

Detrás de las cámaras: Mr Spock


Detrás de las cámaras: Mr Spock






Vademédum de Her Doktor: Karate Kimura (1987)
“Karate Kimura” con título italiano de “Il ragazzo dal kimono d’oro”, conocida en EEUU como “Karate Warrior”. Fue rodada en Filipinas por Fabrizio de Angelis, productor de los mejores films de Lucio Fulgi, que como otros tanto directores italianos del explotation firmaba como Larry Ludman.
Se filmaron hasta 6 pelis de la saga. A nuestro pais solo llegaron las tres primeras bajo el nombre de Karare Kimura, pero siendo la tercera en españa “Karate Rock”.
Director: Fabrizio de Angelis
Nacionalidad: Italia.

“Kárate Kimura” es una película mala pero que se deja ver, y que en los ochenta era bastante aceptable. Lo más importante es lo peor, o sea, las peleas. Es una de las películas de artes marciales con menos artes marciales de la historia. Sin embargo, lo compensa con un guión algo cuidado (atención que no digo que sea bueno) para este tipo de películas, unos actores medianamente aceptables, y un protagonista algo carismático. El que carece de carisma totalmente es Quino (¡al poco llegaría el grandioso Tom-Po!). A momentos es entretenida a momentos es aburrida. El maestro Kimura dice que le agobia que hablen pero se pasa todo su metraje dándole a la sin hueso. El áctor que lo interpreta se llama Ken Watanabe. Pensé que sería pariente del científico alelado de Godzilla, pero se ve que no tiene nada que ver. Kim Rossi Stuart, protagonista de “Kárate Kimura”, continuaría como actor, e incluso director, en mejores películas posteriores. Así que este es una excepción a los casos de “one-hit” ochentosos.
El kimono dorado debe ser estupendo y suavecito para ir a dormir pero para luchar me parece que no es muy práctico. Eso sí, vistoso y elegante más que ninguno. En conclusión, mala pero no tan mala.
Por último, al final de la película aparecen trailers a la antigua usanza. Qué elegancia y qué pena que ahora sea imprescindible añadirles ruidos de coches derrapando y acelerar las imágenes a mil fotogramas por segundo.
Solo por decir “Yo he visto la saga Karate Kimura, aparta gafapasta que crees saber de CINE” merece la pena.
Her Doktor




Al Borde del Spoiler: El coloso de Nueva York (1958)
El coloso de Nueva York (1958) Eugène Lourié es un cruce explotation entre Tobor the Great (1954) Lee Sholem y Donovan’s Brain (1953) Felix E. Feist. La acción trascurre en Nueva York, que vuelve a ser amenazada por una criatura mortífera, en esta ocasión, un gigante de hierro controlado por un cerebro diabólico.
Un cutrefilm monumental que no podemos dejar de ver, sobre todo cuando es Martin Ross quien le da vida al monstruo y persigue a una Mala Powers en camisón vaporoso. ¡Aplastante!
La trama, se centra en Jeremy Spensser, un científico brillante cuyas investigaciones están a punto de erradicar el hambre en el mundo. Cuando muere en un estúpido accidente, su padre, un neurocirujano de renombre, implanta su cerebro en un robot concebido por su otro hijo, un especialista en electrónica. Pero la operación tendrá consecuencias inesperadas para las mentes pensantes detrás de esa maravillosa idea…
Charles A.R. Byrne

La fiebre del ajedrez (1925) Vsevolod Pudovkin y Nikolai Shpikovsky, es un cortometraje mudo soviético durante el torneo de ajedrez de Moscú de 1925, realizada por Pudovkin durante la pausa en el rodaje del documental Mechanics of the Brain. Este documental soviético de 1926 dirigido por Pudovkin, constituye una popularización de los estudios de Ivan Pavlov sobre el condicionamiento clásico, y se considera la primera película de divulgación científica rusa.
Es una de las primeras filmaciones hechas sobre ajedrez. El corto se centra en el torneo de Moscú de 1925, uno de los primeros en tener relevancia internacional. En efecto, en el mismo participaron grandes figuras de la época como el vigente campeón mundial Capablanca, junto con Lasker (ex-campeón mundial), Marshall, Tartakower, Reti, Rubinstein y Bogoljub (quién ganaría el torneo), entre otros.
A través de la historia de una pareja de jóvenes y sus desavenencias durante la competición, Vsevolod Poudovkine decidió hacer una sátira de la fiebre por el ajedrez que se desató en Moscú con motivo del Torneo Internacional de Ajedrez de 1925.
A través de una historia de amor, presenta como el ajedrez se estaba volviendo una auténtica obsesión en la reciente Rusia soviética. Un amor al juego a ojos de la prometida del protagonista, se contrapone a su amor conyugal.
De hecho, históricamente los rusos pronto empezarían un dominio del juego que daría lugar a grandes campeones mundiales como Alekhine, Botvinnik, Tal, Smyslov, Karpov y Kasparov. Esta ‘fiebre’ llegaría incluso a un estatus de representar su superioridad intelectual a través de su superioridad en el ajedrez, punto que tendría su auge políticamente en el campeonato mundial de 1972 entre Fischer y Spassky.

Charles A.R. Byrne
Vademécum de Her Doktor: La espada invencible (1980).
Película protagonizada por John Terry, que años después apreció en Lost, y por Jack Palance posteriormente ganador de los premios Oscar y Globo de Oro. También aparecen otros dos actores habituales del cine de espada y brujería como Ferdy Mayne, en Conan, el destructor (1984) y Bernard Bresslaw quien en La espada invencible interpreta a un gigante, en Krull (1983) interpreta al cíclope.
Director: Terry Marcel.
Nacionalidad: Reino Unido.
Tal como la escenografía delata, esta película contaba con muy poco presupuesto, pero, sin embargo, ha sido muy bien aprovechado.
Esta película de aventuras de “espada y brujería” cuenta con todos los elementos para pertenecer a este subgénero: espada, brujería, inocente acosado/a por rufianes, un malo maloso, un héroe con un variopinto grupo de compañeros, algunas armas y armaduras, y algo de humor. Los combates son absurdos y la música es una mala mezcla de Alan Parson’s Project y Camela (tecno-rumba medieval).
Muchos pensarán al ver la película “ah! esto es una mala copia de esta escena de esta película! ah! esta escena es un plagio de esta otra…!” pero si os fijáis, esta película es de 1980, predecesora de muchas otras con las que tendrá algunos elementos en común. Por eso mismo, considero que esta película debe pasar a la lista de esenciales de la “Espada y Brujería”.
Con respecto a los personajes, destacaría al villano Voltan, puro ejemplo de caótico malvado, interpretado por Jack Palance, que le pilló el gustillo a este tipo de películillas (o no tendría más remedio) y repitiría posteriormente en “Gor” (yendo su carrera cada vez a más con títulos como “Cyborg II”, “El reno perdido de Santa Claus”, “Buffalo Girls” o “Este poli es un panoli”).
El protagonista “El Halcón” es un sosaina de mucho cuidado pero sus aventuras las amenizan Gort el gigante de las colinas (que de gigante de las colinas no tiene nada, salvo la baja inteligencia), Crow el elfo (que lamentablemente en la traducción española es llamado “gnomo”) y Baldin el enano de las montañas (por fin, un enano ladrón en una película). Además del villano y los tres amigos, me ha gustado también Drogo, el hijo de Voltan, y el hecho de que matar a personajes principales no sea un problema (eso siempre me encanta).
La historia en sí no es nada del otro mundo y los flashbacks son vomitivos. Por último decir que los conjuros de la bruja hacen un ruido muy similar al que haría muy posteriormente el cubo horádrico de “Diablo 2”. En conclusión, película justilla pero entretenida, curiosa y aceptable en general.
Her Doktor

What if. La película imposible de Lobezno. Con Al Pacino dirigido por Sam Peckinpahy con Lou Ferringo como Hulk.

Cartel polaco del Retorno del Jedi por Witold Dybowski

‘Know Your Enemy: Xenomorph’, An Art Print Inspired by James Cameron’s Classic Sci-Fi Action Horror Film ‘Aliens’








Vademécum de Her Doktor: El caballero del dragón (1985)
Es una de las películas más caras del cine español, fue un fracaso estrepitoso que no recaudó ni la mitad de lo que costó. Al contar con un reparto internacional, con figuras como Harvey Keitel y Klaus Kinki, la película se estrenó, a destiempo, en gran parte del planeta, siendo un fracaso en todos los lugares.
En 1993 la película pasa a ser de dominio público, lo que hace que se edite en los Estados Unidos por varias productoras (aunque de manera legal), consiguiendo una galería de carátulas a cual más delirante, destacando una en la que, para aprovechar el protagonismo de Klaus Kinski, roba una imagen de la película Aguirre, la cólera de Dios en la que él aparece, la colocan al lado de la nave espacial y se inventan un dragón mecánico.
Director: Fernando Colomo
Nacionalidad: España

Por fin he visto “El caballero del dragón”. Era una película que sabía que existía y no recordaba si la había visto en mi niñez o no. La sensación que sí tenía es que era chunga y prueba de ello son los numerosos blogs que la ponen a la altura del betún.
La historia es una mezcla del mito de San Jorge y “Un astronauta en la corte del Rey Arturo”, y con esto no desvelo nada, porque si algo tiene esta película es falta de emoción, misterio o clímax. La historia va de una princesa pusilánime y tontalaba pero muy buscona (María Lamor) que se enamora tontamente de un Ziggy Stardust enlatado (Miguel Bosé!!) que viene con una especie de nave hecha con las piezas más roñosas que se puedan encontrar en un desguace de gruas de construcción. A todo esto hay un aspirante a caballero (Harvey Keitel) que le hecha los tejos a la princesa continuamente y que trata de salir de su condición de villano a toda costa, ya sea mediante la técnica de braguetazo, chantaje o engaño, eso sí, todo con mucho honor. Como trama paralela está la pretendida mofa a la iglesia y a la superstición (diezmo, gato negro, santería, posesiones, interpretación de las escrituras, demonio…) llevada de forma renqueante por un ambiguo alquimista (Klaus Kinski) y un histérico clérigo (Fernando Rey). Aparece el personaje del caballero que ha jurado no permitir cruzar el puente a no ser que se le derrote en un combate justo, que poco tiempo después será mucho mejor llevado al cine a través de Sir Didymus en la maravillosa “Dentro del laberinto”.
El vestuario y los escenarios están penosamente aprovechados. Se rodó parcialmente en el castillo de Requesens en La Junquera (Gerona). Los actores se pasan la película con cara de “vaya chorradas me hace hacer el director”, aunque se nota el plus aportado por la presencia de Harvey Keitel y, aunque algo justillo, Klaus Kinski (que siempre me gusta ver en la pantalla esa cara de loco psicópata que tiene). La dirección de actores creo que es mala y los toques de humor innecesarios y sin gracia alguna. Sólo me han gustado las escenas en las que el heraldo anuncia edictos reales a los pueblerinos. En si, el título es engañoso, y probablemente haya sido una gran decepción para muchos niños que esas mañanas de verano se hayan dirigido a alquilar el VHS al “Club Yoldan” a alquilar una película de fantasía, espada y brujería. Y es que al fin y al cabo, con todo lo original que Fernando Colomo haya querido ser, y con todo el principal plantel internacional, “El caballero del dragón” es un fistro.
Her Doktor