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Cine culto para entender la sociedad rusa

“De todas las artes, para nosotros el cine es la más importante”, dijo Lenin en una ocasión, y tenía toda la razón. Los rusos imitaban a sus personajes favoritos del cine, se comportaban y se vestían como ellos, leían los mismos libros y escuchaban la misma música. Una lista con las películas de éxito que más influyeron en la mentalidad rusa.

1.Noche de carnaval (comedia musical, 1956, 49 millones de espectadores)

Mientras los empleados de un club de una ciudad soviética se preparan para la fiesta de fin de año, un viejo y ostentoso burócrata apellidado Ogurtsov intenta aguar la fiesta convirtiéndola en una aburrida conferencia. Ahora la trama resulta trivial, pero en 1956 era bastante innovadora. Tras la muerte de Stalin tres años antes, llegó una política conocida como el ‘deshielo’. Por fin se permitió cierta libertad de expresión a los directores y Noche de carnaval se convirtió en uno de los hitos de los nuevos tiempos. Ogurtsov pasó a ser el símbolo negativo de una época pasada, y es que la diversión era ya una parte importante de la mentalidad rusa.

Por primera vez desde 1930 los espectadores pudieron escuchar a una auténtica banda de jazz en una película soviética: en los años 40 y a principios de los 50 la música de jazz fue declarada ‘inapropiada’ por el gobierno y algunos cantantes fueron víctimas de la represión.

2.El sol blanco del desierto (western, 1970, 50 millones de espectadores).

Durante el estancamiento de la década de 1970, el pueblo soviético necesitaba urgentemente una figura heroica en la pantalla. El soldado del Ejército rojo Fiódor Sujov, protagonista de El sol blanco del desierto, apareció justo a tiempo. El director, Vladímir Motil, quería rodar un auténtico western soviético, y lo logró: creó una pieza muy discreta, conmovedora y profundamente patriótica. Al finalizar la guerra, Sujov emprende el camino de regreso a casa a través de un desierto asiático, donde se encuentra el harén del delincuente local Abdullah y decide proteger a las mujeres de ser asesinadas por su cruel marido. A lo largo de la película mueren muchos personajes, pero las honorables intenciones de Sujov siempre llegan a buen puerto. Sujov también es un héroe romántico: sueña con volver a ver a su amada esposa Katerina Matvéyeva, que simboliza el hogar y la propia Rusia.

La banda sonora de la película, compuesta por el famoso cantautor Bulat Okudzhava y el compositor de música de cine Isaak Shwartz, adquirió una gran popularidad, sobre todo una canción titulada «Su señoría doña Fortuna» (en ruso Vashe blagorodie gospozha Udacha) Sin embargo, los jefes del estudio no estaban conformes con la película y enviaron la cinta a montaje en varias ocasiones, cortaron algunas escenas e incluso se plantearon dejarla en el armario. Afortunadamente, el entonces líder soviético Leonid Brezhnev vio la película por casualidad, le encantó y ordenó que se estrenara.

3. Iván Vasílevich cambia de profesión (comedia y ciencia ficción, 1973, 60 millones de espectadores).

No hay nadie en el espacio postsoviético que no conozca a Leonid Gaidai, un director recordado por sus películas inspiradas de la gente más auténtica. Especialmente popular fue la trilogía cómica formada por Operación Y y otras aventuras de Shurik, La prisionera del Cáucaso e Iván Valílievich cambia de profesión.

En realidad, en lo que a la trama se refiere, no es ninguna trilogía, pero el estilo del director y el género sí que coinciden. En la primera película, el joven físico Shurik se echa novia y consigue su primer trabajo; en la segunda, viaja al Cáucaso, conoce a otra chica y la rescata de sus secuestradores; y en la tercera, basada en una obra de Bulgákov (el autor de la novela de culto «El maestro y Margarita»), el joven científico crea una máquina del tiempo que intercambia por error a Iván el Terrible con el aburrido oficial soviético Bunsha. La película es una típica comedia de situación, con malentendidos, gritos, carreras, caídas, etc., pero resulta muy ingeniosa y cuenta con magníficas canciones y momentos conmovedores. Muchas frases hechas actuales provienen de estas tres películas.

4. Nunca cambies el punto de encuentro (policíaca, series de TV, 1979, 80 millones de espectadores).

Esta serie de cinco capítulos cuenta la historia de dos detectives de Moscú a quienes, en 1946, se les encarga atrapar al bandido Gato Negro, un conocido ladrón y asesino. El joven policía Sharápov acaba de regresar de la Segunda Guerra Mundial y sigue siendo un hombre honesto y valiente, un romántico bastante ingenuo. Su jefe Zheglov es un personaje controvertido, capaz de cualquier cosa (rozando la ilegalidad) para conseguir sus propósitos. Su lema, tan pegadizo como para seguir usándose hasta nuestros días (incluso por el presidente Putin), era el siguiente: “El sitio de un ladrón está en la cárcel”. A pesar de la ambigüedad del personaje, el público sentía predilección por Zheglov, caracterizado por el ingenioso y carismático artista soviético Vladímir Visotski.

La tasa de criminalidad en la URSS se redujo drásticamente durante las cinco noches en que se emitió la serie, pues todo el mundo se quedó en casa viendo como Zheglov perseguía a las redes criminales.

5. Hermano (suspense, 1997, 146.000 espectadores en cine, millones de copias de VHS y DVD vendidas).

Esta película del director de culto Alexéi Balabánov se distingue de las otras de la lista porque simboliza una nueva era, la Rusia postsoviética. Gracias a su representación de Danila Bagrov, el protagonista de la serie, Serguéi Bodrov hijo se convirtió en el héroe de la nueva generación. Un exsoldado viaja a San Petersburgo para visitar a su hermano, quien le pide que mate a un jefe de la mafia; entonces se desata una vorágine de asesinatos y tiroteos. Esta película explota un tipo de personaje nuevo muy representativo de la Rusia de los años 90: el del delincuente honesto. El aspecto moral desaparece de la trama: Danila mata personas y tiene un comportamiento agresivo, pero también tiene su verdad y su propio código de honor, el cual queda recogido en estas palabras: “quien tiene la verdad tiene la fuerza”.

En el año 2000 apareció la secuela Hermano 2. En esta ocasión Danila viaja a EE UU y se enfrenta a numerosos problemas para descubrir que ningún país es mejor que Rusia, mientras que su hermano, atraído por el sueño americano, decide quedarse en EE UU. Además, la música despierta el lado más emocional del personaje, en especial su grupo favorito, Nautilus Pompilius, cuyas canciones se incluyen en la banda sonora. La música es como un faro en medio de este océano de violencia.

Anastasía Gorbátova

Doce films rusos deliciosamente raros

1. Kin-dza-dza! (Кин-дза-дза!) 1986

Grotesca, irreverente y sobre todo divertida. Giorgi Danielia, director de “Mimino”, “Afonia” o “Yo paseo por Moscú”, realizó en el ocaso de su carrera su película más rara: Kin-dza-dza, una parodia de la naturaleza humana en forma de distopia cinematográfica. Vladimir Moshkov, constructor, y Gedevan Aleksidze, estudiante, son tele-transportados al planeta Kin-dza-dza por error y para volver a la tierra tendrán que cambiar fósforos por “gravidsapas”. Los diálogos de la película son tan disparatados que con frecuencia aparecen en conversaciones cotidianas. Una advertencia: no salgas a la calle después de ver Kin-dza-dza ya que corres el riesgo de abrir los brazos y gritar “ku!”.

2. Yo soy Cuba (Я Куба) 1964

“Yo soy Cuba” es a la revolución de los barbudos lo que “El Acorazado Potemkim” a lo bolchevique: una obra de arte que casi nos convence de la legitimidad del cambio de régimen. La película cuenta con una importante participación cubana, y sobre todo con dos de las figuras más importantes del deshielo cultural soviético de los 60: Mijaíl Kalatozov (director) y Evgueni Evtushenko (co-guionista). Tras la disolución de la Unión Soviética personalidades como Martin Scorsese, Francis Ford Coppola o Guillermo Cabrera Infante expresaron su admiración por una película exquisita pero olvidada por el devenir de la historia humana.

3. El hombre anfibio (Человек-амфибия) 1962

La película vendió 66 millones de tickets en 1962, para preocupación de las autoridades soviéticas. Consolidó la tendencia marcada por “Los tres mosqueteros” y “La reina de las gitanas”: la gente prefería ver películas divertidas con romances entre guapos protagonistas antes que aburridos films sobre la vida de Lenin.

La película está basada en la novela homónima de Alexánder Beliaev y se rodó en Crimea y Bakú; la historia va sobre un humano que habita en el fondo del mar y decide abandonar su hábitat natural para conquistar a su amada.

4. Sobre monstruos y hombres (Про уродов и людей) 1998

Entre “Brat” y “Brat 2”, Alexéi Balabanov realizó una película marcadamente extraña y repleta de simbología, erotismo y elementos post soviéticos. En tonos sepia y lenguaje alegórico, “Sobre monstruos y hombres” refleja las lesiones espirituales producidas por el auge del capitalismo y la decadencia social en Rusia. Una obra maestra con seductores elementos masoquistas y perversos.

5. Ciudad Cero (Город Зеро) 1988

Película desconcertante y seminal. El ingeniero Varakin se traslada de Moscú a provincias para una “komandirovka” (viaje de trabajo) y tras enigmáticos episodios descubre que no le va resultar fácil salir de allí.

6. El circo (Цирк) 1936

Las dos estrellas de los musicales soviéticas, Grigori Alexandrov (director) y Liubov Orlova (actriz) brillaron en la sui generis “El circo”. Marion Dixon, artista norteamericana, tiene que huir de Estados Unidos y Alemania, donde es perseguida por haber tenido un hijo negro. En un gesto de generosidad, será el pueblo soviético quien la acoja sin hacer distinción étnica alguna.

7. Vokalnye Parallelli (Вокальные Параллели) 2005

Producción kazajo-rusa, dirigida por Rustam Jamdamov y escrita y protagonizada por Renata Litvinova. La trama gira en torno a una joven cantante que va encontrándose con viejas glorias de la ópera soviética. No obstante, la porosa historia transpira erotismo y plasticidad, y el mayor logro de la película es su magnetismo estético.

8. Los primeros en la luna (Первые на Луне) 2005

Falso documental de Alexéi Fedorchenko sobre el supuesto intento soviético de llegar a la luna en los años 30. Durante la producción de la película algunos medios de comunicación rusos especularon sobre la autenticidad de la historia, e incluso ganó el premio al mejor documental del Festival de Venecia. “Los primeros en la luna” es una ficción en forma de documental, en la que se caricaturiza sobre la creación y destrucción de héroes durante el régimen soviético.

9. Polvo (Пыль) 2005

Otra película desconcertante, aunque en este caso con un tono post-moderno y low-fi. Grabada con cámara digital y sin apenas presupuesto, el resultado es admirable y el monólogo final de Piotr Mamonov es de los que no se olvidan. Dirigida por Serguéi Loban y con guión de Marina Potapova, la historia va de un obeso de 24 años que se vuelve adicto a unas pantallas donde aparece musculoso y delgado.

10. Síndrome de astenia (Астенический синдром) 1989

Película incómoda de ver a pesar de la seducción estética de sus imágenes. Kira Muratova muestra la fatiga del pueblo soviético a través de varias historias cargadas de decadencia y debilidad humana.

11. Particularidades de la pesca nacional (Особенности национальной рыбалки) 1998

Antes de conseguir el éxito comercial con “Kukushka”, Alexander Rogozhkin realizó varios ensayos cinematográficos con el argumento común “Particularidades nacionales” de la política, la caza o la pesca. Esta última es la más divertida: un joven investigador finés interesado en la tradición rusa de caza y pesca participa en una excursión organizada por militares y policías en Karelia. Durante el largo fin de semana no logran pescar ni un pez, pero acaban con 15 cajas de vodka.

12. Ménage à trois (третья мещанская) 1927

En un pequeño piso de Moscú vive una joven pareja; sin embargo el marido no presta mucha atención a su mujer y ésta no soporta las tareas domésticas. Tras encontrarse con un viejo amigo sin alojamiento, el marido invita a éste a que duerma unos días en el sofá de su casa. La historia a tres acabará con un aborto, tema por primera vez mostrado en el cine. Dirigida por el lituano Abram Room, y prohibida en Inglaterra, la película retrata la clase urbana soviética y sus comportamientos sexuales con una franqueza desconocida en la época.

By Fran Martínezes.rbth.com

En twitter: @fm_fronteraazul

De todo menos sexo: desnudos y erotismo en los films sovieticos

Tras la Revolución de Octubre de 1917, las juventudes soviéticas proclamaron un concepto de libertad sexual conocido como la teoría del “vaso de agua”. Tener relaciones sexuales no debía ser más complicado que beber un vaso de agua. No obstante, los líderes del partido de mediana edad no parecían apoyar esta idea en concreto. En 1924 se publicó un libro titulado “12 leyes sexuales del proletariado revolucionario”, en el que se condenaba la poligamia y los excesos sexuales.

Películas mudas, escenas elocuentes

La primera escena soviética en la que aparece un desnudo acabó siendo censurada. Se encontraba en la película muda Tierra, (1930) de Alexander Dovzhenko. La prometida de un campesino socialista asesinado por el hijo de un rico terrateniente lo vela fervientemente, desnuda durante más de un minuto en pantalla. Al parecer, esta escena resultó demasiado rompedora para el año 1930, cuando se estrenó Tierra. Seis años después, la película Un joven serio, (1934) en la que aparece una mujer nadando desnuda y un joven comunista en tanga (¡en 1934!) fue censurada por completo. Aunque en los años siguientes esta situación fue cambiando.

La regla “sin sexo” no siempre implicaba “sin desnudos”. En este sentido, las películas soviéticas de finales de los años 30 hasta los años 60 fueron mucho más sugerentes que las películas estadounidenses que se rodaban siguiendo el estricto código Hays, que prohibía completamente cualquier desnudo (“a toda visión o en siluetas”). La definición del “erotismo” para los censores soviéticos no implicaba “desnudo”, sino “cualquier cosa directamente relacionada con la actividad sexual”: besos demasiado largos, escenas de cama o bailes eróticos.

En los dramas, los pechos y los traseros aparecían de forma ininterrumpida. Uno de los primeros ejemplos de ello es el drama con tintes ideológicos Tania (título original El camino luminoso, 1940), en el que unas mujeres desnudas, vistas a través de un cristal semitransparente, se duchan en los vestuarios de una fábrica.

El amor en las películas bélicas y en las comedias

Por alguna razón, las películas bélicas eran particularmente ricas en este tipo de escenas: una mujer cambiándose cuyos pechos se ven claramente a través de un espejo El reloj se detuvo a medianoche, (1958), una joven duchándose en un cuartel militar durante la Segunda Guerra Mundial (Los cuatro vientos del cielo, 1962) y, por supuesto, la escena de la sauna del drama bélico Los amaneceres son aquí más apacibles (1972), en la que aparecen casi una docena de hermosas actrices desnudas.

Según confiesan algunos padres y abuelos soviéticos, el contexto dramático nunca les privó del placer que provocaba observar los encantos de las actrices. La gente iba a ver las películas en la que aparecían desnudos una y otra vez.

En algunas ocasiones, las escenas eróticas conseguían evitar la censura disfrazándose de comedia. La escena en la playa nudista de la película El camino del Calvario (1957) se añadió para satirizar a la clase alta de la Rusia de 1914. Un momento bufonesco de la película Sol blanco del desierto (1970) muestra a las mujeres de un harén musulmán levantándose las faldas y mostrando sus pechos para ocultar sus rostros de un soldado del Ejército Rojo.

Pero el ejemplo más famoso es el striptease de Svetlana Svetlíchnaya en la exitosa comedia El brazo de brillantes (1969). Esta escena relativamente moderada fue un auténtico shock para la gente soviética. ¡Era algo “realmente erótico”, un striptease de verdad mostrado en la gran pantalla!

El crítico de cine Grigori Tarasevich comenta: “Generalmente, las escenas de sexo en las películas despiertan ciertos sentimientos naturales, el observador también desea participar en la actividad sexual. Desafortunadamente, el cine soviético no despierta este tipo de sentimientos. Incluso cuando hay un desnudo, está representado de forma mundana y ordinaria, lo cual excluye cualquier tipo de excitación”.

Desnudos para la exportación

Al margen del cine de masas soviético se encuentran directores más serios como Andréi Tarkovski o Serguéi Paradzhánov. Estos directores estaban catalogados oficialmente como alborotadores y sus películas, que contenían muy frecuentemente desnudos y referencias sexuales, perdían alguna escena por la censura (como la película de Paradzhánov Sombras de los ancestros olvidados, 1964) o no llegaban a estrenarse en la URSS. Sin embargo, al mismo tiempo, las obras de Tarkovski y Paradzhánov representaban con éxito a la Unión Soviética en los festivales de cine internacionales.

El desnudo más conocido del cine de autor soviético es el ritual pagano eslavo de la película Andréi Rubliov, en el que docenas de hombres y mujeres desnudos corren por el bosque observados por el monje y pintor de iconos Andréi Rubliov. Durante la década de los 70, la censura soviética había perdido su peso. Lenta pero inexorablemente, los directores de cine fueron expandiendo los límites del erotismo permitido. El hito de aquella década fue la película-catástrofe de gran presupuesto La tripulación (1979), en la que se muestra una pareja desnuda en la cama. Esta escena se volvió escandalosamente famosa. La tripulación abrió la veda.

Durante los años 80, los aficionados al cine tenían total libertad para disfrutar de todo tipo de escenas eróticas, aparte de la pornografía. La última barrera se derribó en 1988 con La pequeña Vera. En este drama social bastante deprimente se muestra finalmente al público soviético una escena de sexo real. Irónicamente, el eslogan “En la Unión Soviética no hay sexo” mencionado al principio de este artículo fue pronunciado sólo dos años antes de esta película, en 1986, y en aquel momento, después de tantos años, quedaba un poco anticuado.

Tras la caída de la URSS, la demanda popular de desnudos y sexo en las pantallas de cine quedó totalmente satisfecha por las películas extranjeras, que ya habían comenzado a invadir los cines y reproductores de video caseros rusos a finales de los 80.

Al mismo tiempo, la ausencia de una censura seria supuso para los directores contemporáneos un alto grado de libertad en el rodaje de escenas eróticas. En la actualidad, todo el contenido “para adultos” del cine y la televisión de Rusia se emiten únicamente con mensajes de restricción de edad.

Por Elena Korenevskaya

Breve historia desconocida: El pionero del arte stop motion

EL PIONERO DEL ARTE «STOP MOTION«

“It was at the Sitges film festival that I first saw an exhibition of work by the pioneering Russian animator Wladyslaw Starewicz, and the puppets were so enrapturing that when I got home I ordered up all the tapes I could find of his work. His work is absolutely breathtaking, surreal,inventive and extraordinary, encompassing everything that Jan Svankmajer, Walerian Borowczyk and the Quay Brothers would do subsequently. This is his last film, after The Tale of the Fox from 1930; it is all right there in this cosmic animation soup. It is important, before you journey through all these mind-bending worlds, to remember that it was all done years ago, by someone most of us have forgotten about now. This is where it all began.”

Terry Gililam explains:

Wladyslaw Starewicz (1882 – 1965), de origen ruso, comenzó su andadura en la animación hacia el año 1910. Entre 1909 y 1910, Wladyslaw creó tres documentales de naturaleza viva para el museo.  En 1911 se trasladó a Moscú y comenzó a trabajar para la compañía cinematográfica de Aleksandr Khanzhonkov donde creó docenas de películas. Entre ellas ‘The Beatiful Leukanida‘ (1912) creación que fue aplaudida por el Zar y reconocida por el público. Aún así su película más reconocida fue ‘La venganza del cámara de cine (Cameraman’s Revenge)‘ (1912) que nada tenia que ver con su ciclo natural de los insectos que utilizó, sino más bien con las desventuras humanas del matrimonio y las infidelidades.

Ese mismo año creo otras animaciones pero fue en 1913 al crear los 41 minutos de rodaje de “The Terrible Vengeance” cuando vivió un ascenso en su camino como director, pues ganó en el Festival de Milán de 1914 la medalla de oro a mejor largometraje.

En 1919 se traslada a Francia, donde funda su propio taller y mantiene una carrera en solitario al margen de la creciente industria norteamericana emergente. Comenzó primero a trabajar con su mujer Starevich Francia y más tarde con su hija Irina. Una de las primeras películas fue ‘La Rana que demanda a su Rey (Les grenouilles qui demandent un roi)’ (1922), con un contenido político en el que adapta la fábula de Esopo.

Durante sus años en Francia, concretamente en Fontenay-sous-Bois creó docenas de películas entre las más destacadas: ‘La voz del Ruiseñor (La voix du rossignol)’ (1923) que fue pintada a mano y protagonizada por Nina Starr y el ruiseñor que la convence para liberarlo. Y ‘La mascota (Fétiche mascotte)’ (1934), una historia larga en la que el perro marioneta Duffy tiene que bajar al infierno para conseguir una naranja para una chica que está muriendo de escorbuto.

La técnica de stop motion, con la que se da vida a muñecos previamente modelados y articulados al modificar levemente sus posiciones de un fotograma al siguiente, no es original de Starewicz, ya que con anterioridad había sido utilizada tanto por Meliès y Emile Cohl en Francia, Segundo de Chomón en España o Blackton en Estados Unidos, si bien el cine de Starewicz se diferencia de toda la animación anterior, tanto clásica como por stop motion, gracias a su talento narrativo, su agudeza para humanizar los movimientos y sentimientos de los insectos protagonistas

Aunque Starewicz gozó de reconocimiento en su época, se llegó a comparar con Walt Disney en los años treinta, posteriormente a su muerte, sus películas fueron cayendo en el olvido.

@wormholepro

“Bad Motherfucker”.

“Bad Motherfucker”. Esto sí es un vídeo musical

Es una locura de vídeo, así de claro, pero es tan cinematográfico y tan jodidamente bueno, que es imprescindible colgarlo. Eso y que llega unos días pululando por la red y produciendo asombro y admiración en quienes lo visionan. Se titula “Bad Motherfucker”, y es del grupo ruso Biting Elbows. No sólo el título es una referencia a aquella billetera que portara Samuel L. Jackson en “Pulp Fiction”, sino que esos sicarios vestidos de negro recuerdan a los “Reservoir Dogs” de Tarantino, almacén y silla incluidos. Además, el vídeo contiene acción, mujeres, peleas, explosiones… y hasta ramalazos de ciencia-ficción en forma de un extraño artilugio luminoso con propiedades de lo más curiosas. Es el McGuffin que buscan los protagonistas de este vídeo musical que, para más inri, está rodado en primera persona y en constantes planos secuencia. Una maravilla.