os recomiendo, lo veréis combatiendo con su arma preferida… la bola con cadena… mejor dicho… cadenita… ¿mensaje subliminal? El caso es que ésta es la película donde más se usa este arma, primero por Dilo, y luego por el sarasa. Ahora que hablo de armas, sorprendentemente, la mayoría son de metal y tienen una apariencia decente, especialmente las dagas. En particular, me ha gustado la daga parecida a las tipo Mediterráneo que usa la reina Guadalupe, Guadalupe, Guadaluuuupeeeee, para cortar la lengua a su sirviente. Sí, ese es el tono de la película, la benévola madre de Hee-Man corta la lengua a su fiel sirviente “pa que no suelte prenda”. Hay un par de cosas más que hacen sin parar: meter los dedos en los ojos de los otros, soltar bofetadas como si respiraran y darse palmetazos en el cuello por la cantidad de mosquitos.

Otro momento surrealista es la visita al pueblo de los pigmeos, cuya canción tribal es… “Tarzan boy” de Baltimora… (https://www.youtube.com/watch?v=_r0n9Dv6XnY), sí, sí, sin tapujos.

En conclusión, “Hee-Man: Master of None” es un “must” antológico para todo fan del cine cutre. Malísima para el paladar general pero exquisita para los masters de la chapucería.

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Vademecum de Her Doktor: El Barón contra los Demonios (2006)

Vademecum de Her Doktor: El Barón contra los Demonios (2006)

Ideado inicialmente como serial cinematográfico clásico, en un principio se rodó un primer corto estrenado en Sitges en 1996 llamado “Exorcio Deus Machine: La misión”. El largometraje posterior fue elaborado artesanalmente durante los últimos ocho años y parcialmente rodado en escenarios de Tenerife. Dado lo artesanal del proceso de filmación, algunos efectos tardaron semanas en elaborarse. Su responsable quería que la textura digital fruto de la animación por ordenador no se notase por preservar el aspecto añejo de la estética retro-futurista de la película.

Director: Ricardo Ribelles

Nacionalidad: Española

 

Película que deja sabor agridulce. Para dejarlo claro desde el principio, esta película es mala no sólo por su bajo presupuesto, que es perdonable, sino por la historia en sí, que deja mucho que desear y en ocasiones aburre.

Es una pena porque sus aspectos positivos son incluso sorprendentes para una producción española. Por ejemplo, el mundo creado por su autor está lleno de detalles y matices que bien se pueden consultar más detenidamente en la página web de la película. Cada personaje, aunque aparezca unos segundos en pantalla tiene un transfondo trabajado y encajable en la cronología del siglo XXI creada para esta historia. Los efectos especiales, bastante artesanales, son por veces muy atractivos por otras algo patateros. La música que no está mal del todo, se usa en exceso convirtiéndose en cansina. Excepto por el uso (cuántas veces me encuentro con esto últimamente) de la obra de Wagner “El crepúsculo de los dioses”, que siempre es bienvenido.

El guión tiene la complejidad de un cómic serio pero es quizás algo recargado para una película. La narrativa es uno de sus peores defectos, ayudado por las carencias interpretativas de sus actores, evitando en todo momento escenas que requieran cualquier gesticulación que vaya más allá que mantener el ceño fruncido o poner cara de “cantar las cuarenta”.

Los belfianos tienen un diseño estupendo, que no sé por qué me recordaron a “El quinto elemento”. El tema de los mutantes pasa algo desapercibido, incluyendo algunos otros agujeros argumentales que merecían más detenimiento, como el personaje de Alexander.

En conjunto le falta toda la parte artística. Por poner un ejemplo del estilo, un capítulo de “La bola de cristal” tenía más sensibilidad con la imagen y las palabras que esta producción. Es una pena, porque se nota que había cariño en la realización, y es un proyecto que estaba dando tumbos desde 1995. Pasará a la historia del sci-fi español pero creo que era bastante mejorable.

 

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Vademécum de Her Doktor: Karate Kimura 3 (Karate Rock) (1990)

Vademécum de Her Doktor: Karate Kimura 3 (Karate Rock) (1990)

El nombre verdadero de esta tercera entrega originalmente es “Karate Rock”, y no tienen nada que ver con la continuidad de la saga, aunque comparte director con algunas de las pelis anteriores, Fabrizio De Angelis bajo el de Larry Ludman. El cambio de título se debió para aprovechar el nombre de la saga, aunque en Italia ya existia un “Il ragazzo dal kimono d’oro 3″. Convirtiéndose en un explotation de un explotation.

Director: Fabrizio De Angelis

Nacionalidad: Italiana

“Karate Rock” se ha ganado un digno puesto en la lista de películas cuyas copias deben ser destruidas. Son 86 minutos de anticine acompañado de la peor música del programa “Puesta a punto” de Eva Nasarre. La historia es la de siempre: chico encuentra a chica, le aporrea el malo con sus secuaces, se encuentra a maestro oriental, recupera su dignidad batiendo en combate al villano y se queda con la chica. En este caso, a la chica (Nathalie Hendrix) le hacen el cansino truco de ponerle unas gafas para hacerla pasar por pardilla y camuflar que sin ellas podría ser portada del Playboy. Como innovación a los horribles peinados de las chicas de la saga Kimura, esta vez aparecen cabellos tratados con plancha, toda una revolución en esa época, pero en la misma línea hortera. Técnicamente “Karate Rock” es anticine, es una basura en lo que concierne fotografía, iluminación, coreografía de las peleas, interpretación, guión, técnicas narrativas… pura calidad Telenieve. Las escenas están compuestas con muy mal gusto, destacando negativamente las de la discoteca.
Esta película es la confirmación social de que si sabías karate y además bailar, no necesitabas nada más en la vida, las hembras acudirían a comerte el sargo crudo sin dudarlo.
En conclusión, probablemente la peor película del karatekidexplotiation, además de los combates más penosos de toda la historia del cine, no tiene ningún aspecto antológico salvo su eventual pertenencia a la saga Kimura.

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Vademédum de Her Doktor: Karate Kimura (1987)

Vademédum de Her Doktor: Karate Kimura (1987)

“Karate Kimura” con título italiano de “Il ragazzo dal kimono d’oro”, conocida en EEUU como “Karate Warrior”. Fue rodada en Filipinas por Fabrizio de Angelis, productor de los mejores films de Lucio Fulgi,  que como otros tanto directores italianos del explotation firmaba como Larry Ludman.

Se filmaron hasta 6 pelis de la saga. A nuestro pais solo llegaron las tres primeras bajo el nombre de Karare Kimura, pero siendo la tercera en españa “Karate Rock”.

Director: Fabrizio de Angelis

Nacionalidad: Italia.

“Kárate Kimura” es una película mala pero que se deja ver, y que en los ochenta era bastante aceptable. Lo más importante es lo peor, o sea, las peleas. Es una de las películas de artes marciales con menos artes marciales de la historia. Sin embargo, lo compensa con un guión algo cuidado (atención que no digo que sea bueno) para este tipo de películas, unos actores medianamente aceptables, y un protagonista algo carismático. El que carece de carisma totalmente es Quino (¡al poco llegaría el grandioso Tom-Po!). A momentos es entretenida a momentos es aburrida. El maestro Kimura dice que le agobia que hablen pero se pasa todo su metraje dándole a la sin hueso. El áctor que lo interpreta se llama Ken Watanabe. Pensé que sería pariente del científico alelado de Godzilla, pero se ve que no tiene nada que ver. Kim Rossi Stuart, protagonista de “Kárate Kimura”, continuaría como actor, e incluso director, en mejores películas posteriores. Así que este es una excepción a los casos de “one-hit” ochentosos.

El kimono dorado debe ser estupendo y suavecito para ir a dormir pero para luchar me parece que no es muy práctico. Eso sí, vistoso y elegante más que ninguno. En conclusión, mala pero no tan mala.

Por último, al final de la película aparecen trailers a la antigua usanza. Qué elegancia y qué pena que ahora sea imprescindible añadirles ruidos de coches derrapando y acelerar las imágenes a mil fotogramas por segundo.

Solo por decir “Yo he visto la saga Karate Kimura, aparta gafapasta que crees saber de CINE” merece la pena.

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Vademécum de Her Doktor: La espada invencible (1980)

Vademécum de Her Doktor: La espada invencible (1980)

Película protagonizada por John Terry, que años después apreció en Lost, y por Jack Palance posteriormente ganador de los premios Oscar y Globo de Oro. También aparecen otros dos actores habituales del cine de espada y brujería como Ferdy Mayne, en “Conan, el destructor” y Bernard Bresslaw quien en “La espada invencible” interpreta a un gigante, en “Krull” interpreta al cíclope.

Director: Terry Marcel

Nacionalidad: Reino Unido

Tal como la escenografía delata, esta película contaba con muy poco presupuesto, pero, sin embargo, ha sido muy bien aprovechado.
Esta película de aventuras de “espada y brujería” cuenta con todos los elementos para pertenecer a este subgénero: espada, brujería, inocente acosado/a por rufianes, un malo maloso, un héroe con un variopinto grupo de compañeros, algunas armas y armaduras, y algo de humor. Los combates son absurdos y la música es una mala mezcla de Alan Parson’s Project y Camela (tecno-rumba medieval).

Muchos pensarán al ver la película “ah! esto es una mala copia de esta escena de esta película! ah! esta escena es un plagio de esta otra…!” pero si os fijáis, esta película es de 1980, predecesora de muchas otras con las que tendrá algunos elementos en común. Por eso mismo, considero que esta película debe pasar a la lista de esenciales de la “Espada y Brujería”.

Con respecto a los personajes, destacaría al villano Voltan, puro ejemplo de caótico malvado, interpretado por Jack Palance, que le pilló el gustillo a este tipo de películillas (o no tendría más remedio) y repitiría posteriormente en “Gor” (yendo su carrera cada vez a más con títulos como “Cyborg II”, “El reno perdido de Santa Claus”, “Buffalo Girls” o “Este poli es un panoli”). El protagonista “El Halcón” es un sosaina de mucho cuidado pero sus aventuras las amenizan Gort el gigante de las colinas (que de gigante de las colinas no tiene nada, salvo la baja inteligencia), Crow el elfo (que lamentablemente en la traducción española es llamado “gnomo”) y Baldin el enano de las montañas (por fin, un enano ladrón en una película). Además del villano y los tres amigos, me ha gustado también Drogo, el hijo de Voltan, y el hecho de que matar a personajes principales no sea un problema (eso siempre me encanta). La historia en sí no es nada del otro mundo y los flashbacks son vomitivos. Por último decir que los conjuros de la bruja hacen un ruido muy similar al que haría muy posteriormente el cubo horádrico de “Diablo 2”. En conclusión, película justilla pero entretenida, curiosa y aceptable en general.

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Vademécum de Her Doktor: El caballero del dragón (1985)

Vademécum de Her Doktor: El caballero del dragón (1985)

Es una de las películas más caras del cine español, fue un fracaso estrepitoso que no recaudó ni la mitad de lo que costó. Al contar con un reparto internacional, la película se estrenó, a destiempo, en gran parte del planeta, siendo un fracaso en todos los lugares. En 1993 la película pasa a ser de dominio público, lo que hace que se edite en los Estados Unidos por varias productoras (aunque de manera legal), consiguiendo una galería de carátulas a cual más delirante, destacando una en la que, para aprovechar el protagonismo de Klaus Kinski, roba una imagen de la película “Aguirre, la cólera de Dios” en la que él aparece, la colocan al lado de la nave espacial y se inventan un dragón mecánico.

Director: Fernando Colomo

Nacionalidad: España

Por fin he visto “El caballero del dragón”. Era una película que sabía que existía y no recordaba si la había visto en mi niñez o no. La sensación que sí tenía es que era chunga y prueba de ello son los numerosos blogs que la ponen a la altura del betún.

La historia es una mezcla del mito de San Jorge y “Un astronauta en la corte del Rey Arturo”, y con esto no desvelo nada, porque si algo tiene esta película es falta de emoción, misterio o clímax. La historia va de una princesa pusilánime y tontalaba pero muy buscona (María Lamor) que se enamora tontamente de un Ziggy Stardust enlatado (Miguel Bosé!!) que viene con una especie de nave hecha con las piezas más roñosas que se puedan encontrar en un desguace de gruas de construcción. A todo esto hay un aspirante a caballero (Harvey Keitel) que le hecha los tejos a la princesa continuamente y que trata de salir de su condición de villano a toda costa, ya sea mediante la técnica de braguetazo, chantaje o engaño, eso sí, todo con mucho honor. Como trama paralela está la pretendida mofa a la iglesia y a la superstición (diezmo, gato negro, santería, posesiones, interpretación de las escrituras, demonio…) llevada de forma renqueante por un ambiguo alquimista (Klaus Kinski) y un histérico clérigo (Fernando Rey). Aparece el personaje del caballero que ha jurado no permitir cruzar el puente a no ser que se le derrote en un combate justo, que poco tiempo después será mucho mejor llevado al cine a través de Sir Didymus en la maravillosa “Dentro del laberinto”.

El vestuario y los escenarios están penosamente aprovechados. Se rodó parcialmente en el castillo de Requesens en La Junquera (Gerona). Los actores se pasan la película con cara de “vaya chorradas me hace hacer el director”, aunque se nota el plus aportado por la presencia de Harvey Keitel y, aunque algo justillo, Klaus Kinski (que siempre me gusta ver en la pantalla esa cara de loco psicópata que tiene). La dirección de actores creo que es mala y los toques de humor innecesarios y sin gracia alguna. Sólo me han gustado las escenas en las que el heraldo anuncia edictos reales a los pueblerinos. En si, el título es engañoso, y probablemente haya sido una gran decepción para muchos niños que esas mañanas de verano se hayan dirigido a alquilar el VHS al “Club Yoldan” a alquilar una película de fantasía, espada y brujería. Y es que al fin y al cabo, con todo lo original que Fernando Colomo haya querido ser, y con todo el principal plantel internacional, “El caballero del dragón” es un fistro.

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Vademécum de Her Doktor: Fire a Ice. The Dragon Chronicles (2008)

Vademécum de Her Doktor: Fire a Ice. The Dragon Chronicles (2008)

Película filmada para la televisión. Es la primera producción de Media Pro Pictures que buscaba aprovechar la racha de éxitos de películas de temática fantástica en la pantalla grande, para crear un proyecto que iba más allá de la producción para televisión, desarrollando además un videojuego con el mismo nombre y una adaptación en novela escrita por Stelan Turlea, un famoso escritor de literatura juvenil de Rumania. Traducida en España como El dragón y la princesa.

Director: Pitof

Nacionalidad: Rumania

Vamos a ver… si hasta al director, Pitof, (realizador de la muy interesante “Vidocq” y del bodrio de “Catwoman”) le debió dar vergüenza y firmó con su nombre original no comercial, Jean C. Comar. Menudo fistro de película. Pitof confirma que está acabado.

La historia trata de un dragón-mantarraya que está todo el día en ascuas, que asola periódicamente un reino compuesto por cuatro componentes de la nobleza, veinte soldados y cien villanos; demografía perfecta para convertirse en el primer paraíso fiscal del medievo. Pero cuidado, que en este medievo los hermanos Lumière llegarían con sus truquitos con retraso por culpa de Gimli. Resulta que la princesa, hija de Imhotep, sale en busca de un antiguo héroe para poner remedio al susodicho problemilla incandescente, ya que, en caso contrario, ella misma será ofrecida como canapé.

Durante su búsqueda en el bosque al estilo “The Village”, se encuentra a Gimli y ambos son atacados, en una escena más que lamentable, por los hombres-hojarasca. Menos mal que acude en su ayuda el guaperas de turno que lanza cuchillos a “puñaos” que ya le hubiera gustado a Ángel Cristo contratarlo para su circo. Al poco, la princesa descubre que el lanzacuchillos es el hijo del héroe que buscaba, y que éste está muerto. Pero bueno, como aún queda mucho metraje de película por vomitar, el neo-héroe va al castillo de Imhotep a ver qué leches pasa y a probar una ballesta triple muy chula que tira inventillos de Gimli. A la vez hay una historia paralela en la que el rey Javivi, antagonista de Imhotep, que se quiere, subliminalmente, cepillar a la reina Imhotepa y quedarse con “tó”.

En este punto de la película, el espectador ya sabe a lo que se está enfrentando, y si sigue visionándola, que no diga luego que no se veía venir. Pues resulta que para matar al dragón-mantarraya de fuego lo mejor es sacar de su latencia al dragón-mantarraya de hielo que se las gasta igual que el otro. A partir de aquí, ya no hay historia, si no que se convierte en una metáfora de los créditos finales de Benny Hill en los que corretean la princesa, el neo-héroe, un traidor de la corte, y el dragón-mantarraya de hielo. La escena clímax en el acantilado, en la que el neo-héroe corretea al dragón-mantarraya de hielo llevando en su mano y lanzando al acantilado un canicazo de gasolina, es de las peores escenas que se pueden visionar considerando todos los aspectos técnicos, visuales, narrativos y diarreicos.

Técnicamente, salvo por el uso de la cámara en puntuales momentos, la película es una basura. Se nota que su director era un experto en efectos visuales, pero hasta el resultado de CGI es pobre. Si bien es cierto que los dragones están bastante bien hechos, los escenarios de exteriores y las escenas de acción son un verdadero truño. La iluminación es demasiado artificial y a menudo descuidada. El maquillaje es malísimo, pero malo, malo. Es antimaquillaje. Y ya, lo que es malo con dolor es el vestuario. No sé en qué estarían pensando para ataviar a todo el mundo con las mantillas que se usan para cubrir las mesas de los braseros. Eso sí, de todos los colores y estampados posibles. Ambientación medieval total.

Las interpretaciones… bueno… en general, los actorcillos de poca monta se defienden en algunos pasajes y en otros están simplemente patéticos. Gimli es el único que se salva. Y el que se lleva la palma por su malísima actuación es Arnold Vosloo, que interpreta al rey bueno, rectifico, que se supone que interpreta al rey bueno. Ya estaba sobreviviendo de telefilmes y series, y con este papel se ha garantizado su continuidad en ese sector. Adiós Pitof, adiós Arnold Vosloo.

Las armaduras… ¡pero qué mierda es esta! no sé qué decir, es indescriptible el nivel de cutrez. Mi padre le hizo una vez a mi hermano un escudo, para su disfraz de centurión o sarraceno (ahora no me acuerdo exactamente), pintando de plateado un tapacubos de un coche. Mi hermano lo paseó por Mahón sin problema, gloriosos ochenta. ¡Pues era mejor que las armaduras de esta película! Las armas no están tan mal en general, pero no sé para que las llevan si en los combates sólo se mueve la cámara de un lado a otro caóticamente y no se ve un simple choche de espadas. Los escenarios son escasos, pero hay que reconocer que el salón real está muy currado; aunque a veces se note el carton-piedra de los muretes.

En conclusión, “El dragón y la princesa” es una película irregular, en la que se pueden encontrar momentos aceptables de un minuto de duración total insertados en 84 minutos de basura.

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Vademécum de Her Doktor: Tunka el guerrero (1983)

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Vademécum de Her Doktor: Tunka el guerrero (1983)

El actor, director, guionista y productor Joaquín Gómez Sáinz o, bajo el seudónimo Dan Barry, continua con la moda de las exploitations sobre bárbaros casposos -antes ya había flirteado con el peplum en Los Cántabros (1981), y Estirpe de Dioses (1982). La película por desavenencias con la productora terminó enlatada y ni siquiera llegó a estrenarse en cines. Cuentan que un operador cegato que destrozó los mejores planos.

Nacionalidad: España

Director: Joaquín Gómez Sáinz

Ufff…. Tunka… qué sufrimiento… “Tunka el guerrero” es una película española ambientada en un futuro postapocalíptico donde el protagonista, un sucedáneo de bárbaro, media entre una sociedad femenina tipo amazonas feas y una sociedad masculina tipo lerdos feos. No voy a entrar en aspectos técnicos ni artísticos. Todos son sumamente pésimos. No se salva nada. Es puro anticine. He leído que ni siquiera se estrenó. Sin embargo, presenta algunos aspectos curiosos. Primero, “Tunca” (con “c” en lugar de “k”) significa en español de México, según la RAE, “puerca”, o “mutilado de algún miembro” o “corto”. Lo cual es un nombre que le va de maravilla al personaje protagonista interpretado por Rosendo, no perdón, por Joaquín Gómez, menudo careto, quien a su vez es el director de este engendro fílmico. Este actor tiene una voz grave característica, que me hizo pensar en José Martínez Blanco, pero se ve que no, que es su genuina voz, la que también salía de la boca de Chiprell en “Los Aurones”. La carrera en el cine de Joaquín Gómez (pseudónimo Dan Barry) no destaca por grandes títulos aunque algunos no dejan de ser curiosos: “Consultorio sexológico” y “Bragas calientes”. En “Tunka el guerrero” sólo aparece un atisbo puntual y casi anecdótico de interpretación, y este viene del actor Tom Hernández (siendo ésta su última película) que da vida a el “Gran Sabio”, una especie de enajenado profeta que aparece a modo de sobresalto entre escena y escena soltando aburridos blablablas. Se ve que este actor era todo un personaje pero no viene al caso. El resto del casting, en la línea del protagonista, está compuesto por ¿actores? tremendamente feos que les da la risa cuando les están apresando o apaleando. Como es costumbre, algunas de las pelucas son antológicas, pero cabe más aún destacar el vestuario… no sé… es pura basura… esas vestimentas de color rojo chillón… esa Dama de Elche…

En resumen, un desfile continuo de cabareteras. Por último, querría comentar algo sobre los exteriores. Señor Joaquín Barry, si va a filmar en el teatro romano de Mérida, ¡¡¡no haga este truño de película!!!

Her Doktor

Vademécum de Her Doktor: Beowulf La leyenda (1999)

Vademécum de Her Doktor: Beowulf La leyenda (1999)

En la BSO participa el DJ Ben Watkins, conocido como Juno Reactor. Además durante la película se escuchan temas de grupos como Fear Factory, Anthrax, Monster Magnet y KMFDM entre otros. En palabras de Christopher Lambert, la película se desarrolla en un entorno “tecno-mistico-futurista”. Christopher Lambert declinó participar como secundario en “Mortal Kombat: Annihilation” para protagonizar esta cinta.

Título original: Beowulf

Director: Graham Baker

Nacionalidad: Estados Unidos

“Beowulf, la leyenda” hace un flaco favor a la leyenda de Beowulf. De hecho, es la versión más pestilente que he visto, estando bastante por debajo de “Beowulf & Grendel”. Lo más insoportable es la música pastillera tecno-churri que invita a quitar el sonido. Es tan desagradable como el pelo teñido de Christopher Lambert. La película revisa la historia de este héroe situándolo en un ambiente postapocalíptico que combina elementos medievales y modernos. El guión es tan malo como simplón, y la narrativa es horrible y terriblemente infantiloide. El casting es regular, siendo el peor escogido Christopher Lambert, y un acierto, Rhona Mitra, por una simple razón (o dos). El atrezo es interesante y variado, destacando la grandísima variedad de modelos de armas que aparecen. Sin ir más lejos, se pueden incluso ver rarezas del mundo de Kryn, como armas parecidas a un clabbard, un lajang, un main-gauché (éste no es de Krynn), un trimayal o un katar. La excepción es una ridícula espada lanzadora de CDs. Así que ya he mencionado los dos únicos aspectos positivos de esta película: el atrezo armamentístico y Rhona Mitra. Lo demás es basura. Los golpes de efecto, como el sacrificio de la chica del principio, o la transformación de la bruja, son ridículos. Los efectos especiales baratos a más no poder, como se ve claramente en la escena del castillo incendiado, o el horrible uso del fondo verde y de la niebla; los efectos de “El dragón y la princesa” son magistrales en comparación con los de esta película. El diseño de Grendel y su efecto de silueta imprecisa son simplemente vomitivos, aunque hay que reconocer que va a juego con la música. El estilo del cámara es mareante y la fotografía nada especial; y las luchas filmadas a tal velocidad que no se distingue nada. En definitiva, “Beowulf, la leyenda” es una película bastante olvidable que desmitifica al héroe convirtiéndole en un híbrido de saltimbanqui e inspector Gadget cuya única proeza es llevarse al catre al único elemento atractivo de la historia.
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Vademécum de Her Doktor: Yor. El cazador que vino del futuro (1983)

Vademécum de Her Doktor: Yor. El cazador que vino del futuro (1983)

Il Mondo Di Yor / Yor, the Hunter from the Future

Director: Anotnio Margheriti

Nacionalidad: Italia

Adaptación del cómic argentino Henga, el cazador creado por Ray Collins (seudónimo del argentino Eugenio Zappietro), Juan Zanotto y Alfredo Julio Grassi, en una producción italo-francesa-turca. Filmada originalmente como miniserie para televisión de cuatro capítulos de una hora de duración cada uno. Acabó convertida en un conglomerado de hora y media para cines. Su estreno en su formato original fue posteriormente debido a que la RAI la emitiera como relleno para su programación de madrugada.

 ¡Vaya pelucones!

Yor, el cazador que vino del futuro” es una película con un argumento mal desarrollado, caótico, falto de alma, en momentos aburrido, y con un actor protagonista realmente falto de carisma; pero, en su conjunto, este film es relativamente atractivo por la diversidad de situaciones que viven los protagonistas, por la falta de complejos a la hora de tomar elementos de otras películas, por su calidad técnica algo (¡sólo algo!) superior a otras producciones de este tipo, y por lo mejor con diferencia, la antológica escena planeadora de Yor y el mobat (murciélago gigante).

La película empieza bien. Exteriores de parajes semidesérticos con piedras fálicas de Turquía con títulos de créditos con letras rojas llamativas y una atractiva música tecno-pop. Inmediatamente aparece nuestro protagonista en escena, y nuestra primera buena impresión decae. Red Brown, Capitán América baratillo, y que también apareció en “Cromwell, el rey de los bárbaros”, encarna a Yor, un cazador de una era indeterminada, que va corriendo como si fuera pisando huevos, con un hacha de piedra en la mano, y que además de gastar menos en ropa que yo en peines, lleva un pelucón rubio antológico, casi peor que el de Mace de “La conquista de la tierra perdida”. Nuestro particular Lou Ferrigno salva a una chica de muy buen ver (Corinne Cléry, nada más ni nada menos que “O” y chica Bond en “Moonraker”) del ataque de un Triceratops-Stegosaurio con muy malas pulgas que interpreto que defendía a su retoño Polacanthus-fraggle de ser cazado por ella y su padre, primo de Orson Welles.

Bueno, pues parece que estamos ante una película claramente inspirada por “Hace un millón de años”, puesto que esta chica y su padre pertenecen a una tribu de cavernícolas que viven en Cales Coves pero sin mar, pero sí con unos vecinos belicosos que serán los desencadenantes de las sucesivas aventuras que vivirá nuestro protagonista. La película vira entonces a la línea de “En busca de el fuego”, tocando “El planeta de los simios”, y… empiezan a aparecer elementos tecnlógicos… acercándonos a “Flash Gordon” y terminando con “La fuga de Logan”, y puede que me haya dejado muchas más por el camino; porque sí, estamos ante una película-fusión en Pelucón-World. Así que a mitad de la película, Yor se encuentra con una paisana que es la reencarnación mal maquillada de Daenerys, los cavernícolas son atacados por un Dimetrodon gigante y durante el último tercio de la historia aparece un ejército de trooper-robots oscuros liderados por Dark Sidious. ¡Qué por giros argumentales no quede!

Si bien a nivel técnico es superior a producciones como “Thor, el conquistador”, y el vestuario y armas no están del todo mal, el maquillaje a veces roza lo patético, las actuaciones son en general muy pobres, sobretodo la de Red Brown y los efectos especiales de los monstruos son de lo peor que he visto. Por cierto, ¿cómo consigue Yor un afeitado facial tan perfecto?

En conclusión, “Yor, el cazador que vino del futuro” es una película tremendamente irregular, mezcolanza de otras películas mucho mejores, con pasajes antológicos (Yor con el murciélago) alternados con momentos de calidad muy discutible, y que destaca por tener a uno de los protagonistas menos carismáticos de la historia del cine.

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