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Breve Historia Desconocida: El Círculo Dorado.

El Círculo Dorado fue una sociedad secreta que pretendió crear un imperio esclavista panamericano;
aunque nominalmente es definida como una sociedad secreta, la existencia de los Caballeros del Círculo Dorado no era, de hecho, un secreto.

Conocidos como Caballeros del Círculo Dorado (KGC por sus siglas en inglés) esta sociedad secreta fue fundada en 1854 por el estadounidense George W. L. Bickley, cuyo objetivo era la creación de una sociedad de corte imperialista y esclavista con la intención de establecer un gran país panamericano, que incluyera en su seno territorios de sus vecinos continentales; específicamente de México, aunque también se extendió subrepticiamente por territorio caribeño e incluso por el norte sudamericano.

Breve Historia Desconocida: El Círculo Dorado. George W. L. Bickley

A esta proposición de nuevo país se le asignó el nombre de Golden Circle (en español: El Círculo Dorado), donde la esclavitud sería legal. El país habría estado centrado en La Habana y habría consistido en estados del sur de los Estados Unidos y un «círculo dorado» de territorios en México (que se dividiría en 25 nuevos estados esclavistas), América Central, partes del norte de América del Sur, Haití, República Dominicana, y la mayoría de las otras islas en el Caribe, alcanzando las 2400 millas (3862,4 km) en diámetro.

Los caballeros eran originarios de los estados del sur de EE.UU y que el proyecto originario fue anterior a la Guerra de Secesión, siendo su origen el vinculado a la oposición del abolicionismo que se promulgaba desde los estados norteños norteamericanos, estos eran componentes o simpatizantes del Partido Demócrata, que se distinguían por ser los más reacios a terminar con el sistema esclavista imperante, con el objetivo de sustituirlo por una industrialización deshumanizada, pagadera con salarios míseros.

En sus inicios, los miembros de KGC abogaron por anexionar los nuevos territorios a los Estados Unidos, para de esta manera aumentar considerablemente el número de estados esclavistas y a la tanto el poder de las clases altas sureñas esclavistas.

Como respuesta al movimiento de agitación contra la esclavitud que inició la decisión Dred Scott (1857), un esclavo negro que reclamaba su libertad por haber conseguido refugiarse en el norte, debía ser devuelto a su antiguo dueño porque a los esclavos no se les reconocía la ciudadanía estadounidense. Estados Unidos quedó inmerso en una vorágine de violencia entre esclavistas y abolicionistas, unido al llamado Pánico de 1857, una terrible crisis económica que afectó tanto a la industria, el campo y la banca, especialmente en el norte estadounidense, que llevó a que los estados sureños consideraran era necesaria la secesión para proteger sus intereses.

Breve Historia Desconocida: El Círculo Dorado

En aquel contexto, el KGC retomó su idea de El Círculo Dorado, que estaría separado de los estados del norte por la línea Mason-Dixon; esto es una antigua frontera colonial que pasaba por Maryland, Pensilvania, Delaware y Virginia Occidental, y dentro de sus territorios se incluían ciudades como Washington D. C., San Luis, Ciudad de México y Ciudad de Panamá.

Los Caballeros decidieron que la mejor forma de mantener su estatus e influencia era mediante una secesión de los estados del sur de los Estados Unidos. Estos estados deberían separarse, formando su propio confederación, y luego invadir y anexar el área de El Círculo Dorado para expandir enormemente el poder de los estados del Sur.

Esta proposición llegó de parte de la KGC surgió de propuestas anteriores fallidas para anexar otros territorios como la isla de Cuba (mediante una propuesta de compra a España sobre la isla), partes de América Central (mediante las acciones del ejército filibustero estadounidense al mando de William Walker) y todo México (similares a los movimientos de independencia de la República de Texas). En Cuba, el asunto se complicó por el deseo de muchos en la colonia de obtener la independencia de España. Por su parte México y Centroamérica no tenían ningún interés en ser parte de los Estados Unidos.

Con el crecimiento, cada vez mayor del abolicionismo en los Estados Unidos en oposición a la esclavitud, los miembros de la KGC propusieron una confederación separada formada por los estados esclavistas, con los estados de EE. UU. al sur de la línea Mason-Dixon para separarse y alinearse posteriormente con otros estados esclavistas que se formarían a partir del «círculo dorado». El fin de sus propuesta, era básicamente aumentar el poder de la clase alta esclavista sureña para que de esta manera no pudiera ser desalojada de sus ámbitos de poder.

Los inicios de esta sociedad comienzan cuando George W. L. Bickley, (sus padres lo llamaron George Washington Lafayette Bickeley) quien tras una vida plena de aventuras se convirtió en un médico sin título, a la vez que fundador de una sociedad de estudios históricos y autor de una historia sobre las guerras indias, En 1851 se estableció en Cincinnati, donde comenzó a trabajar como profesor de medicina alternativa mientras seguía publicando libros sobre ciencias naturales y de ficción. Fue en Cincinnati, donde fundó la asociación y organizó el primer «castillo» o sucursal local en Cincinnati en 1854. Los miembros fueron aumentaron con lentitud hasta 1859, llegando a su máximo de miembros en 1860.

Breve Historia Desconocida: El Círculo Dorado.

Los miembros, se hallaban esparcidos desde Nueva York hasta California y en algunas regiones de Latinoamérica, nunca fueron muchos. Según registros de la convención de KGC que se celebró en 1860 se afirma que la organización «se originó en Lexington, Kentucky, el cuatro de julio de 1854, por cinco caballeros que se reunieron en una llamada realizada por el general George Bickley«.​

Viéndose asediado por sus acreedores, finalmente Bickley tuvo que abandonar Cincinnati al final la década de 1850. Comenzó a hacer un periplo por el este y el sur de los Estados Unidos, buscando financiación para organizar una expedición armada a México, siendo bien recibido en el estado de Texas que recientemente se había independizado. El objetivo original del grupo era constituir una fuerza expedicionaria que colonizara la parte norte de México y algunas Antillas.

Así, en fecha de 4 de julio de 1854, eligiendo esta fecha por su simbolismo, crearon el KGC, siendo constituido por cuatro miembros y el propio Bickley firmaron el acta oficial en Lexington (Kentucky), aunque la primera sede se radicó en la mencionada Cincinnati.

The New York Times definió en su publicación de agosto de 1892, a la orden como sucesora de otra sociedad, la Orden de la Estrella Solitaria, que había sido organizada con el propósito de conquistar Cuba y Nicaragua, teniendo éxito en esta última causa en 1856 bajo William Walker antes de ser expulsado por una coalición de estados vecinos.

En los siguientes cuatro años se hizo la apertura de nuevos «castillos» (nombre que se daba a las sedes) en Texas y Louisiana. Aquel mismo año el senador Samuel Houston, artífice de la independencia texana, alzó una propuesta a la Cámara para iniciar una campaña que llevaran a la creación de un protectorado al sur de Norteamérica, el cual debía tener su inicio en en tierra mexicana y se iría extendiendo a Guatemala, Nicaragua, Honduras, El Salvador y Costa Rica, pero la Cámara desoyó la propuesta.

Llegada la primavera de 1860, ya contaban con unos cuatro mil miembros, repartidos en alrededor de veinte “castillos” a las órdenes de Elkanah Greer, un general que terminaría combatiendo en la Guerra Civil a favor de la Confederación.

Viendo los éxitos relativos de la expedición filibustera, decidieron que podía ser viable adentrarse en el norte de México. En aquel momento, su principal objetivo era conseguir reunir un ejército de 16,000 hombres para conquistar, y «surenizar» México; lo que significaba volver a legalizar la esclavitud en México que con los españoles había sido abolida.​ Algunos de los miembros de KGC terminaron por integrar este contingente armado que llegó hasta Río Grande, donde Bickley debía unírseles con refuerzos traídos desde Nueva Orleans.

Siguiendo su plan, que no era otro que anexar el norte de México, pudiendo de esta forma extender las tierras susceptibles de cultivo a gran escala, esto es subdividiéndolas en veinticinco provincias dedicadas puntualmente a la agricultura, trabajadas con esclavos.

A pesar de los esfuerzos, Bickley no pudo encontrar fuerzas suficientes para la expedición, y todo quedó en la nada, acarreándole, eso sí, un enorme descrédito que conllevaron finalmente la expulsión de la sociedad. No contento con aquella decisión, al mes siguiente convocó a una convención de la sociedad en Raleigh, Carolina del Norte, y volvió a abocarse al control del KGC.

De nuevo a la cabeza del KGC, Bickley empezó a organizar una nueva campaña militar, pero ya por aquel tiempo las cosas habían comenzado a cambiar en los Estados Unidos. El KGC era un firme partidario del entonces presidente James Buchanan, en representación del Partido Demócrata desde 1857, en sustitución de su compañero ideológico Franklin Pierce, ya que Buchanan era partidario de respetar el derecho de los estados del sur al esclavismo. Así lo había declarado en el discurso inaugural advirtiendo del riesgo de fractura del país.

Breve Historia Desconocida: El Círculo Dorado.

En 1859 se produjo el incidente de Harper’s Ferry. Como resultante de una manifestación más extemporánea de una serie de incidentes menores y boicots mutuos entre ambos bandos, un grupo de fanáticos abolicionistas asaltó un arsenal, creando uno de los incidentes que sirvieron de prólogo a la Guerra de Secesión. Encabezados por el abolicionista John Brown, quien dirigió a un grupo de 21 hombres, cinco de ellos eran afroamericanos (tres libres, un esclavo liberado y un esclavo fugitivo).

En aquella época ayudar a los esclavos fugitivos era considerado ilegal a causa de la Ley de esclavos fugitivos de 1850. Brown atacó y capturó varios edificios con la esperanza de asegurar el dominio del depósito de armas y la intención de armar a los esclavos para comenzar una revuelta antiesclavista en el sur. Brown había traído también 1000 lanzas de acero forjadas en Connecticut por un herrero y simpatizante de los abolicionistas, Charles Blair; pero Brown no logró reunir a los esclavos para iniciar la sublevación y poco después fue capturado, juzgado y ejecutado.

Con la victoria de Abraham Lincoln en las elecciones presidenciales supuso el definitivo cambio de orientación de los Caballeros del Círculo Dorado: la KGC de Texas cambió su énfasis en la aventura mexicana, que quedaba aparcada para centrar sus esfuerzos en brindar apoyo a la Secesión de los Estados del Sur de la Unión.

El 15 de febrero de 1861, una fuerza de 500 hombres, unos 150 de los cuales eran Caballeros de el Círculo Dorado de seis castillos dirigidos por el ex-ranger Ben McCulloch, ocupó el arsenal federal de San Antonio, entregado sin lucha por el general David E. Twiggs, quien fue premiado con un mando en el ejército confederado.

Ese mismo año, varios Caballeros de el Círculo Dorado se adueñaron temporalmente de parte del Territorio de Nuevo México, a las órdenes del teniente coronel John Robert Baylor, en una campaña que se repitió al año siguiente. Paralelamente, otros atacaban intereses unionistas. En mayo de 1861, miembros de la KGC y los Confederate Rangers atacaron un edificio que albergaba un periódico pro-Unión, el Alamo Express, propiedad de J. P. Newcomb, y lo quemaron. Otros miembros de KGC siguieron al General de brigada Henry Hopkins Sibley en la Campaña de Nuevo México de 1862, que buscaba llevar el Territorio de Nuevo México al redil confederado. Tanto Baylor como Trevanion Teel, el capitán de artillería de Sibley, habían estado entre los miembros del KGC que viajaban con Ben McCulloch.

Pese a lo pudiera parecer, no todos los caballeros eran sureños. A principios de 1862, Republicanos radicales en el Senado, ayudados por el Secretario de Estado William H. Seward, sugirieron que el expresidente Franklin Pierce, quien era muy crítico con las políticas de guerra de la administración Lincoln, era un miembro activo de los Caballeros del Círculo Dorado, si bien él lo negó rotundamente.

Apelando a los amigos de la Confederación tanto en el norte como en los estados fronterizos, la Orden se extendió a Kentucky, así como a las partes del sur de estados de la Unión como Indiana, Ohio, Illinois, y Misuri. Se hizo más fuerte entre los Copperheads (un tipo de serpiente venenosa), que eran demócratas que querían poner fin a la Guerra Civil a través de un acuerdo con el Sur, oponiéndose al reclutamiento obligatorio y escondiendo a los desertores, lo que desencadenó su represión por el gobierno federal con múltiples detenciones.

Al comenzar la Guerra de Secesión, el KGC participó activamente, tanto en el plano institucional como en el individual, aunque en el primer caso la sociedad se vio envuelta en un turbio asunto de estafa con la emisión de bonos a su nombre cuando estafadores en el centro-sur de Pensilvania vendieron a los Pennsylvania Dutch (descendiente de emigrantes alemanes) boletos de papel de $ 1 a los granjeros supuestamente en nombre Caballeros de el Círculo Dorado. Junto con una serie de gestos y manuales secretos, se suponía que estos boletos protegían los caballos y otras posesiones de los poseedores de boletos de la incautación por parte de los soldados confederados invasores, cosa que no ocurrió.

A finales de 1863 se produjeron una serie de cambios tras una reorganización de su estructura que dejó fuera al fundador quien fuera sustituido por Clement L. Vallandigham el más prominente de los Copperheads, como su comandante supremo, quien reorganizó la orden comenzando con un nuevo nombre: Orden de los Caballeros Americanos, si bien poco después volvía a trocarse por el de Orden de los Hijos de la Libertad.

Breve Historia Desconocida: El Círculo Dorado.
Clement L. Vallandigham (centro) junto a otros líderes Copperhead.
Library of Congress, Washington, D.C.

Así, según algunas fuentes, en aquel momento la orden llegó a sumar unos trescientos mil miembros, pero su momento había pasado ya. La potencia industrial de la Unión y sus continuas victorias en el frente, que decantaban claramente la contienda hacia su lado, llevaron a la sociedad a la disolución a despecho de los sectores más extremistas, no obstante, minoritarios.

En la mayoría de los territorios, solo una minoría de sus miembros tenía la suficiente influencia radical como para desalentar los alistamientos, resistir el reclutamiento y proteger a los desertores. El KGC celebró numerosas reuniones de paz. Algunos agitadores, algunos de ellos alentados por el dinero sureño, hablaron de una revuelta en el Territorio del Noroeste, con el objetivo de poner fin a la guerra.

Como consecuencias del final de conflicto, Bickley, que servía como cirujano militar, estuvo en prisión desde el verano de 1863 hasta el otoño de 1865, acusado de espionaje y dudosas leyendas lo relacionaban como uno de los conspiradores del asesinato de Lincoln, y el intento de hacer otro tanto con Ulysses Grant y un de organizar un plan para iniciar una nueva secesión, financiándola con un tesoro enterrado por partes a lo largo del país, esperando el momento propicio, para ser utilizado para financiar una segunda Guerra de Secesión

Breve Historia Desconocida: El Emperador de California

La primera pepita de oro de California la encontró por casualidad en 1848 el suizo Johann August Sutter (23 de febrero de 1803 – 18 de junio de 1880), que paradójicamente se arruinó por este descubrimiento, en Coloma, una acerería de su propiedad.

En 1834, Johan August Sutter, suizo-alemán, hijo de un fabricante de papel de Basilea, deja su patria, su mujer y sus hijos, arruinado y deshonrado por una quiebra. A pie cruza la frontera y llega a París. En el camino desvalija a dos compañeros de viaje; en París estafa con una letra de crédito falsa a un cliente de su padre. Luego, en El Havre se embarca para Nueva York. Desembarca el 7 de julio, pero en Nueva York no se retiene por mucho tiempo. Sutter se siente atraído por el Oeste. Parte de nuevo hacia lo desconocido. En Honolulu forma la Sutter’s Pacific Trade Co.

Llegó a California el 2 de julio de 1839 con cartas de recomendación de la Hudson Bay Co. y de la Compañía Ruso Americana, cuando esta región aún pertenecía a México. Llegó a la Alta California después de haber viajado por los Estados Unidos, Hawai y las colonias rusas de Alaska, en donde pudo hacer una pequeña fortuna en el mercado de pieles. El comandante del presidio lo despachó a Monterrey para que hiciera el pago correspondiente en la aduana, y Sutter aprovechó la ocasión para pedir al gobernador, Juan Bautista de Alvarado, autorización para establecerse en el Valle Central, cerca del Río Sacramento, la cual obtuvo fácilmente de un gobernante que ya se había dado a conocer al enajenar de un plumazo todas las islas del Océano Pacífico sin mayores problemas. Por supuesto que Sutter se tuvo que hacer ciudadano mexicano y manifestar su religión católica, lo cual no era un trámite complicado, y junto con varios hawaianos que lo habían acompañado en su viaje y otros seis hombres se embarcaron en tres botes, navegaron varios días por la bahía hasta localizar la desembocadura del río Sacramento, ascendieron hasta donde la corriente del Pluma se incorpora a su caudal, desembarcaron, y cerca de allí empezaron a levantar una casa que tenía el aspecto de un fuerte. Muchos indios y mestizos fueron a trabajar para Sutter, quien se granjeó su amistad por el buen trato y las enseñanzas que les daba, aunque esta opinión no es compartida por todos los historiadores; pronto su propiedad de 8 500 hectáreas se convirtió en un importante centro productor ganadero y agrícola, y el Fuerte Sutter, como se conocía su casa, era escala obligada para los viajeros procedentes del este, que encontraban allí la hospitalidad y el descanso que tanto necesitaban después de prolongadas jornadas por la sierra.

En diez años se apropió de un territorio más extenso que la propia Suiza que denominó “Nueva Helvecia”. Cuando Sutter llegó a California, la ciudad de San Francisco no era más que una pobre misión católica. Se instaló en el valle del río Sacramento con 150 hombres contratados en las islas Sandwich (actual Hawai). Expulsando a los indígenas y negociando con las lejanas autoridades mexicanas, en pocos años se convirtió en el mayor terrateniente de Norteamérica. Su proyecto “Nueva Helvecia” llegó a tener 25.000 hectáreas, 1.000 trabajadores, un ejército privado, 12.000 cabezas de ganado, etc. Fundó un gran rancho que se conocería en inglés como Sutter’s Mill (o Sutter’s Fort) en donde más tarde nacería Sacramento, la capital del estado de California.

Fue uno de los principales conspiradores en favor de la anexión de la Alta California (actual estado de California) a los Estados Unidos. En 1846 con motivo de la guerra entre México y Estados Unidos, inicia la marina de guerra de Estados Unidos la invasión de las Californias, la lucha que se desató, bastante desigual, obligó a México a negociar la forma de concluir la catástrofe. La disyuntiva era aceptar la paz o continuar la guerra. Una vez firmado el armisticio la atención se centró en fijar los nuevos límites, México tras consultar al Congreso y a los gobiernos de la República se vio obligado a firmar el Tratado de Guadalupe-Hidalgo el 2 de febrero de 1848, perdiendo más de la mitad de su territorio, incluidos Alta California, Arizona, Nuevo México y Texas. En contra de lo por Sutter esperado, la anexión a Estados Unidos en lugar de reportarle más riquezas le llevó a la ruina. Es interesante porque fue pieza importante que favoreció la penetración y conquista de la provincia por los norteamericanos, además de que muestra no sólo la ambición y audacia de muchos aventureros como él, sino también la capacidad para reconocer las potencialidades del medio y convertirlas en realidades por medio del trabajo y el mantenimiento de buenas relaciones con los demás. Sus proyectos industriales se vieron truncados por el fenómeno migratorio que siguió al descubrimiento del oro. Sutter trató de reconstruir su imperio mientras luchaba por sus derechos sobre la propiedad del oro en la justicia estadounidense.

Pero un buen día de 1848, uno de sus operarios, James Marshall, trajo en sus manos unas pepitas de oro que había encontrado en un río. Había tantas que con tan sólo remover el lecho del río florecían. Aquella noticia era tan importante que varios hombres, entre ellos el propio Sutter, decidieron mantenerla en secreto. A los pocos meses hordas tumultuosas invadieron las tierras de nuestro protagonista, destrozando sus tierras y su riqueza. Había comenzado la fiebre del oro. La mayoría de sus trabajadores le abandonaron para tratar de enriquecerse buscando oro y las multitudes de buscadores de oro llegadas de todo el mundo destruyeron sus propiedades. En una época en que era muy difícil llegar a California, se calcula que 90.000 aventureros llegaron desde Europa, Asia, Australia y todos los rincones de los Estados unidos en 1849, los que luego serán conocidos como los “forty-niners”. San Francisco que era el punto de partida de toda esta gente, pasó de ser un pueblo a ser una ciudad de 25.000 habitantes.

Ante tal eventualidad, reivindica la propiedad del suelo sobre el cual se ha edificado San Francisco, Sacramento, Ríovista y otras ciudades, reclamando doscientos millones de dólares de indemnización por el despojo. Enjuicia a 17,221 particulares que se han establecido abusivamente en sus plantaciones. Reclama veinticinco millones dé dólares del Estado de California, por haberse apropiado de sus rutas, canales, puentes, esclusas y molinos; y cincuenta millones de dólares del gobierno de Wáshington, por no haber sabido mantener el orden en la época del descubrimiento del oro. Y sostiene su derecho a una parte del oro extraído desde el principio de la explotación. El fantástico proceso consume todas sus utilidades. Sutter tiene a su servicio un ejército de abogados, de peritos y de escribanos. Los Municipios y los particulares enjuiciados tienen a su servicio otro ejército. «Es un nuevo rush, una mina inesperada, y todo el mundo quiere vivir del Pleito Sutter». Y lo ganó, cuando en 1855 el honesto y puritano, juez Thompson falla a favor de Sutter, él era el legítimo propietario de aquellas tierras de California. La noticia corrió entre los miles y miles de cazadores de fortuna, se lanzaron descontrolados a las calles, la ciudad se amotina. Las plantaciones, los establo; los molinos, las fábricas de Sutter son devastados, arrasados, incendiados. Quemaron el Palacio de Justicia y acabaron con la vida de los tres hijos de Sutter. Aquella resolución quedó sin efecto

Sutter fue el caso de un desconocido que arribó a las ya promisorias tierras californianas, y en poco tiempo, llegó a convertirse en el hombre cuya amistad era buscada por los gobernadores mexicanos, por los colonos rusos del norte y los inmigrantes norteamericanos que llegaban del este. Sutter se pasó los años finales de su vida medio loco, viviendo como un mendigo y tratando de exigir el pago de la deuda que contrajo con él el Estado, hasta que un infarto se lo llevó en las escalinatas del nuevo Palacio de Justicia, en Washington, el 18 de junio de 1880, aguardando y reclamando, obstinadamente, justicia. Así es como el dueño de California murió como un mendigo en sus propias tierras a pesar del poder y riqueza que llegó a tener, Sutter murió en la miseria.

@WormHolePro

Breve Historia Desconocida: La América rusa

Breve Historia Desconocida: La América rusa

Entre los siglos XVII y XVIII Rusia vive una etapa de total expansión y crecimiento no solo territorialmente, sino también socialmente, al terminar con su feudalismo. El comercio crece espectacularmente tras la adquisición de puertos abiertos todo el año en los mares Báltico y Negro. En consecuencia, Rusia se moderniza, tomando como ejemplo a los países europeos.

Breve historia desconocida: La América rusa
Asentamientos en la América rusa hacia 1854.

Durante los siglos XVII y XVIII la población rusa se duplicó, no sólo por la anexión de territorios pertenecientes a Suecia, Polonia, Lituania y Turquía (Gran Guerra del Norte), sino también por ese desarrollo o occidentalización, llevada a cabo por el zar Pedro I el Grande, y por la introducción, años después, de los ideales ilustrados, que supuso otra evolución en el ámbito intelectual. Las bases de este movimiento serían establecidas por Catalina II la Grande durante su reinado.

Pese a esta importante evolución, las clases bajas sufrieron mucho, ya que aún se conservaba para la nobleza el derecho a tener siervos, aplicar castigos corporales y a no pagar impuestos. El desarrollo no era completo, los campesinos seguían viviendo en condiciones de miseria e injusticia. Así pues, la colonización de América quedaría en segundo plano desde el principio y hasta el final.

En una expedición de caza de morsas en 1648, Semyon Dezhnyov, un comerciante peletero ruso, llegó a la desembocadura del río Anadyr. Este río, según las leyendas, era afluente de otro gran río, el Pogicha, donde había multitud de animales con pieles extraordinarias.

Lo que había allí no era tan maravilloso como contaban las historias, pero igualmente agradó a Dezhnyov. Volvió a subir por el río Anadyr y fundó el fuerte Anadyrskiy. Más tarde volvería a Moscú. Fueron tan increíbles las cantidades de animales y plantas de las que Dezhnyov hablaba que se organizó una expedición (independiente del gobierno ruso) que capitanearía Fiódor Alekseyev, acompañado por el mismo Dezhnyov en 1654.

No hubieron más expediciones hasta que los rumores del nuevo territorio llegaron a los oídos del gobierno ruso, en 1725, fue entonces cuando el zar Pedro I el Grande mandó una nueva expedición hacia América, capitaneada por Vitus Bering. El zar murió y, aunque la expedición se completó, no hubieron más exploraciones hasta 1732. En el viaje de Bering se descubrió el estrecho (1728), al que se le puso el nombre del capitán, pero no llegaron a América.

Fue en la siguiente misión, el 5 de abril de 1732, cuando Iván Fiódorov, Mijaíl Gvozdez y Moshkov, a bordo del barco San Gabriel, llegaron a Alaska y cartografiaron el territorio. Tras esto, en 1733 el gobierno ruso encomienda a Bering un nuevo viaje (Gran Expedición del Norte o Segunda Exploración de Kamchatka), pero no es posible realizarlo hasta 1741.

El 8 de junio de ese mismo año, parten dos barcos desde el puerto de Petropavlovsk-Kamchatski, el San Pedro, al mando de Bering, y el San Pablo, bajo las manos de Alekséi Chirikov. Durante el viaje, una tormenta hizo que los dos barcos se separasen y continuase cada uno por un camino distinto. Bering llegó a las Islas Kayak el 14 de junio, y avistó el Monte San Elías el día 16.

Chirikov, por su parte, fue hacia el este, descubrió el archipiélago Alexander, y desembarcó el día 15 de julio en el cabo Príncipe de Gales. Chirikov retornó a Rusia el 8 de octubre, pero Bering no volvió. El explorador había naufragado en las Islas Commander. En este archipiélago, concretamente en la llamada Isla de Bering, el capitán y su tripulación tuvieron que pasar el invierno.

Aunque murió la mayor parte de la tripulación, incluido el propio Bering, los supervivientes lograron construir una pequeña barca y llegar a Petropavlovsk al año siguiente, pero vestidos con pieles de nutria, lo que suscitó mucha curiosidad. Aunque no se enviaron nuevas expediciones, los rusos empezaron a comerciar con los aleutianos en 1743. Fue en 1762, durante el reinado de la zarina Catalina II la Grande, cuando se les prestó más atención a los aleutianos. Rusia competía entonces con Gran Bretaña, que ofrecía mejores bienes a los pobladores de las Aleutianas y a precios más baratos que los rusos.

Pero no fue hasta el 1784 cuando se decidió poner rumbo hacia Alaska para controlar el comercio, sabiendo que Gran Bretaña ya no lo podía impedir, pues EEUU se había independizado. Grigori Ivánovich Shelikov y su socio Golikov serían los responsables de la campaña, al mando de dos barcos, el Tres Santos y el San Simón. Llegaron a la Isla de Kodiak, desembarcando en la Bahía de los Tres Santos.

Como los nativos no cedían, Shelikov emprendió una campaña de terror, con rehenes y exterminios. Bahía de los Tres Santos, esa sería la primera colonia rusa en América. Shelikov era un prominente mercante de pieles, pero aún así necesitaba un hábil comerciante que dirigiese las operaciones cuando él se jubilase.

En 1790 Shelikov volvió a Rusia para retirarse y cederle el testigo a Aleksandr Andreyevich Baranov, quien llegó a Kodiak en 1791. A Baranov no le gustó el emplazamiento de la colonia, por lo que la trasladó al norte, a Sankt Pável (o Pavlosk), ya que allí había más bosques de donde extraer la madera, y más mano de obra, pues los aleutianos demostraron ser de gran utilidad.

Pero la mayoría de los recursos que se utilizaban en la colonia eran importados, y Rusia contaba con pocos buques de mercancías, por lo que había que expandirse. Fue entonces, en 1799 cuando Natalia y Grigory Ivánovich Shelikhov y Nikolái Rezánov fundaron La Compañía Ruso-americana (Compañía Ruso-americana bajo la protección de su Majestad Imperial), compañía privilegiada de comercio patrocinada por el Imperio ruso, por un periodo de 20 años, renovable, y el úcase de acompañamiento (edicto) concedió el monopolio sobre el comercio en todas las posesiones rusas en América, que incluía las islas Aleutianas, Alaska y el territorio hasta los 55° de latitud norte.

Según la Carta, un tercio de todos los beneficios serían para el emperador. Un úcase más (edicto o proclamación) del zar en 1821, afirmó su dominio hasta los 43° de latitud norte, pero esto fue rápidamente cuestionado por los británicos y los Estados Unidos y se revisó hasta los 51°N, y, en última instancia, dio lugar al tratado ruso-americano de 1824 y al tratado ruso-británico de 1825 que establecieron los 54°40’N como el ostensible límite sur de los intereses de Rusia.

En 1838 se firmó un contrato de arrendamiento posterior de la costa continental de lo que ahora es el Panhandle de Alaska a la Compañía de la Bahía de Hudson, debido a las violaciones en 1833 de los tratados por parte del director en ese momento de la empresa, el barón Wrangel. Al mando de Nikolái Petróvich Rezánov se puso en marcha la campaña militar.

En ese mismo año se creó un nuevo asentamiento, pero fue destruido por los tlingit (nativos) poco después. Se establecieron otras tantas colonias, aunque carecieron de importancia. Una de ellas, que también era carente de importancia, la adquirió cuando los tlingit expulsaron a los rusos de ella.

Era una factoría de pieles que se encontraba en el fuerte San Miguel, en la ciudad de Sitka. El buque de guerra Neva, al mando de Yuri Lisyansky, llegó a la costa de Kodiak en 1804. Este buque fue reivindicado por Baranov para conquistar la colonia. El 17 de julio, Baranov y Lisyansky se embarcaron junto a un pequeño ejército de aleutianos, iban a Sitka, adonde llegarían al anochecer.

Una vez allí, los nativos se refugiaron en el fuerte y hubo un intento de acuerdo diplomático, pero los tlingit lo rechazaron y eso desencadenó el fuego de la artillería rusa. Acababa de comenzar la batalla de Sitka. Baranov y sus hombres desembarcaron, subieron a una colina, izaron la bandera y desplegaron los cañones, montando guardia.

Breve historia desconocida: La América rusa
Batalla de Sitka en 1804.

El 20 de julio, los buques rusos abrieron fuego contra el fuerte, y los tlingit respondieron con más disparos. Como el fuerte estaba intacto, la tripulación optó por el desembarco y el asalto del fuerte, con Baranov a la cabeza. Lograron entrar en el fuerte, pero la resistencia de los tlingit fue muy buena y los cazadores rusos y aleutianos huyeron. Ante el espectáculo, Lisyansky asumió el mando y al día siguiente los cañones de la colina y de los navíos desataron un fuerte bombardeo que resultó devastador, por lo que los tlingit pidieron tregua e intentaron negociar. Acordaron liberar a los prisioneros y dejar de atacar los asentamientos rusos. Sitka sería la nueva capital de la América Rusa.

Bajo la dirección de Alexander Baranov, que gobernó la región entre 1790 y 1818, se estableció en 1804 un asentamiento permanente en la isla de Baranof, en el archipiélago Alexander, Novo-Arkhangelsk (hoy Sitka), y se organizó un floreciente comercio marítimo. La empresa construyó fuertes en lo que hoy es Alaska, y llegaron hasta las costas de California y Hawái. Fort Ross, en la costa de California en el condado de Sonoma, al norte de San Francisco, fue el puesto de avanzada más meridional de la Compañía Ruso-americana, aunque estaba en territorio español y luego, posteriormente, territorio mexicano. Ahora está parcialmente reconstruido y es un museo al aire libre.

Rotchen House es el último edificio antiguo que queda. El fuerte Elizabeth fue construido en Hawái por un agente de la compañía. La expansión rusa en América llegaría, como límite del imperio, hasta el norte de California. Ésa zona sería establecida por Iván Aleksándrovich Kúskov el 10 de septiembre de 1812 para asegurar el abastecimiento de alimentos frescos.

Después del acuerdo de aprovisionamiento al que llegó la Compañía Ruso-Americana con la Compañía de la Bahía de Hudson fue evacuado en 1841.  Las colonias no eran poblaciones, sino que eran puestos industriales donde se trataban las pieles y otros productos.

En 1867, los puestos eran 23, destacando Sankt Pável y Sitka. Los territorios que conformaban la América rusa eran principalmente la Alaska rusa, incluidas las Islas Aleutianas, un estado llamado Columbia británica (actualmente en Canadá) y otras regiones (actualmente dentro de los EEUU) que eran Washington, Oregón, y Fort Ross, al norte de California. No fueron ocupados plenamente, sino que lo que se buscaba era el dominio mediante factorías comerciales, enfocadas principalmente en el comercio de pieles. Otros territorios que formaría parte de Rusia serían la isla de Kaua’i (en el archipiélago de Hawai), que fue ocupada en 1808 por un empresario rusoalemán llamado Schaeffer.

Breve historia desconocida: La América rusa
Fort Ross (California)

Esta isla también sería vendida a los EEUU tras un intento de conservarla que quedó en vano, ya que su permanencia en poder ruso no entraba dentro de los planes del zar Alejandro I. Cabe añadir un pequeño territorio en Somoma (California) a modo de frontera que garantizaba la tranquilidad de las colonias rusas que se encontraban más al norte, ya que eran atacadas por militantes españoles desde México. A partir de la década de 1820, los beneficios del comercio de pieles comenzaron a declinar. Ya en 1818 el gobierno ruso había tomado el control de la Compañía Ruso-americana, apartando a los comerciantes que tenían el privilegio.

El explorador y oficial naval Ferdinand von Wrangel, que había sido administrador de los intereses del gobierno de Rusia en la América rusa una década antes, fue el primer presidente de la empresa durante ese período de control por el gobierno. En 1821 Gran Bretaña alquiló a Rusia por diez años una región situada al sur de Cabo Spencer.

El precio sería de 2.000 pieles de nutria. En 1851, la Compañía Ruso-Americana había descubierto petróleo y en 1857 se empezó a extraer carbón de las minas alaskeñas, por lo que las colonias industriales eran ya autosuficientes. Además, se descubrió oro, por lo que se podía decir que el comercio prosperaba. Pero la compañía peletera estadounidense de la Bahía de Hudson estaba en pleno auge, y, además, unas cuantas acciones hicieron que la Compañía Rusa perdiese dinero.

Ante esta situación, a la que se sumaron varias batallas con Gran Bretaña y la Guerra de Crimea, lo que hacía imposible la ayuda estatal a las colonias, el zar Alejandro II decidió vender el territorio y la industria rusa en América. Con esto, además conseguiría que esas colonias no fuesen capturadas por Gran Bretaña, que era el principal temor.

Rusia se encontraba en una difícil situación financiera, y temía la pérdida de los territorios de Alaska sin ninguna compensación en algún conflicto futuro, que podrían haber capturado con facilidad una región tan difícil de defender. Así, en 1859 Rusia ofreció la venta de Alaska a EEUU, pero la situación en estos no era la mejor.  

En 1867,  el zar Alejandro II envía a su embajador, Eduard Andréyevich Stekl, diciendo que Rusia no quiere interferir en la expansión de los EEUU y que por tanto, diplomáticamente, Alaska le sobra.  Ante tanta cordialidad, William Henry Seward, accedió al ofrecimiento y comienza las negociaciones a comienzos de marzo. Las negociaciones avanzaron a buen ritmo y el borrador presentado por Stekl el 29 de marzo de 1867, fue aprobado (tras una negociación nocturna ininterrumpida) a las 9:00 a.m del 30 de marzo y enviado para su ratificación en el Senado, con un precio final de 7.200.000 dólares.

Breve historia desconocida: La América rusa. La absurda cifra que Estados Unidos pagó a Rusia para comprarle Alaska 150 años atrás

La opinión pública estadounidense fue positiva a la compra en general, aunque algunos columnistas y editores se mostraron contrarios a la compra de tierras, llamándola despectivamente “la locura de Seward”, “la nevera de Seward” o “el parque de osos polares de Andrew Johnson”, ya que daba la impresión de que era imprudente gastar tanto dinero en una región tan remota.

El tratado fue impulsado por el Secretario de Estado estadounidense William H. Seward, el cual ya había estado a favor de la expansión, y por el presidente del Cómite para Relaciones Exteriores del Senado, Charles Sumner. Argumentaban a favor del tratado los posibles intereses estratégicos de los Estados Unidos. Rusia había sido un importante aliado de la Unión durante la Guerra Civil Estadounidense, mientras que Gran Bretaña había sido un abierto enemigo. Parecía, pues, inteligente ayudar a los rusos a la vez que se incomodaba a los británicos. Además, estaba el asunto del territorio adyacente perteneciente a Gran Bretaña (actualmente Canadá).

Prácticamente rodeado por los Estados Unidos, un territorio de tan escaso valor estratégico para los ingleses podría ser una compra potencial en el futuro. La compra, según el editorial del New York Herald, era una indirecta del zar a Inglaterra y Francia de que estos “no tenían nada que ver en este continente”. “En definitiva, se trataba de un movimiento de flanqueo” sobre Canadá según el influytente New York Tribune. Pronto se vería en el noroeste a un “cockney hostil con un yanqui vigilante a cada lado”, haciendo que John Bull entendiese que la única salida era una venta de sus intereses a Brother Jonathan. El Senado de los Estados Unidos ratificó el tratado el 9 de abril de 1867, con un total de 37 votos a favor y dos en contra.

Sin embargo, la asignación del dinero necesario para la compra se demoró más de un año debido a la oposición de la Cámara de Representantes. Esta aprobó finalmente la asignación en julio de 1868, con una votación de 113 votos a favor y 48 en contra.

Pero no todo era tan fácil, el Congreso debía valorar que EEUU acababa de salir de la Guerra Civil, por lo que una compra entonces no era una buena acción, además, Alaska estaba lejos, y tampoco tenía atractivo en cuanto a rentabilidad. Por otra parte, se encontraba por encima de los límites establecidos con Gran Bretaña, por lo que temía posibles represalias. Aún así, se aprobó.

El 14 de Abril de 1868 se reunieron los ministros y delegados de ambos países, y firmaron el tratado de compra-venta. Un nombre aleuta, “Alaska”, que significa “Tierra Grande”, fue el escogido por los estadounidenses. La ceremonia de entrega se llevó a cabo en Sitka, el 18 de octubre de 1867. Soldados estadounidenses y rusos desfilaron ante la casa del gobernador. La bandera rusa fue arriada y la estadounidense izada entre salvas de artillería.

El capitán Alexis Pestchouroff dijo: «General Rousseaus, por la autoridad de Su Majestad, el Emperador de Rusia, transfiero a los Estados Unidos el territorio de Alaska». El general Lovell Rousseau aceptó el territorio en nombre de los Estados Unidos. Las tropas ocuparon las barracas. El general Jefferson C. Davis se estableció en la casa del gobernador. La mayoría de los rusos volvieron a su país, quedándose sólo algunos comerciantes y sacerdotes.

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