
Detrás de las cámaras: Taxi Driver (1976) Martin Scorsese. De Niro y Cybill Shepherd en el rodaje de ‘Taxi Driver’.




Detrás de las cámaras: Taxi Driver (1976) Martin Scorsese. De Niro y Cybill Shepherd en el rodaje de ‘Taxi Driver’.




Foto de Sophia Loren y Jayne Mansfield (1957).
Sophia Loren acababa de firmar un acuerdo con Paramount y había llegado a California, y la compañía organizó una gran fiesta de bienvenida en Beverly Hills. Y resulta que Jayne Mansfield estaba en la lista de invitados.


Fallece el director Mike Nichols a los 83 años.
“The only safe thing is to take a chance.” – Mike Nichols, 1931 – 2014

Cartel japonés de Mission Galactica: The Cylon Attack (1979)

Cartel japonés de Battlestar Galactica
Battlestar Galactica (1978)

Detrás de las cámaras: ‘Los caballeros de la mesa cuadrada’ (1975) Terry Gilliam y Terry Jones. John Cleese juega al fútbol en un descanso del rodaje de ‘Los caballeros de la mesa cuadrada y sus locos seguidores’.






Vademécum de Her Doktor: 3 Dev Adam (1973)
Uff… uff… vamos a ver… cómo describir esta película… Hay que reconocer que incluso destaca entre el resto de películas turcas que he visto. Para que no haya confusiones, dejo claro desde un principio que esto es anticine. Si hay por ahí un manual de cómo hacer una película y cuáles son los pilares básicos del cine, seguro que esta película incumple todos los aspectos. Narrativa e interpretaciones están totalmente ausentes. Hasta sale el gastado chiste del borracho que cree tener visiones y acusa a la botella que tiene en la mano. Pero… hay que reconocer que es tan bizarra y las luchas están desarrolladas con tanto ahínco y variedad que entretiene lo suyo. El tema es simple. Georgie Dann turco es Capitán América sin escudo, y junto con El Santo, de la lucha libre mexicana nada menos, se enfrentan a un villano Spiderman que destila lindeces como la que se ve en la escena en la que hace que una rata se dirija por un tubo a la cara de una persona y le devore el rostro.
Ya el inicio es sublime. La manera de matar a la tía, solo se le podía ocurrir a Spiderman malo, con traje verde y al araña de la espalda en el pecho. Ya quisieran los Soprano o Corleone. Maravillosos créditos de inicio luego. Música muy por encima de la media de cualquier peli de James Bond. Bigotes everywhere. Capitán América lucha incómodo enganchao de mala manera en cuerdas, pero lucha, aunque se note forzado. Sin telas de araña, sin escudo de vibranium, pero eso si, El Santo se suma a la ecuación.
¡¡Ah!! se me olvidaba lo más importante! muy bueno el sistema de guardarse las llaves y documentos en el paquete, ¡¡claro está que los trajes de los superhéroes no tienen bolsillos!!Her Doktor

Detrás de las cámaras: ‘Apocalypse now’ (1979) Francis Ford Coppola durante el rodaje de ‘Apocalypse now’.

Cartel húngaro de “Encuentros en la tercera fase” (1977) de Steven Spielberg
“De todas las artes, para nosotros el cine es la más importante”, dijo Lenin en una ocasión, y tenía toda la razón. Los rusos imitaban a sus personajes favoritos del cine, se comportaban y se vestían como ellos, leían los mismos libros y escuchaban la misma música. Una lista con las películas de éxito que más influyeron en la mentalidad rusa.
1.Noche de carnaval (comedia musical, 1956, 49 millones de espectadores)
Mientras los empleados de un club de una ciudad soviética se preparan para la fiesta de fin de año, un viejo y ostentoso burócrata apellidado Ogurtsov intenta aguar la fiesta convirtiéndola en una aburrida conferencia. Ahora la trama resulta trivial, pero en 1956 era bastante innovadora. Tras la muerte de Stalin tres años antes, llegó una política conocida como el ‘deshielo’. Por fin se permitió cierta libertad de expresión a los directores y Noche de carnaval se convirtió en uno de los hitos de los nuevos tiempos. Ogurtsov pasó a ser el símbolo negativo de una época pasada, y es que la diversión era ya una parte importante de la mentalidad rusa.
Por primera vez desde 1930 los espectadores pudieron escuchar a una auténtica banda de jazz en una película soviética: en los años 40 y a principios de los 50 la música de jazz fue declarada ‘inapropiada’ por el gobierno y algunos cantantes fueron víctimas de la represión.
2.El sol blanco del desierto (western, 1970, 50 millones de espectadores).
Durante el estancamiento de la década de 1970, el pueblo soviético necesitaba urgentemente una figura heroica en la pantalla. El soldado del Ejército rojo Fiódor Sujov, protagonista de El sol blanco del desierto, apareció justo a tiempo. El director, Vladímir Motil, quería rodar un auténtico western soviético, y lo logró: creó una pieza muy discreta, conmovedora y profundamente patriótica. Al finalizar la guerra, Sujov emprende el camino de regreso a casa a través de un desierto asiático, donde se encuentra el harén del delincuente local Abdullah y decide proteger a las mujeres de ser asesinadas por su cruel marido. A lo largo de la película mueren muchos personajes, pero las honorables intenciones de Sujov siempre llegan a buen puerto. Sujov también es un héroe romántico: sueña con volver a ver a su amada esposa Katerina Matvéyeva, que simboliza el hogar y la propia Rusia.
La banda sonora de la película, compuesta por el famoso cantautor Bulat Okudzhava y el compositor de música de cine Isaak Shwartz, adquirió una gran popularidad, sobre todo una canción titulada «Su señoría doña Fortuna» (en ruso Vashe blagorodie gospozha Udacha) Sin embargo, los jefes del estudio no estaban conformes con la película y enviaron la cinta a montaje en varias ocasiones, cortaron algunas escenas e incluso se plantearon dejarla en el armario. Afortunadamente, el entonces líder soviético Leonid Brezhnev vio la película por casualidad, le encantó y ordenó que se estrenara.
3. Iván Vasílevich cambia de profesión (comedia y ciencia ficción, 1973, 60 millones de espectadores).
No hay nadie en el espacio postsoviético que no conozca a Leonid Gaidai, un director recordado por sus películas inspiradas de la gente más auténtica. Especialmente popular fue la trilogía cómica formada por Operación Y y otras aventuras de Shurik, La prisionera del Cáucaso e Iván Valílievich cambia de profesión.
En realidad, en lo que a la trama se refiere, no es ninguna trilogía, pero el estilo del director y el género sí que coinciden. En la primera película, el joven físico Shurik se echa novia y consigue su primer trabajo; en la segunda, viaja al Cáucaso, conoce a otra chica y la rescata de sus secuestradores; y en la tercera, basada en una obra de Bulgákov (el autor de la novela de culto «El maestro y Margarita»), el joven científico crea una máquina del tiempo que intercambia por error a Iván el Terrible con el aburrido oficial soviético Bunsha. La película es una típica comedia de situación, con malentendidos, gritos, carreras, caídas, etc., pero resulta muy ingeniosa y cuenta con magníficas canciones y momentos conmovedores. Muchas frases hechas actuales provienen de estas tres películas.
4. Nunca cambies el punto de encuentro (policíaca, series de TV, 1979, 80 millones de espectadores).
Esta serie de cinco capítulos cuenta la historia de dos detectives de Moscú a quienes, en 1946, se les encarga atrapar al bandido Gato Negro, un conocido ladrón y asesino. El joven policía Sharápov acaba de regresar de la Segunda Guerra Mundial y sigue siendo un hombre honesto y valiente, un romántico bastante ingenuo. Su jefe Zheglov es un personaje controvertido, capaz de cualquier cosa (rozando la ilegalidad) para conseguir sus propósitos. Su lema, tan pegadizo como para seguir usándose hasta nuestros días (incluso por el presidente Putin), era el siguiente: “El sitio de un ladrón está en la cárcel”. A pesar de la ambigüedad del personaje, el público sentía predilección por Zheglov, caracterizado por el ingenioso y carismático artista soviético Vladímir Visotski.
La tasa de criminalidad en la URSS se redujo drásticamente durante las cinco noches en que se emitió la serie, pues todo el mundo se quedó en casa viendo como Zheglov perseguía a las redes criminales.
5. Hermano (suspense, 1997, 146.000 espectadores en cine, millones de copias de VHS y DVD vendidas).
Esta película del director de culto Alexéi Balabánov se distingue de las otras de la lista porque simboliza una nueva era, la Rusia postsoviética. Gracias a su representación de Danila Bagrov, el protagonista de la serie, Serguéi Bodrov hijo se convirtió en el héroe de la nueva generación. Un exsoldado viaja a San Petersburgo para visitar a su hermano, quien le pide que mate a un jefe de la mafia; entonces se desata una vorágine de asesinatos y tiroteos. Esta película explota un tipo de personaje nuevo muy representativo de la Rusia de los años 90: el del delincuente honesto. El aspecto moral desaparece de la trama: Danila mata personas y tiene un comportamiento agresivo, pero también tiene su verdad y su propio código de honor, el cual queda recogido en estas palabras: “quien tiene la verdad tiene la fuerza”.
En el año 2000 apareció la secuela Hermano 2. En esta ocasión Danila viaja a EE UU y se enfrenta a numerosos problemas para descubrir que ningún país es mejor que Rusia, mientras que su hermano, atraído por el sueño americano, decide quedarse en EE UU. Además, la música despierta el lado más emocional del personaje, en especial su grupo favorito, Nautilus Pompilius, cuyas canciones se incluyen en la banda sonora. La música es como un faro en medio de este océano de violencia.