Mes: abril 2016

Vademecum Her Doktor: Hee-Man: Master of None (1985)

Vademecum Her Doktor:

Hee-Man: Master of None (1985)

Parodia realizada en Filipinas de la producción de Cannon Films “He-Man y los Masters del Universo” (1983). Escrita por Woodrow Serafin y protagonizada por el cómico Redford White. Su director era una habitual de los remake filipinos de otras prelículas comerciales americanas.

Director: Tony Y. Reyes

Nacionalidad: Filipinas

Buff…. “Hee-Man: Master of None” es un claro ejemplo de película que es tan cutre que a veces te tienes que reír. Es realmente mala. Mala con dolor. Pero tan mala que me ha parecido interesante. Si no vais a verla, al menos mirad los intervalos siguientes: del minuto 50:00 al 51:30, y del 01:22:25 al 01:23:13.

Nuestro protagonista se llama Herman, y va acompañado de Dilo, “El Risitas” filipino, que es mudo pero que se expresa con maullidos de gato en celo tras sobredosis de laxantes. Tras encontrarse con un personaje tipo timador llamado Bato, se entera de que, en realidad, Herman es un príncipe de un reino y le es entregada la espada de Greystone.

Ese intervalo que os recomiendo, es la primera vez que, siguiendo las instrucciones de Bato, convoca el poder de la espada, emulando esa impresionante secuencia de nuestra infancia de “… por el poder de Greyskull… (música pelos como escarpias) … yo tengo el poderrrrrr…”. La parodia alcanza un nivel de cutrerío esperpéntico que también pone el vello de punta pero en sentido contrario. He visto esta escena tres veces. Es antología pura y dura del cine cutre. Debe ser estudiada por las futuras generaciones.

El malo es un tal Black Tengko, con su espada de neón fundido rosa, y su máscara de “Skeletor”, que es como la del fantasma de la ópera pero hecha de papel maché de ese que hacíamos en parvulitos con el cartón de las hueveras. Éste, envía a sus secuaces… atentos… a ¿Ram-man anoréxico? o a ¿Whiplash orejón? para evitar que Herman, ahora Hee-Man cuando saca la espada, rescate del baúl de Karina a su padre, el rey Artuz, y a su madre, la reina Guadalupe, sí, sí, Guadalupe, como la hermana de mi tía Rosalía de Jabalquinto.

Pero el surrealismo no termina aquí… hay un personaje… que acompaña a una amazona de muy buen ver… este personaje… es… probablemente… el personaje más sarasa de la historia del cine de espada y brujería. Por si fuera poco, va vestido en plan cabaretera con las pieles de tigre blanco que mi mujer tomó prestadas de la casa de Rick James. Esto es verídico y, si mi mujer no las ha tirado, estarán en la caja de los disfraces. En el segundo intervalo de la película que os recomiendo, lo veréis combatiendo con su arma preferida… la bola con cadena… mejor dicho… cadenita… ¿mensaje subliminal? El caso es que ésta es la película donde más se usa este arma, primero por Dilo, y luego por el sarasa. Ahora que hablo de armas, sorprendentemente, la mayoría son de metal y tienen una apariencia decente, especialmente las dagas. En particular, me ha gustado la daga parecida a las tipo Mediterráneo que usa la reina Guadalupe, Guadalupe, Guadaluuuupeeeee, para cortar la lengua a su sirviente. Sí, ese es el tono de la película, la benévola madre de Hee-Man corta la lengua a su fiel sirviente “pa que no suelte prenda”. Hay un par de cosas más que hacen sin parar: meter los dedos en los ojos de los otros, soltar bofetadas como si respiraran y darse palmetazos en el cuello por la cantidad de mosquitos.

Otro momento surrealista es la visita al pueblo de los pigmeos, cuya canción tribal es… “Tarzan boy” de Baltimora… (https://www.youtube.com/watch?v=_r0n9Dv6XnY), sí, sí, sin tapujos.

En conclusión, “Hee-Man: Master of None” es un “must” antológico para todo fan del cine cutre. Malísima para el paladar general pero exquisita para los masters de la chapucería.

Her Doktor